Me dicen los que se bañan en el mar que la temperatura del agua es increíblemente alta para lo que se estila por estas latitudes. La BBC, CNN y demás medios al servicio de la propaganda oficial rápidamente han achacado el asunto a los pedos de las vacas, el CO2 de los coches y demás mandangas. Lo que ni de pasada han mencionado es que el año pasado hubo una erupción submarina del volcán Unga Tonga-Unga, ubicado en el Pacífico sur, que arrojó a la estratosfera millones de toneladas de vapor de agua. No quiero decir con esto que ya tenemos identificada la causa del efecto que tanto agrada a los bañistas. Ni mucho menos. Lo único que quiero señalar es que los designios del Señor son inescrutables y que las afirmaciones contundentes a base de insistir de los humanos no son más que propaganda interesada de tenderos.
Lo que pasa es que los tenderos están, como todo quisqui, sujetos a las leyes no escritas del mercado que son las leyes de la subjetividad. Los gustos, deseos, necesidades y demás caprichos de los humanos, al igual que las veletas, juguetes del viento son. ¿Quién puede prever los deseos del futuro? Pues bien, los tenderos piensan que los gustos deseos y necesidades del populus se pueden moldear por medio de la publicidad. Y entonces inventan frases como "protege a tus clientes con seguridad multicapa integrada" que, aunque parezca ofrecer el oro y el moro, no es otra cosa que humo. Humo que bien es verdad que coloca a los incautos hasta el punto de que no se enteran cuando el tendero les mete la mano en el bolsillo.
Pero, que nadie se haga ilusiones con la propaganda porque, a la postre, por el humo se sabe donde está el fuego. Y el populos por muy necio que sea también está sujeto a las leyes de la conservación de las especies. Por eso huye del fuego, porque intuye que quema. Y así es como en estos últimos tiempos se han producido un par de huidas de lo más significativas y que debieran hacer reflexionar a todo el mundo. Por un lado, las que parecían omnipotentes BBC y CNN han dejado de serlo. Hoy día hay cientos de medios infinitamente más modestos que les han tomado la delantera en cuanto a influencia sobre el populos. Por otro lado, la producción de vacunas por parte de la multinacional Pfizer se ha desplomado un 90%.
Así corre el mundo en un perpetuo juego de engaños y descubrimientos. Y tiene que haber un ritmo, porque si del engaño al descubrimiento trascurre mucho tiempo quiere decir que algo se está pudriendo. Afortunadamente el instinto de supervivencia suele avisar a tiempo.
A fin de cuentas, los que hemos leído El Quijote sabemos que, la verdad adelgaza, pero nunca quiebra, y siempre permanece sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
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