sábado, 16 de abril de 2022

Inverosímil, pero cierto

Alonso de Contreras ya va de retirada. Debe andar por la cuarentena. Apenas le queda una página para terminar sus inverosímiles, por más que sean veraces, memorias y se nos descuelga con lo siguiente. Claro, hay que tener en cuenta que son los tiempos y lugares de la Lozana Andaluza.   

"De allí pasé a Castillón donde topé una faluca que venía la vuelta de Nápoles; traía una brava dama española, conocida, con la cual cené aquella noche y rogóme que durmiese en su aposento porque tenía miedo. No quise ser desagradecido y así me acosté en el aposento en otra cama. Yo me levanté a orinar y como estaba oscuro, por irme a mi cama topé con la de la dama y metíme dentro y ella parecía que dormía, pero estaba despierta. Yo comencé a hincar y ella siempre dormía y acabado despertó y dijo <<¿ Qué ha hecho vuesamerced?>>. yo dije <<Tóqueme vuesamerced y lo verá>> y comenzó a decir <<¡Jesús!>> y <<Que mal hombre>>. Yo la dije <<Yo lo creo, que más mozo
 le querría vuesamerced con que velar de aquí a mañana>>, pero, aunque viejo, se dio una cuchillada sobre otra, que lo merecía a fe. "

Total que esta mañana he vuelto de Mercadona y con la misma he agarrado la plegable y me he llegado hasta el parque Cros de Maliaño que hay allí un chiringuito donde dan un café y pincho de tortilla que cumple con todos los criterios de calidad de mi particular baremo. Me he sentado y he sacado el Capitán Contreras con la intención de rematarlo. Casi lo he conseguido, pero el perreo de los altavoces me ha expulsado antes de tiempo. Desde que han puesto allí un camarero caribeño la música está un pelín alta para mi gusto. Así que he agarrado la plegable y no he parado hasta el paseo del Pesquero que a esas horas estaba la mar de agradable con un sol enteriñado que daba un calorcillo muy acogedor. Y esta vez, sí que sí, he rematado el Contreras. Con dificultad, bien es verdad, porque el libro está tan manoseado que tiene todas las hojas sueltas. ¡La de veces que lo habré leído! Y da igual cuántas sean porque no deja de admirarme. No debe haber habido una vida más agitada en toda la historia de la humanidad. Ni una persona con mayor determinación de conseguir sus objetivos, la mayoría de ellos entrañando una gran peligrosidad. Sin duda, a parte de tener una gran inteligencia, tuvo que contar con el favor de los dioses. De hecho, nunca cesó de ofrecerles sacrificios: los días que andaba ocioso se tragaba cuatro misas como si nada. Aunque, todo hay que decirlo, lo que se dice ocioso anduvo muy poco. 

A parte de eso, lo que queda claro en esas memorias es que en España, y supongo que en el mundo, siempre ha sido lo mismo: la gente que resuelve los problemas siempre ha tenido que bregar con los parásitos que obstaculizan el normal desarrollo de los acontecimientos. Todo ese monumento a la desconfianza que es la burocracia ha sido y será por siempre jamás la ruina de los Imperios. ¡Papiles y más papiles hasta para ir a cagar! Y no precisamente para limpiarse el culo, no, no tienen otra finalidad que justificar a los parásitos que nos devoran la vida.    

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