domingo, 10 de abril de 2022

Peripatos

 A las 10,49 AM de ayer me llegó un mensaje de Isi: ¿Damos un paseo? Serían las once y cuarto cuando nos encontramos a la altura del marítimo. Y comenzamos a caminar. El cielo estaba enteriñado y la brisa de nordeste apenas era perceptible: perfecto para lo que nos proponíamos que no era otra cosa que ir bordeando la bahía hasta llegar al puerto de Raos. Calculo que nos costó unas dos horas llegar allí, pero a efectos, digamos que psicológicos, no fue más allá de un suspiro. En el entretanto el cielo se había despejado completamente y el nordeste atizaba de plein fouet. Apenas había gente por allí. Raro para un sábado a mediodía. Nos sentamos en una terraza al abrigo de los elementos. 

Es lo que tiene la conversación, que se lleva el tiempo en volandas. Y se da el caso de que Isi parece nacido para conversar. Bueno, a veces se repite como nos repetimos todos, pero en general es la amenidad en persona. Amenidad y afabilidad, que todo hay que decirlo. Porque es que a sus generosas lecturas le añade una rica vida social que le redondea el bagaje de anécdotas con sentido. Así fue que entre la ida y la vuelta más el rato que estuvimos sentados tomando un piscolabis pasaron casi seis horas. Fue, ya, llegando a casa cuando caí en la cuenta de que estaba bastante cansado. Isi había medido el recorrido con su móvil y el cómputo había dado unos quince kilómetros. 

En cualquier caso, supongo, no todas las conversaciones sirven. O, mejor, sorben el seso por igual. Las hay que matan de aburrimiento por lo mismo que otras te elevan el espíritu y me pregunto por qué esto tiene que ser así. Al fin y al cabo, hables de lo que hables no son más que palabras que se lleva el viento. Aunque, quizá, a veces se produzca la ilusión de haber aprendido o comprendido algo que te puede servir para mejorar las expectativas, que no otra cosa es lo que da sentido a la existencia, tener expectativas de nuevas experiencias enriquecedoras... aunque, luego, cuando vuelves a tomar tierra, seas perfectamente consciente de que, a qué nos vamos a engañar, ya está todo el pescado vendido. 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario