Uno, por aquello, supongo, de que conseguir el sustento, ni me cansa. ni me lleva apenas tiempo, tiene la osadía de querer resolver por sí mimo lo que el filósofo llamó la imperiosa necesidad metafísica, es decir, encontrar la explicación que no tienen las grandes cuestiones que nos angustian; que nos angustian precisamente por eso, porque tenemos tiempo y no lo necesitamos para descansar porque no estamos cansados. Y, desde luego, uno no es tan lerdo como para fabricar un Dios para que me resuelva el enigma. De hecho, como vivo convencido de que no hay la menor posibilidad de resolverlo, trato de comprender lo que hay detrás de esa facilidad con la que las gentes del común se apuntan a cualquier alegoría fantasiosa que pretenda ser esa explicación imposible. Y, en ese empeño de comprender, indago en los textos; leo en Shopenhauer:
"Las efímeras generaciones humanas surgen y desaparecen en rápida sucesión, mientras los individuos caen danzando en brazos de la muerte después de una vida de angustias, de miserias y de dolores. Mientras tanto, preguntan sin cesar qué son y qué significa toda esta farsa tragicómica, e invocan al cielo para obtener respuesta. Pero el cielo permanece mudo. Y entonces vienen los sacerdotes con la revelación...
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En cambio, el secreto fundamental y la astucia primordial de los sacerdotes, en toda la tierra y en todos los tiempos, ya sean brahmanes o musulmanes, budistas o cristianos, consiste en lo que sigue: ellos han reconocido justamente y han captado bien la enorme fuerza de la necesidad metafísica del ser humano, y pretenden poseer los medios para satisfacer esa necesidad asegurando que los secretos de los grandes enigmas les serian accesibles por una vía extraordinaria y de una forma directa. Una vez que han convencido de esto a los hombres, consiguen guiarlos y dominarlos a su capricho. Los gobernantes más inteligentes se alían con ellos y con los que no son dominados por ellos. Pero si alguna vez, y esta es la más rara de las excepciones, un filósofo sube al trono, entonces toda la comedia se viene abajo del modo más estrepitoso."
Desde luego que es una excepción tan rara que no sé si se habrá dado alguna vez. De lo que sí tiene ejemplos la historia es de que esa connivencia entre gobernantes y curas haya acabado en una supremacía aplastante de los curas con la consecuente consecuencia, valga la aliteración, de que la comedia se ha convertido de inmediato en tragedia. De hecho, el destino trágico de los pueblos no se debe a otra cosa que al hecho de que los curas se apoderan de la voluntad de la gente.
Estaba leyendo estos días Los Hechos de los Apóstoles, las Cartas de San Pablo y todo eso, y mi mente invariablemente se fugaba hacia los tiempos aquellos conocidos como de "la transición" en los que, primero por querencia y, después, caído ya del caballo, por imposición, me vi rodeado por los ambientes curiles que al poco terminaron por hacerse con el poder. Sin duda, aquellos curillas comunistas, que tanto asco acabaron dándome, no habían leído la Cartas de San Pablo, pero, apostaría lo que fuese a que, los que manejaban a aquellos curillas las tenían como libro de cabecera, porque, a la postre, no son otra cosa que un manual de la secta con aspiraciones de poder total.
En fin, comprender, la eterna aspiración siempre frustrada. Y es que, como dijo el poeta, solo los problemas de matemáticas tienen solución. El resto es metafísica, es decir, sin posibilidad de prueba; conjeturas en todo caso... para ir tirando por la vida.
Siempre es un exquisito placer el reencontrarte. Ese pequeño toque de , casi sibarita, gozo mundano. Al fin y al cabo, seguimos los dos buscando lo que decía el inolvidable Battiato "Centro di gravita permanente". Hasta muchos años después , no logré encontrarle el sentido a la canción
ResponderEliminarGracias, Nacho. Tener lectores como tú me ayuda a seguir.
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