"Toda opinión es una groseria, incluso cuando no es sincera.
Toda sinceridad es una intolerancia. No hay liberales sinceros. Además, no hay liberales."
Me he pasado la vida opinando porque, como soy un mierda, no puedo estar callado. Ahora ya me he dado cuenta de que, cuando opinas mucho, de vez en cuando suena la flauta por casualidad. Pero solo por un rato. A la larga, que no es larga, toda opinión es desmentida por la realidad. No existen verdades que proclamar, solo ilusiones de verdad. Ser sabio es ser consciente de ello y, por tanto, no actuar.
En cualquier caso, ayer bajé de la red la partitura de Oblivión y hoy iré a la copistería de la esquina a que me la impriman. Quiero aprender a tocar algo de Piazzola para tener, como quien dice, todo el santoral completo: Bach, Tárrega, Albéniz, Villalobos, Leo Brouwer, Ponce, Barrios... ésta es la verdad que me va quedando: aire que vibra a mi antojo.
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