Liberty is always freedom from the guvernment. Ludwig von Mises. Y no hay otra. Y que nadie me venga con la milonga del subjetivismo. Un gobierno que tiene todos tus datos hasta límites rayanos en la histeria. Ahora están poniendo por todas las partes cámaras de reconocimiento facial. Así van a saber mejor que tú mismo en donde has estado en cada momento. Por no hablar de la sustitución del dinero metálico por el digital. Ya no va a quedar resquicio por dónde escapar. Y la chusma tan feliz haciendo turismo y tomando pinchos en los bares. Y todo eso por no hablar de los miles de muertos y discapacitados que han producido las últimas medidas sanitarias y que ahora los gobiernos se niegan a reconocer. Ni falta que les hace, ya que la chusma está a lo que está. O sea, a pasárselo pipa mirando para otro lado. ¿Muertos? ¿Dónde están esos muertos? La televisión no dice nada al respecto... luego Dios existe.
Lamento ponerme pesado, pero es que quiero que no se hagan ilusiones, porque la cosa también va con ustedes. Ayer, hasta yo, que paso de todo lo que tiene que ver con la política en curso, pude enterarme de que un diputado, el único que, a mi juicio, tenía alguna categoría, no solo humana, también intelectual, ha mandado a tomar vientos su escaño en el parlamento. A mí no es que me haya sorprendido, lo que nunca pude entender es que una persona tan valiosa se hubiese podido dejar arrastrar a una labor tan detestable. Porque es que creo que no puede haber mayor miseria moral que pretender vivir de organizar la vida de los otros. O sea, hablando en plata, ser un mafioso.
Ya sé que siempre fue igual: manipulación por el miedo y mucho circo. Pero también sé que todo tiene un límite y que por eso es que toda la historia esté salpicada de episodios violentos en los que nadie está a salvo y, menos que nadie, los que el pueblo considera responsables de sus miserias. La única incógnita ahora es saber hasta qué punto el absceso está maduro. Yo diría que ya apunta una cabeza de pus. En fin, hora de hacerse a un lado para que no nos salpique cuando estalle.
Pues sí, Pedro. Los buenos siempre se acaban najando en política. No es de extrañar. Se quedan los tarugos y los corruptos. Son como los gusanos a la grasa. Se insertan y ya no la sueltan. Esta Socialdemocracia nos ha jodido pero bien. Hasta , como tu reiteras siempre, pegue el pepinazo y , sálvese quien pueda.
ResponderEliminarPues sí, los buenos siempre se acaban najando de todos los sitios. Por cierto que najar debe ser una palabra romaní. Habría que recuperar ese idioma mucho antes que otros-
ResponderEliminarsí, najarse lo decían los quinquis y los macarras en la Salamanca de los 80. Bendita sea.. Efectivamente, Iván Espinosa, De Quinto..casi nos quedamos sin Adanero...Siempre se najan o los botan. Siempre ha sido así
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