Me tiro dos horas y pico escuchando una entrevista que, un par de muchachos que tienen un canal en YouTube llamado Tengo un Plan, le hacen a Elvira Roca Barea. Al final de la entrevista, los muchachos, unos pipiolos, le preguntan por cinco películas para aprender historia. No hay películas, ni tampoco novelas, para aprender historia; eso hay que hacerlo con codos. Luego les dice que le gusta mucho Centauros del Desierto, o sea, la película del tesón —el que la sigue la consigue, que se decía antiguamente—. Es muy interesante, porque si de algo da la impresión Elvira, es de tener tesón. De lo contrario sería imposible tener una cabeza tan bien amueblada como la suya, que no es, precisamente, de erudición del conocimiento, que también, sino de ese pensamiento sistemático de los sabios que les lleva a poner el acento en lo que no se sabe y se debiera saber. Y, también, en por qué no se sabe, y en por qué se debiera saber.
Por lo demás, tampoco es que su percepción de la realidad difiera mucho de la mía, o sea, que no me ha desmentido en casi nada y, por contra, me ha ayudado a confirmarme en mis convicciones, cosa, con la que, por cierto, hay que andarse con mucho cuidado. De hecho, una mente despierta, demuestra que lo está, sobre todo, cuando cuestiona a quién le da la razón, ya que, tenemos que tener siempre presente que, todas las grandes catástrofes del mundo han sido desencadenadas por no haberse cuestionado las verdades construidas a golpe de confirmación de los unos a los otros: si cien mil millones de moscas comen mierda, la mierda tiene que ser rica.
En cualquier caso, no me arrepiento de haber dedicado miles de horas a leer libros de historia, casi siempre tergiversada, todo hay que decirlo, a mayor gloria del poder en curso. Así, pienso, he podido hacerme una idea, más o menos aproximada, de lo que ha sido el mundo, que es tanto como decir porque hoy es como es. Eso, de algún modo, contribuye a sosegar mi espíritu ya que nada de lo que sucede, por muy estrambótico que suene, me resulta novedoso. En definitiva, me aburre, y, si hoy he escuchado a Elvira, sin duda ha sido porque me ha pillado desprevenido o en un momento de debilidad. Afortunadamente, para salir del marasmo mental siempre me quedará Matemáticas con Juan, o Math Booster, o similares... el caso es enfrentar problemas que tengan una solución incontestable que solo puedes alcanzar si piensas correctamente. Cuestión de tesón, en cualquier caso.
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