miércoles, 18 de mayo de 2022

Lo de Ceilán

Es curioso porque hablo con mis amigos que blasonan de estar bien informados y no se han enterado de que en Sri Lanka, la antigua Ceilán, la gente del común se está dedicando estos días al más gratificante de todos los entretenimientos que no es otro que localizar, perseguir y dar caza a los políticos y sus amigos, los más ricos del lugar. Por lo visto las televisiones y periódicos al uso no han dicho ni mu al respecto. Supongo que será por la cosa de que todo se pega y pon las tuyas a remojar cuando veas las barbas del vecino pelar.

Lo de la información es un asunto peliagudo. Ayer me envió Isi un vídeo de lo más interesante. Se trataba de una conferencia sobre Tocqueville y, por tanto, sobre la democracia. Había andado el joven Tocqueville en los comienzos del XIX por los EEUU de América. Por aquel entonces era el único sitio del mundo con un régimen político democrático. El caso es que el chaval vio allí tal cantidad de contradicciones que no le quedó más remedio que ponerse a escribir sobre la democracia por aquello de que escribir es la mejor forma de reflexionar. Pero, claro, no se puede reflexionar a palo seco: hacen falta unos fundamentos sobre los que sustentarse. Fundamentos que pensaba Tocqueville habían de ser firmes, para lo cual no había que diseminarse. Por eso eligió solo tres libros que tratan de la democracia y se dedicó a estudiarlos a fondo: El Contrato Social de Rousseau, El Espíritu de las leyes de Montesquieu y otro por el estilo.

Lo que quiero decir es que para estar bien informado la primera treta del trato es restringir las fuentes para poder agotarlas. Sostenía Pessoa que hay una erudición de la sensibilidad. "La erudición de la sensibilidad nada tiene que ver con la experiencia de la vida. La experiencia de la vida nada enseña, lo mismo que la historia nada informa. La verdadera experiencia consiste en restringir el contacto con la realidad y aumentar el análisis de ese contacto. Así, la sensibilidad se ensancha y profundiza, porque en nosotros está todo; basta que lo busquemos y lo sepamos buscar". 

Hablaba anoche con Fede, tan apasionado siempre que a duras penas me deja meter baza. Morirá con las botas puestas. Estudioso infatigable de la condición humana hace ya tiempo que me viene hablando del concepto personalidad. Al respecto le obsesiona la novela de Stevenson "The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde". La lee, la relee y vuelve a leer y siempre parece que va de nuevas. Nada que ver con la película que trata de un ciudadano ejemplar que se vuelve demonio cuando se droga. Típico pensamiento binario para consuelo de las masas iletradas. La realidad es que el Dr. Yekyll no es más autentico que Mr. Hyde y otras mil personalidades que le pudieran surgir según las circunstancias. ¡Enorme tarea explicar al personal esa dura realidad! Todos podemos ser todo si nos vienen dadas de este modo o aquel. Un gran hallazgo que ha exigido restringirse. 

En fin, esperemos que lo de Ceilán no llegue aquí, porque se da la circunstancia de que para que pase lo que está pasando allí primero se tienen que vaciar las estanterías de los supermercados, cosa que, francamente, me pone los pelos de punta.  

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