viernes, 22 de abril de 2022

Samuel y Rothbard

Por aquel entonces los israelitas vivían en una especie de anarquía lo que venía a ser estar sometidos en exclusiva a la ley divina, la que Moisés había bajado del monte. El que la hacía la pagaba porque Dios que todo lo ve y es infinitamente justo ya se encargaba de que así fuese. Para sus dudas y preocupaciones acudían a un profeta que tenía línea directa con Dios. Samuel se llamaba y nunca les defraudó. Pero Samuel, que tan sabio era para las cosas de los demás, cometió el mayor error que puede cometer un hombre: no supo educar a sus hijos. Así, cuando sus hijos crecieron resultaron ser unos pájaros de cuenta que se aprovechaban de la posición de su padre, lo cual, como es fácil de entender, levantó no pocas suspicacias. ¿Quién iba a suceder a Samuel que ya era viejo? A sus hijos no los querían ver ni en pintura así que, hablando unos con otros, los israelitas concluyeron que lo mejor sería tener un rey como los demás pueblos. 

"A Samuel le disgustó que pidieran ser gobernados por un rey, y se puso a orar al Señor. El Señor le respondió:

-Haz caso al pueblo en todo lo que te pidan. No te rechazan a ti sino a mí; no me quieren por rey. Como me trataron desde el día que les saqué de Egipto, abandonándome para servir a otros dioses, así te tratan a ti. Hazles caso, pero adviérteles claro, explícales los derechos del rey:

-Estos son los derechos del rey que os regirá: a vuestros hijos se los llevará para enrolarlos en sus destacamentos de carros y caballería y para que vayan delante de su carroza; los empleará como jefes y oficiales en su ejercito, como aradores de sus campos y segadores de su cosechas. A vuestras hijas se las llevará como perfumistas, cocineras y reposteras. Vuestros campos, viñas y mejores olivares os los quitará para dárselos a sus ministros. De vuestro grano y vuestras viñas os exigirá diezmos, para dárselos a sus funcionarios y ministros. A vuestros criados y criadas, vuestros mejores burros y bueyes se los llevará para usarlos en su hacienda. De vuestros rebaños os exigirá diezmos. ¡Y vosotros mismos seréis sus esclavos! Entonces gritaréis contra el rey que os eligísteis, pero Dios no os responderá.

El pueblo no quiso hacer caso a Samuel, e insistió: No importa. ¡Queremos un rey! Así seremos como los demás pueblos. Que nuestro rey nos gobierne y salga al frente de nosotros a luchar en la guerra." 

Rothbard, como era de origen judío, es seguro que conocía desde niño esta pasaje de la Biblia. Y le debió impactar mucho porque, si bien lo consideramos, ese breve pasaje es la semilla de la que luego brotó toda su teoría política, Manifiesto Libertario incluido. El pueblo quiso un Estado que le cobijase bajo sus alas por la sencilla razón de que el pueblo, indefectiblemente, se equivoca. Los individuos también, pero menos. Por eso es tan importante que los individuos pesen más que las colectividades. Cuanto menos ingeniería social mejor les va a los individuos y, por tanto, al mundo. Ya se encargaran los individuos de entenderse entre ellos cuando sientan la necesidad de hacer alguna cosa en conjunto. Para, el resto, cada uno en su casa y Dios en la de todos. Yo, la verdad, si hay algo que no entienda es que no sea lea a Rothbard en los colegios... otro gallo nos cantara. 

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