lunes, 9 de mayo de 2022

Florido y hermoso

Veo vídeos de Yamandu Costa y quedo en shock. Da la sensación de que para tocar la guitarra necesita el mismo esfuerzo que el que yo hago para hablar o caminar. Es como si el instrumento fuese una prolongación de su cuerpo. Es uno de esos caprichos de los dioses que sirven para poner a cada uno en su sitio al estilo de lo que Thomas Bernhard nos cuenta en su novela El Malogrado. Tío, te están diciendo, por mucho que te esfuerces nunca vas a pasar de ser una puta mierda, así que: tú decides. Bueno, yo decido seguir con mi ilusión. 

Y, mientras tanto, el mundo sigue su curso. Como diría el poeta: gira y gira, buscando en la inmensidad, de tanta capacidad, como le da el centro frío. Y yo, con más albedrío, etc., etc.. Prometeo está encadenado y Atenea no corre a liberarle. Y me parece a mí que esto va para largo: hay demasiado fuego que apagar. De momento, para paliar el desasosiego podría servir una revolución al viejo estilo, con guillotinas y todo eso. Desde luego que sería pan para hoy, pero tendríamos el consuelo de que nadie podría quitarnos lo bailao. 

Mayo, florido y hermoso. Los turistas parecen surgir de debajo de las piedras. Las terrazas rebosan de alegría. Los coches rugen por las avenidas como si el precio de la gasolina estuviese por los suelos. La procesión, sin embargo, va por dentro y la figura de Putin no hace sino engrandecerse. ¡Que mira que hay que ser tonto para pretender lo contrario!

No hay comentarios:

Publicar un comentario