viernes, 30 de septiembre de 2022

San Martín

Hace tres o cuatro meses que no saco de casa el móvil. Y en casa le tengo en modo no molestar. Bueno, no se hacen idea de los beneficios mentales que semejante actitud me está proporcionando. Así que, allá cada cual con sus aspiraciones que las mías no son otras que quitarme de encima cuantos más ansiógenos mejor. Porque mira que es incómodo estar siempre en posición expectante o, si quieren, de disponibilidad, como un lulú cualquiera. No, es mejor que las cosas vuelvan por sus fueros, y si alguien quiere algo de mí que me ponga un mensaje que ya lo veré cuando vuelva a casa o cuando me acuerde de mirar el teléfono. Total, tengo la absoluta certeza de que yo no voy a solucionar a nadie cualquier aspecto de su vida por ponerme en contacto con él de inmediato. Unas horas de más no van a cambiar absolutamente nada. 

El caso es que hoy voy y me entero de que, de momento no probable, pero sí es posible que este próximo invierno a las muchas gracias que nos piensan hacer los gobernantes se añada la de un apagón de la telefonía móvil. Porque, claro, una cosa tan sofisticada no se alimenta del aire sino que precisa de unos consumos energéticos nada despreciables. ¡Ay, qué ingenuidad la nuestra! Queremos vivir ignorando que por cada escalón que sube la sofisticación asciende cien la vulnerabilidad. No quiero imaginarme lo que puede ser esto si se produce el tal apagón: suicidios en cadena y cosas por el estilo. 

Por otro lado estamos en el juego de que yo no fui, que fue Tantín, que fue mi hermano el chiquitín. El asunto de los gaseoductos del Báltico es como lo de Dante a las puertas de infierno: ¡perded toda esperaza, vosotros los que entráis aquí! Por lo visto, sofisticación al canto, no hay forma de repararlos. Porque si la hubiera ya se habrían puesto a ello en vez de entretenerse en el juego de achacarse la autoría. De momento solo se está elevando el tono de las voces, lo cual, como de sobra sabemos es el paso previo y necesario par comenzar con las hostias. ¡Por Dios bendito, que atrocidad quien quiera que sea que la haya cometido! Y qué absolutamente nada importamos los de a pie a los que mandan... por si alguien albergaba alguna duda al respecto. 

En fin, como siempre se dijo, a todo cerdo le llega su San Martín. Pues bien, todo parece indicar que ya llegó el nuestro, porque cerdos, lo que se dice cerdos, lo venimos siendo hace un rato bien largo. 

jueves, 29 de septiembre de 2022

Hojas del árbol caídas

Como se suele decir, el que la sigue la consigue. Y no del todo, pero ya como quien dice tengo El Choclo en el bote. No comprendo por qué me ha costado tanto ya que tiene una melodía que conozco desde mi tierna juventud. Pero así son las cosas, que a veces lo más sencillo en principio es lo más complicado a la postre. Del Re menor al Re Mayor y vuelta al menor. Cambiar el Si bemol por el Fa y Do sostenidos. Pero, claro, luego están las modulaciones. En definitiva, a los ignorantes no nos queda más remedio que aprenderlo de memoria y luego soltar el rollo como loritos. Los ingleses tienen una palabra para eso: parroter, o sea, repetir como un parrot. En español podríamos decir lorear, o algo así. En fin, sea como sea, lo que yo desearía con toda mi alma es saber lo que estoy haciendo cuando hago sonar las notas. Las modulaciones para cambiar las tonalidades y todo eso. 

Y esa es la cuestión, que sospecho que lo que me pasa con la música me pasa con todo lo demás. Solo sobrevuelo la superficie de las cosas. Para Pessoa se trataría de un problema de erudición de la sensibilidad: de tanto diluirse entre mil asuntos uno no profundiza en nada y acaba hablando por hablar sin tener nada que decir. Al final, uno se da cuenta de que se diferencia poco de las porteras en el sentido peyorativo del término. Y por eso es que cada vez me cueste más ir por ahí a relacionarme. ¡Ay, si uno pudiera permanecer callado! "No me indigno, porque la indignación es cosa de los fuertes; no me resigno, porque la resignación es cosa de los nobles; no me callo, porque el silencio es cosa de los grandes. Y yo no soy ni fuerte, ni noble, ni grande." 

"Hojas del arbol caídas/ juguetes de viento son;/ Las ilusiones perdidas/ ¡ay! son hojas desprendidas/ del árbol del corazón."

En el colegio lo decíamos así: "Hojas del árbol caídas/ juguetes del viento son;/ son las consecuencias jodidas/ del follar sin un condón." Éramos mucho más bastos, pero también más prácticos. Porque si Dña. Elvira le hubiese hecho ponerse un condón a Don Félix, el estudiante de Salamanca, Espronceda lo hubiera tenido más difícil para redactar sus versos. Claro que, un condón en aquellos tiempos...

Y así vamos pasando estos lluviosos días a la espera de que vuelva a imponerse el sol.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

La gran degringolade

Hay un dicho siniestro que asegura que lo que está mal se puede poner mucho peor. Pues bien, perece ser que estamos en ello. Ayer han volado con dinamita por tres sitios el gasoducto que une Rusia con Alemania. Millones de toneladas de gas tipo pedo se están vertiendo a la atmósfera. Y, en el entretanto, nosotros queriendo eliminar el mayor número posible de vacas para evitar el letal efecto medioambiental de sus pedos. ¿En qué quedamos? 

Sea como sea, se suceden las interesadas versiones sobre la autoría de la atrocidad. Unos dicen que ha sido Rusia para que Europa pierda ya toda esperanza de calentarse este invierno. El secretario de estado de EEUU ha dicho que el atentado, o lo que sea, no es en el interés de nadie. Pero, hete aquí que Tucker Carlson, un locutor de Fox News Channel al que toda la chusma trata de far right, va y coloca un vídeo de hace unos meses en los que se ve al anciano presidente de los EEUU diciendo que si Rusia traspasa la frontera de Ucrania volaran los gaseoductos rusos que pasan por el Báltico. O sea, que les va a ser difícil ahora convencer a la gente del mundo mundial de que no han sido ellos. 

A uno no se le alcanzan los efectos, más allá del frío que vamos a pasar, de tal atrocidad, sea quien sea quien la haya cometido. Pero todo apunta a que es un peldaño más, y no pequeño, de la escalada hacia el caos total que ha de preceder al nuevo amecer. Es pura lógica histórica, porque ya se venía viendo desde hace tiempo que el tinglado hollywoodiense estaba haciendo aguas por todas las partes. Como lo hizo, por otra parte, hace unos cuantos siglos, el tinglado romano de tanto abusar del pan y circo. O sea, subvenciones y entretenimiento. ¿Les suena eso a algo? Y ahí sigue la gente yendo por dos perras al quinto coño a ver cosas bonitas. ¿Quién paga eso? Pues muy sencillo, de momento, la inflación; un poco más adelante, la caída del imperio... da igual que sea el romano que el hollywoodiense. 

Sí, ahí está el dato del que cada vez más gente se va haciendo consciente y piensa que cambiando radicalmente el sentido de su voto se va frenar la gran degringolade. Van apañados. Como no dejen de lado tanto deseo estupido y dediquen los domingos a ir a misa y descansar...

martes, 27 de septiembre de 2022

Meloni

A medida que un poder se va haciendo más tiránico, más estúpido se vuelve. Y, como todo lo estúpido, es incapaz de ver más allá de sus narices. Así es como crea una realidad ficticia que pregona a los cuatro vientos con tanta insistencia que se la acaba por creer. Es lo que está pasando con este idealismo comunitarista alemán que viene dominando el mundo de forma cada vez más hegemónica de un siglo para acá. Esto que llaman socialdemocracia para hacer creer a la gente que nada que ver con el comunismo, cuando en realidad solo se diferencia en unos cuantos detalles de tipo folklórico como son los partidos políticos, las elecciones y todas esas mandangas. Y de esto es de lo que cada vez se está dando cuenta más gente, que no por otra causa es que el poder en curso arrecie con su propaganda e intente por todos los medios, bien que infructuosamente, controlar la información. 

En realidad, lo que le está pasando a esta socialdemocracia es lo mismo que le pasó hace unos años a su hermano de sangre el comunismo, que se esta derrumbando corroída por la corrupción y estupidez de la clase dirigente. Siempre ha sido igual a lo largo de la historia, que la duración de un poder cualquiera ha estado en relación inversamente proporcional al entusiasmo que pone en silenciar las críticas. Y, ahora, está poniendo tanto que, por la inevitable reacción, ya suenan las trompetas del apocalipsis anunciando la buena nueva: la revolución conservadora. 

Esa es la cuestión que cada vez más gente quiere volver a las iglesias el domingo por la mañana a relacionarse con lo trascendente. Porque, desengáñense, el cultivo de la obviedad que viene promoviendo el socialcomunismo desde hace siglo y medio mata de aburrimiento hasta a los más tontos que pretenden evadirse haciendo turismo y boludeces por el estilo. Sin sentido de la trascendencia, mis queridos, esto es un erial. O, lo que viene a ser lo mismo, la terraza de un bar. 

Por cierto, que no por mucho llamar extrema derecha a lo de Meloni va a dejar de sonar a música celestial en los oidos de cada vez más gente lo que esta señora dice en cualquiera de los idiomas que domina, que son unos cuantos. 

lunes, 26 de septiembre de 2022

Desconsuelo

Lo más duro de la vejez es cuando sientes que todo a tu alrededor se desmorona y no puedes evitar pensar en tu cuota de responsabilidad en el desastre. Ya sé que lo más seguro es que sea una tontería porque a todo lo largo de la vida no somos más que unas marionetas movidas por unos hilos invisibles que manejan poderes sobrenaturales. Al menos eso es lo que sostenía Miguel de Molinos en su Guía Espiritual y que, por ello, fue acusado de desviación doctrinal e inmoralidad y puestro a buen recaudo el resto de su vida. Y es que no era para menos, porque imagínense un mundo en el que la gente esté convencida de que todo lo que hace es por voluntad divina. En fin, cuestiones teológicas a las que no se le puede encontrar otra respuesta que la permanente sospecha: sí, lo más probable es que seamos marionetas, pero, para que esto funcione y se conserve la especie, tenemos que vivir como si nosotros mismos fuesemos los artífices que manejan los hilos que nos mueven. 

En cualquier caso, abandonando la palabrería y volviendo a la realidad, me abruma la vergüenza de mi mismo por la conciencia cada vez mayor de mi persistente fatal arrogancia. Siempre justificando con superioridades morales la satisfacción de mis absurdos, y a veces letales, deseos. En definitiva, menos cabeza que un mosquito. 

Y no, no me consuela en absoluto constatar que toda, o casi toda, la gente a mi alrededor era igual de estúpida que yo. O incluso más, si es que eso era posible. Porque la vejez es eso, uno frente a sí mismo pasándose las cuentas... y en mí caso concreto, abrumado por el peso de las deudas que me iré sin pagar.

En fin, entre todos la matamos y ella sola se murió. No es ningún consuelo. 

sábado, 24 de septiembre de 2022

Sin enmienda

La cosa está chunga a más no poder por mucho que las terrazas de los bares sigan rebosando de alegría. Siempre es igual, la cabeza debajo del ala y que dure lo que dura dura. Pero no cabe engañarse porque viene Jordan Peterson y te pone frente a la cruda realidad. Pequeño, dice, deja ya de hacerte el superior moral llamando nazi a Putin. Porque no lo es más de lo que lo eres tú. Y, además, él no ha tenido que vender el alma a cambio de gas y petróleo, cual es tu caso. Así que respira hondo y ponte a cubierto porque una vez más está a las puertas el general invierno que viene por enésima vez a dar una victoria rotunda a los rusos. ¡Por Dios Bendito, qué ingenuidad pensar que los ucranianos van a poder tratar a los rusos como los catalanes y vascos tratan a los españoles que viven entre ellos! 

Lo que más me gusta de las películas del oeste que ponen en el canal de la Iglesia es que idefectiblemente representan al pueblo como un atajo de borregos fácilmente manipulable por el malvado de turno. El malvado, un tipo con poder mal adquirido que se siente inseguro y piensa que solo consiguiendo más poder a costa de lo que sea podrá descansar. Su más poderosa arma siempre es la misma: fabricar mentiras agradables al oido de los que viven atemorizados. Mentiras agradables porque llevan implicita la solución al problema que causa el miedo. Una solución, por decontado, sencilla: solo hay que ahorcar al Putin de turno. O sea, el chivo fabricado para olvidar que has vendido tu alma por un baril de petróleo. 

Pues sí, la cosa está chunga , pero que muy chunga. Porque Dios que todo lo ve nunca consiente que el malvado se salga con la suya. Y, lo que es peor, siempre envía al profeta que desenmascara la mentira y enfrenta al populacho con su propia culpa. Y, entonces, ya da igual que el populacho se revuelva y en vez de ahorcar a Putin ahorque al mentiroso, porque el peso de la culpa atormentará su alma hasta su último suspiro. 

En fin, y qué le vamos a hacer si, no dos, sino cien mil veces tropezamos en la misma piedra. Queremos imposibles y siempre acabamos igual: encadenados a una roca del Caucaso. Pero bueno, los unos porque no leen y los otros porque no entienden lo que leen, el caso es que esto tiene menos enmienda que la jodienda, lo que ya es decir. 

viernes, 23 de septiembre de 2022

La tabarra

Veo un poco de un vídeo en el que Anxo Bastos exhibe una paciencia infinita para poder escuchar los argumentos sobre los animales de un filósofo de, por lo visto, mucho caché, un tal Ernesto Castro... supongo que Ernestro por lo del Che y Castro por lo de Fidel. El caso es que tardó poco el Che Fidel en cantar la milonga esa de que hacemos a los animales miembros de nuestra familia. Después utilizó tantas palabras raras que dejó bien al descubierto su inanez intelectual. 

Personalmente, cuando alguien me empieza a contar monadas de los animales, desconecto automáticamente porque no tengo ganas de ponerme a discutir de cuestiones religiosas. Para mí los animales son cosas que se compran en las tiendas o en las ferias o, ya puestos, se cazan en el monte. Y a nada de lo que compro o cazo lo puedo incluir entre los miembros de mi familia. Siemplemente lo utilizo a conveniencia. Por ejemplo, mi padre tenía un caballo y un perro porque ejercía la profesión en un pueblo de montaña donde había muchos lobos. Tan pronto bajó a ejercer al llano civilizado cambió el caballo por un coche y se deshizo del perro. En casa los únicos animales que había eran los que comíamos: pollos y gallinas... bueno, a veces a mi hermano y a mí nos daba por criar conejos más que nada porque eso nos tenía un par de días entretenidos en labores de carpintería. Construida la conejera, cesaba el interés y los conejos iban directamente al plato. 

Ya digo, desconfío de mala manera de los que dicen que se lo pasan bien con un perro. ¿Lo dirían si no fuese moda? He nacido en un pueblo donde se convivía de forma natural con los animales. De forma natural quiere decir desde una perspectiva utilitaria. Se usaban los perros y gatos para desrratizar las casas, los burros y caballos para bajar las ollas de leche a los puestos de recogida, las vacas para dar leche... a nadie se le hubiese ocurrido mantener a un animal por sus monadas. Pero eso, a la gente de hoy día le ha dado  por considerar que es de baja calidad moral. A los animales hay que adorarles per se. Y pasarse miles de horas frente al televisor viendo como muestran sus habilidades para comerse los unos a los otros o, también, para evitar ser comidos. Por lo visto es de lo más interesante porque demuestra hasta qué punto son inteligentes o están dotados de caracteristicas físicas sobresalientes. Por ejemplo, a la mayoría de la gente le parecen mil veces más interesantes las carreras de un guepardo que la forma de interpretar las variaciones Goldberg Glen Gould.  

En fin, huelgan comentarios, pero que conste que no me fío un pelo de los que me cuentan con admiración cosas de los animales. Me parecen, sencillamente, unos inanes que quieren dar a lo meramente instintivo la calidad de meritorio. Por mí que con su pan se lo coman, pero que no me den la tabarra.  

jueves, 22 de septiembre de 2022

La Virgen María

La pandemia es over, se fue, según ha declarado el mismísimo presidente de los EEUU de América. Lo cual no quita para que esté muriendo mucha más gente de lo que sería normal según las estimaciones estadísticas al uso. En Europa, concretamente, un 16% de más. Y ¿qué quiere decir que es over? Pues muy sencillo, que las vacunas que se habían aprobado por el plan de emergencia ya no se podrán usar. Ahora las vacunas tendrán que seguir los estrictos procedimientos de seguridad y efectividad que son los normales para poder ser dadas de alta en el mercado. 

¡Hum! Sin duda algo huele a podrido en el reino de Dinamarca. ¿Aprobadas de emergencia decía usted? ¿A qué emergencia se está refiriendo? Ah, bueno, sí, al estado de histeria generalizada creado desinteresadamente por los medios de comunicación. Porque, por lo demás, más o menos lo de siempre: viejos muriendo de neumonía en las UCIs. Ya saben, nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir.  

Y ahora, ¿a qué vamos a achacar ese 16% de más? Porque ya les decía el otro día, que el que haya correlación no quiere decir que haya causalidad. O sea, que habrá que buscar por otros derroteros menos espinosos. Y en el entretanto, llegó el comandante y mandó parar: is over: no más vacunas de emergencia... no vaya a ser qué...

Yo, que conste, lo siento en el alma, pero las cosas son como son y habrá que encontrale la explicación. No con tanta facilidad como se la encontraron a la susodicha pandemia, pero habrá que encontrarla. Bueno, supongo que estarán esperando a la epidemia de pulmonías que se avecina por culpa de Putin para cuadrar las cuentas, pero me temo que el embuste no va a colar tan facilmente como coló lo de la Virgen María que bajó en carne mortal a Cova de Iría. 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Asco y rabia

Sostiene Anxo Bastos que lo del adoctrinamiento en las escuelas es una leyenda urbana. Porque, dice, no hace falta para nada adoctrinar a los que previamente has abolido todo vestigio de espíritu crítico. Los medios de comunicación de masas, con el cine y las series de Hollywood a la cabeza, han sido definitivos para tamaño genocidio. Han conseguido que disentir se convierta en una tragedia. Salirte del discurso oficial, por muy alto que estuvieses en el ranking de los ilustrados hasta ese momento, te convierte automáticamente en apestado. Fíjense, si tienen dudas al respecto, en el reciente calvario que ha tenido que padecer alguien tan sobresaliente como Luc Montagnier. Y no es que el poder haya tenido que esforzarse para borrar su opinión del mapa, no, ha bastado con el odio al disidente de las masas absolutamente desprovistas de sentido crítico. 

En realidad, lo más probable es que siempre haya sido igual. El papel que ahora hace Hollywood y asociados antes lo hacían las iglesias. Lo único que quizá cambie algo de unas épocas a otras sea la virulencia de la miseria moral, que no otra cosa es la ausencia de espíritu crítico. Supongo que hay épocas en las que, por lo que sea, las causas podrían ser infinitas, esas minorías a las que la sabia naturaleza había dotado de la facultad de cuestionárselo todo se extinguen, o casi. Y entonces pasa lo que pasó hace un siglo o así, que florecieron por doquier los totalitarismos y, como no podía ser de otra manera, la cosa acabó como el rosario de la aurora. 

La verdad es que para mí los acontecimientos en curso desde hace dos años y pico han sido la gran sorpresa de mi vida. Y también, no lo voy a negar, una gran fuente de decepciones, con la consiguiente cuota de sufrimientos que ello comporta. Pensaba estar rodeado de otro tipo de personas más reflexivas, pero la inmensa mayoría de entre ellos, han corrido a lanzarse a la corriente dominante. ¡Un mínimo cuestionamiento, por Dios! ¿Dónde habían visto la hecatombe a su alrededor? ¿Cuantos de sus conocidos se habían visto afectados por la terrible enfermedad de marras? ¿Es que no habían visto colapsarse los hospitales mil veces a lo largo de sus vidas? Había mil realidades que daban para, cuanto menos, un poco de distanciamiento. Y, luego, que ya empezaba a haber en los medios sin censura un cuestionamiento  bastante fundamentado de la verdad oficial.

Y ahí siguen con las mascarillas por orden de los expertos. ¿Alguién se ha preguntado por quiénes son esos expertos?  No, de lo que se trata es de que siga la manipulación psicológica de las masas por medio del miedo. ¡Bah, si total, qué te importa ponerte la mascarilla!, me dicen. Exactamente igual que las masas nazificadas de hace cien años. En fin, que no sé que sentimiento es el que más me domina si el de asco o el de rabia. O los dos al alimón. 

martes, 20 de septiembre de 2022

Zurra

Me envía Nacho un tik-tok de esos en el que un Bukowski envuelto en la nube humo que el mismo crea con su cigarrillo nos dice que solo los solitarios y los locos pueden permitirse el lujo de ser ellos mismos: los solitarios porque no tienen que complacer a nadie y los locos porque no les importa ser comprendidos. 

Son frases en las que se pretende encerrar un montón de sabiduria, pero que, a la postre, solo sirven para complacer a los que se identifican con ellas. Como soy un solitario, piensas entonces, puedo ser yo mismo, que es algo que suena muy bien, pero, a ver, explicame qué quiere decir ser tú mismo. Todo el mundo piensa que lo es. Y cuanto más se arroja en los brazos de la moda, más lo piensa. No, la verdad, no creo que exista tal cosa como ser tú mismo porque como hay que comer a diario... 

Sí, las frases bonitas, ese fácil mecanismo de apuntalamiento del narcisismo. Por eso han tenido siempre tanta aceptación los aforismos. La Rochefoucauld y La Bruyère hicieron fortuna con sendas recopilaciones de ocurrencias que, sí, en ocasiones hay que reconocer que fueron brillantes: la hipocresia es el homenaje que el vicio hace a la virtud, por poner un ejemplo. Pero no nos engañemos, la inmensa mayoría es material de relleno. Otra cosa son los aforismos del Oráculo Manual y Arte de Prudencia de Gracián. Ahí puedes tardar horas e incluso días antes de pillarles el sentido. Y cuando se lo pillas, qué Dios te coja confesado porque lo más probable es que con lo poco o mucho de él que te sientas identificado no vayas a experimentar otra cosa que vergüenza de ti mismo. 

En fin, en cualquier caso, Bukowski no es de los que están ahí para complacer a los narcisistas. Más bien, al estilo Gracián, que también es el de Shopenhauer, para zurrarlos. Porque sin zurra no hay provecho que valga la pena. 

lunes, 19 de septiembre de 2022

Casi

El nuevo mantra de los chicos del poder es que el que haya una correlación no quiere decir que haya una causalidad. Y es que cuando las correlaciones apestan hay que correr a jugar con el lenguaje por aquello de que embarullando se gana tiempo. En cualquier caso, tienen razón, correlación no quiere decir causalidad, aunque olvidan añadir que cuando más insistente es la correlación lo que se pensaba como posible pasa a ser considerado como probable, lo cual, como que empieza a preocupar. 

Y así estamos que cada día que pasa las cosas de comer se ponen un poco más complicadas para el común de las gentes mientras los chicos del poder andan entretenidos con funerales de reinas y teatrillos por el estilo... y en plan de a mí que me registren. O sea, como si ellos no tuviesen nada que ver con lo que está pasando. 

Dado todo lo cual no es de extrañar que cada vez sean más los que piensan, y así lo hacen saber, que esos chicos en el poder son simple y llanamente idiotas (los ingleses dicen moronic) cuando no unos peligrosos psicópatas. Se ha extinguido ya cualquier esperanza de poder llegar a una conversación racional con ellos. 

Lo que pasa, en realidad, es lo que cualquiera con dos dedos de frente sabe que más pronto que tarde tiene que pasar cuando se vive en un regimen político que llaman democracia pero que sería más exacto llamar tiranía, entendiendo por tal el que sea el poder en curso el que detente el monopolio de la fuerza. O de la violencia, como les gusta decir. Con ese monopolio en tus manos es de todo punto imposible que no te corrompas hasta el tuetano, que no otra cosa es en lo que estamos. Y luego, claro, la manzana podrida en cesta corrompe a todo lo demás. O a casi todo, para ser justos. 

Ese casi que, a la postre, ha sido siempre el salvador de las sociedades en trance de suicidarse. 

domingo, 18 de septiembre de 2022

The vaccine man

Como sé que todos ustedes son gente informada no me voy extender sobre quién es Alex Jones. Ya saben, coloca un video en YouTube, o donde sea, y al poco ya han corrido a verlo millones de personas. Si hay infuencers en el mundo pocos lo son como él. Como es natural a todo lo que sobresale los malidicentes le crecen por doquier: facha y todo eso que, sorprendentemente, no acaba de gastar su inercia denigratoria. En resumidas cuentas, que el bueno de Jones, con su poder de convicción, fue en su día un puntal nada despreciable de la victoria de Trump. Porque así es esto de la política, que para que unos recojan otros tienen que sembrar. Luego, claro está, se reparten la cosecha entre unos y otros.  

El caso es que Jones se siente tan importante, que razones no le faltan, que se ha atrevido a demandar a Trump un posicinamiento acerca de las vacunas. Porque Jones ha sido uno de los primeros en denunciar el fraude, que tampoco en esto le faltan razones. Sea como sea, le dijo a Trump: antes del 17 de septiembre quiero una declaración tuya sobre las vacunas. Y Trump recogió el guante y ha dicho que son efectivas al 95% y que él es "the vaccine man". O sea, sostenella y no enmendalla. 

Bueno, hoy es 18 de septiembre y Jones ya ha empezado a disparar metralla contra su antiguo socio. Por así decirlo, el resplandor que le quedaba a la estrella Trump se va a extinguir a marchas forzadas. De hecho, Jones, Rogan y demás influencer de calidad ya hace tiempo que apuestan por la estrella emergente De Santis, gobernador de la Florida. Porque De Santis lo ha tenido claro desde el principio. En Florida, dijo a unos que se obstinaban en llevar mascarilla, el teatro ya acabó hace tiempo. 

Así están las cosas y allá aquel que no las quiera ver: el mundo divido en dos por culpa de las vacunas. Las que son pruebas abrumadoras para unos (A new study conducted by scientists from Harvard and Johns Hopkins, currently in pre-print, reveals that the COVID-19 vaccines were up to 98 times worse than the virus itself.) son fake news para otros. Y no se engañen al respecto, porque la posición de cada cual tiene mucho que ver con lo que cada uno hizo en su día... que te la póngo, que te la póngo, que te la pongo ya... Bueno algunos no se la dejaron poner y sufrieron no pocas consecuencias desagradables por ello. Ahora, ya, claro, es otra cosa: no habersela puesto comienza a ser un label de respetabilidad. Porque así es la vida, que no por repetir un millón de veces una cosa la vas a convertir en verdad. 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Observar

Tengo una vecina enfrente que siempre tiene las ventanas abiertas de par en par. En invierno y en verano. Así que, como es una calle no muy ancha, tengo butaca de primera fila para contemplar el espectáculo. Por supuesto que tiene su perro y su chorbo. Y cultiva mariguana en un tiesto. De vez en cuando discute a gritos con el chorbo que se pasa la vida entre la cama en compañía del perro y la ventana fumando porros... que desde aquí lo huelo perfectamente. Otras veces ponen música a tope, aunque afortunadamente nunca la soportan por mucho tiempo. El chorbo desaparece a ratos que ella suele aprovechar para tumbarse en la cama con el perro al que tiene perfectamente amaestrado para que le lama las piernas por su parte más alta. Los dos son autóctonos y andan por los treinta y tantos y, como ven, son un perfecto exponente de lo que se lleva. ¿Qué sería de la vida de estos dos sin su perro y sus porros?

Cuando digo lo que se lleva me estoy refiriendo a entre los autóctonos. El resto de las viviendas están ocupadas mayormente por matrimonios jóvenes de sudamericanos que suelen pasan las veladas mirando la televisión y jugando con sus niños. Son, sin duda, nuestra garantía de futuro. De hecho siempre hay algún joven, o jovena, sentado a la mesa con libros delante. 

Así es la vida y con estas cosas me entretengo. Las cosas del barrio. No necesito traspasar sus fronteras para ver todo lo que hay que ver en este mundo. Pensar que mil kilómetros más allá iba a encontrar cosas distintas sería tanto como decir que soy idiota. O, para ser más exactos, que tengo la sensibilidad embotada. En todos los sitios hay exactamente lo mismo, es decir, hay de todo a condición de que sepas observar. 

Observar, ¡qué exigente dedicación! Cuando ya te parece que aprendiste algo al respecto, es la hora de partir.

martes, 13 de septiembre de 2022

Respect everyone's individual decisions

"We just need to respect everyone's individual decisions." (Debemos respetar las decisiones individuales). Esto es lo que dice ahora Horseface, que así es como suelen llaman algunos a la premier de New Zeland. La cosa sin duda tiene su miga, porque si ha habido algún mandatario, mandataria en este caso, que se haya dedicado a aterrorizar a la población con el coronavirus,las vacunas y demás mandangas, esa ha sido ella. Es probable que toda esta gentuza que montó el circo con sabe Dios qué intenciones, haya caido en la cuenta de que a veces las tornas se vuelven y se puede acabar en la guillotina. Son muchos de entre ellos que están buscando un aterrizaje suave. 

Ayer, la enmascarillada cajera de Mercadona me llamó la atención porque por lo visto no estaba guardando las distancias adecuadas. ¡Tal y como están las cosas!, dijo con una prosodia que denotaba cierta angustia. Claro que también prodría haber sido que estaba encabronada por tener que contentarse con un oficio tan prometedor. En fin, el caso es que gente de la cola hacía ademanes como de darle la razón. Seguramente será que los telediarios siguen dando la matraca con el asunto. 

A decir verdad ya estoy que no puedo más. Cualquier cosa que hago me exige tal esfuerzo de la voluntad que quedo exhausto. Y lo peor es que de continuo me asaltan los malos recuerdos, que es que ¡madre mía, que vida la mía! Me tengo que sentar, calmarme y poner un poco de orden en la razón: sí, no todo fue detestable, me digo entonces, y levanto cabeza por un rato. Pero solo por un rato.

Y menos mal que tengo una casa en la que me puedo refugiar. Me pongo con la farragosa partitura de El Choclo y es como si apagase la mente. Por cierto que ya voy dando con ella. Luego agarro a Pessoa que es como si fuese yo mismo: "la renuncia es la liberación" y "no querer es poder". Y entonces me voy a la cocina a preparar algo para cuando vuelva de la picina. O, si es por la tarde, para cuando venga María. Por la tarde, unas veces la película del oeste de la 13 y otras directamente la biblia. 

Todo es bíblico: no hay manera de escapar al rendir cuentas por lo que hicimos... por mucho que nos empeñemos en vivir como si no fuese así. 

sábado, 10 de septiembre de 2022

Contra el reino del Norte

El simbolismo es lo que tiene, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Andan por ahí los medios dando la tabarra con el pass away de la que se consideraba el símbolo por antonomasia de los valores aristocráticos. La discrección, la constancia, el valor, la compasión y, por encima de todo, la mano dura con los hijos para así garantizar la supervivencia del símbolo. Pues bien, ésta señora aguantaba muy bien el tipo y todo lo demás que se supone debe aguantar una reina, pero respecto de los hijos se comportó como una pescatera enriquecida: que no les farte de na a mis niños. Y así ha sido que no han dejado de dar de qué hablar, mayormente por las cosas de la entrepierna.  

Personalmente, todo esto de la monarquía, la república y demás formas de estructurar las sociedades, me la trae al pairo. Borges decía una cosa con la que me identifico al cien por cien. Preguntado por su opinión de la democracia contestó que la democracia funciona en donde funciona cualquier otro sistema político. Le faltó añadir que cualquier otro sistema político funciona en donde se respeta la ley de Dios. No hay más misterio en esto y toda esa parafernalia que montan los estados para resvestir el poder de respetabilidad no es más que una cortina de humo para tapar sus vergüenzas. Porque otra cosa no, pero vergüenzas que tapar cualquier poder tiene para dar y tomar. 

Y ahí está el nudo gordiano de la cuestión, que para que una sociedad respete la ley de Dios no hay otra solución que aplicar el principio aristocrático por excelencia: la mano dura con los hijos. Supongo que cualquier persona de mi edad que tenga dos dedos de frente habrá llegado a esta misma conclusión. Conclusión que, por cierto, suele ser una de las mayores fuentes de pesadumbre ya que, quién más, quien menos, casi todos la pifiamos al respecto. Y es que aplicar mano dura a los hijos es una de las cosas más sacrificadas que se pueden concebir. En cierta forma es renunciar a la vida cuando más vida tienes. Aunque decir vida no sé si será lo más apropiado. Mejor quizá sería decir oportunidades de diversión.

 En cualquier caso, ahí está Isaías para leerte la cartilla. 

"¡Ay de la corona fastuosa, de los ebrios de Efrain,

y de la for caduca, joya de su atavío,

que está en la cabeza de los hartos de vino!

Mirad: un fuerte y robusto, de parte del Señor,

como turbión de granizo y tormenta asoladora, 

con la mano derriba al suelo y con los pies pisotea

la corona fastuosa de los ebrios de Efraín

y la flor caduca, joya de su atavío, 

que está en el cabezo del valle uberrimo."


viernes, 9 de septiembre de 2022

¡Apesta!

¡Vaya por Dios! Ahora el gran factotun de la que dicen pandemia, el Dr. Fauchi, va y se descuelga con  que la vacuna es recomendable para los viejos y los que estén en malas condiciones. Eso sí, añade que cada uno bajo su propia responsabilidad. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Quizá que ya no las tienen todas consigo y quieren bajarse del carro poco a poco? Todo esto apesta, pero lo que más apesta es la gente del común que se ha acostumbrado a vivir con la cabeza debajo del ala y se dejaría matar antes de que alguien se la saque de allí.  

Ya sé que hablar de estas cosas es de mal gusto. Lo suyo es no ver la flecha que viene para que te deje cuanto más herido mejor y, así, poder después quejarte hasta perder el aliento. Es ley de vida y, seguramente, uno de los mecanismos que tiene la naturaleza para equilibrarse. Porque es que, la pobre, la naturaleza digo, lleva una temporada que no levanta cabeza de tanto como ha sido manipulada. Llevamos un siglo o así que no hacemos otra cosa que darle caña. Con esa obsesión por buscarle utilidad práctica al conocimiento al final hemos conseguido convertir al recoger cacas de perro por la calle en el único proyecto de vida que puede hacer sentirse realizada a las tres cuartas partes de la población. La cosa, se mire como se mire, está chunga a rabiar. 

El caso es que, ahora, muchos de esos youtubers con tufillo de superioridad moral se preguntan por el porqué de que  se esté muriendo más gente de la que en teoría debiera morir. Porque, claro, hemos llegado a tal maestría en lo de sacar utilidad práctica al conocimiento que se entiende mal que no podamos controlar algo tan elemental como la muerte. Además, con todo el mundo vacunado, revacunado y vuelto a revacunar... y menos mal que este verano ha sido más caluroso de lo que viene siendo habitual, porque, si no, a ver a qué explicación tranquilizadora nos íbamos a agarrar. Pasara el verano, dicen, y todo volverá por sus fueros, tambien el número de muertes. Aunque, en cualquier caso, podemos estar tranquilos porque también estamos en trance de domesticar el clima, ya saben, eso que llaman los chemtrails y tal. 

En todo caso, lo único realmente inquietante es la desinformación que promueve esa gentuza de nombre Joe Rogan, Alex Jones, Russell Brand... que, desgraciadamente, tienen millones de visualizaciones a diario. También la plataforma Telegram está contribuyendo lo suyo a sembrar la discordia. Menos mal que los gobiernos están implementando agencias de la verdad para poner freno a los desaprensivos. ¡Por Dios Bendito, con lo fácil que sería todo si no se hablase de los efectos secundarios de las vacunas! ¿Es que acaso esa gente resentida no sabe que lo que no se nombra no existe? 

Ayer, donde suelo redesayunar, un culito prieto me dijo, lo que es yo esta cuarta dosis no me la pienso poner. La camarera dijo que ella tampoco. 

jueves, 8 de septiembre de 2022

Ratos buenos

No fueron pocas las veces que me llegué dando un paseo en bicicleta hasta Alba de Tormes. Hoy lo rememoro, Garcilaso mediante:

"En la ribera verde y deleitosa/ del sacro Tormes, dulce y claro río,/ hay una vega grande y espaciosa,/

verde en el medio del invierno frío,/ en el otoño verde y primavera,/ verde en la fuerza del ardiente estío."

Viví unos cuantos años en Salamanca. Los suficientes para haber tenido de todo, buenos, malos y pésimos ratos. Pero a la postre, mayormente, suelo recalar en los buenos y, los malos y pésimos, solo son una lección que de puro aprendida ya hasta me aburre recitarla.

Ratos buenos, unos cuantos. Y es que en Salamanca, como todo el mundo está en trance de aprender, es inevitable que se te pegue esa querencia. Y qué mejores ratos puede haber que aquellos en los que aprendes algo. Música, lengua, latín, literatura... aquello era un sinvivir de tanto querer apagar la sed de conocer. 

La verdad, no me puedo imaginar lo que hubiese sido España, y el mundo, y sobre todo yo, si no hubiese existido Salamanca. 

miércoles, 7 de septiembre de 2022

La perenne identidad

Llevo ya más de un mes dándole a la partitura de El Choclo y no hay forma de que pueda con ella. Da igual que la melodía sea pegadiza hasta decir basta. Supongo que es una cuestión de arreglo armónico. En fin, en cualquier caso, avanzo y, si no me muero antes, algún día lo tocaré como toco ahora La Catedral o Un Dia de Noviembre o el Squezino Mexicano, que son las tres piezas que he aprendido este verano y espero ir puliendo en los sucesivos meses o años... porque este es el jardín que me ha dado por cultivar sin que para ello haya tenido en cuenta mi realce rey que, como supongo sabrán, así es como llama Gracián a aquello para lo que estamos más dotados. 

Nunca, pienso, fui capaz de dar con mi realce rey. Quizá es que no le tengo por más que Gracián diga que todo el mundo tiene el suyo, aunque, también dice, que la mayoría no le encuentra en toda su vida. No sé, para mí que la mayoría no le encontramos porque, sencillamente, no le tenemos. En mi caso particular, estoy convencido de que así es. Nada que intenté en la vida conseguí que destacase mínimamente. Y desde luego que no habrá sido por falta de constancia. Así que, como se dice ahora, blanco y en botella... que tampoco sé qué quiere decir. Quizá leche. O lichi, como dicen los pasiegos. 

Por lo demás, sigo con la poesía de Garcilaso que, como les decía es un rizar el rizo al tango hasta llegar al infinito. ¡Dios! ¿Cómo se puede llegar a sufrir tanto porque una mujer no te quiera? Es absoluto non sense. Aunque quizá no sea más que una excusa que busca Garcilaso para engarzar versos de las más variadas maneras y todas por así decirlo perfectas. Es un verdadero placer leerlo en voz alta buscando siempre la musicalidad que no cuesta encontrarla. Y es que es algo que se nota a la legua que ha sido compuesto con extrema facilidad, es cecir, tirando de realce rey. 

Por otra parte, sigo con Pessoa:

122.

La idea de viajar me da áuseas. 

Ya vi todo lo que nunca había visto.

Ya vi todo lo que todavía no vi.

El tedio de lo constantemente nuevo, el tedio de descubrir, bajo la falsa diferencia de las cosas y las ideas, la perenne identidad de todo, la semejanza absoluta entre la mezquita, el templo y la iglesia...

viernes, 2 de septiembre de 2022

Lamentos de cabrón

Las señoritas con las que vivía a pupilage cuando era niño, entre otras muchas cosas que me enseñaron fue a llamar a los tangos argentinos, que no los flamencos, por su verdadero nombre, es decir: lamentos de cabrón. Ya saben, fané y descangallado por culpa de una mujer que prefiere irse con otro. En realidad el asunto es más viejo que los pedos. Ahí están los versos de Garcilaso para dar fe de ello. Es un hombre con todos los ingredientes del éxito social. Casado, con lindos hijos, un buen puesto en la corte... todo le sonreía, ¡ay!, pero el demonio no descansa y le puso una rubia peligrosa -perdón por el pleonasmo- delante. Desde entonces su vivir fue un sin vivir. Sobre todo desde que la rubia se casó. Y no te digo, ya, cuando al poco murió de sobreparto. A partir de ahí, Garcilaso se dedicó a componer tangos que es la forma que tienen de consolarse los cabrones. ¡Oh, más dura que el marmol a mis quejas/ y al encendido fuego en que me quemo...!

La verdad es que nunca he podido comprenderlo. Claro que sé lo que es el que te abondonen y lo mucho que eso hiere el amor propio, pero de ahí a escribir tangos... lo normal es que si a rey muerto, rey puesto, pues lo mismo, a mujer ida, mujer venida, porque ¡anda que no hay rotos para todos los descosidos habidos y por haber! Pero, bueno, también comprendo lo que consuela y puede dar de sí el arte de la queja. Ya lo decia la Rosaura de la Vida es Sueño, que tanto placer había/ en quejarse, un sabio decía/ que atrueco de quejarse/ habían las desdichas de buscarse. 

Porque esa es la cuestión que lo mismo los versos de Garcilaso que las letras de los tangos son el no va más de la lírica... la más bella por más inútil, y falsa, de todas las artes. Bueno, tampoco habría que echar en saco roto los boleros mexicanos. Pero, esa es otra historia: sombras nada más/ acarariciando tus manos...

En otro orden de cosas, y por aquello de que unas cosas traen otras y al final todo es lo mismo, Garcilaso se deleita contandonos con rima la sofisticada tecnología que usaban sus contemporáneos para cazar pájaros de todo tipo y de paso lo que disfrutaban con lo que hoy día serían consideradas crueldades intolerables. ¡Ay, si hubiese leído yo estas cosas de niño! Lo que hubiera disdisfrutando poniendo en práctica todas esas hoy consideradas crueldades, pero que en mi opinión no son más que las trampas ingeniosas que ha ideado la humanidad para asegurar el futuro de la especie. En fin. 

jueves, 1 de septiembre de 2022

Reconsideración

Zbigniew Brzezinski fue Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter. Tampoco, a lo que parece, le aconsejó tan bien, pero eso no le impidió asegurar: "Muy pronto la gente será incapaz de razonar o pensar por si mismos. Solo serán capaces de repetir como loros la información que se les ha dado en los telediarios de la noche anterior."

Mika, la hija de Zbigniew, periodista de cierta relevancia, apuntala la teoría de su padre: "El trabajo de los medios de comunicación es controlar con exactitud lo que la gente piensa."

Chris Whitty and Patrick Vallance son el par de imbéciles que flanquearon a Boris Johnson en sus apariciones públicas cuando de lo que se trataba era de aterrorizar al personal para que no rechistara. Por aquellos días la gente empezaba a respirar después de la primera embestida de terror institucional y eso el poder, por razones que algún día se sabrán, no lo podía consentir. Y por eso eso fue que todos los editores de los grandes medios de comunicación fueron citados para una entrevista personal a Downing Street. Allí, primero, tenían una conversación con el par de imbéciles en la que se les convencía de que venía una ola que se iba a llevar por delante a 500.000 personas e iba a colapsar el sistema público de salud. Después, pasaban a una entrevista personal con Boris Johnson en la que éste les pedía que apoyasen el próximo confinamiento que iba a decretar. Uno de los editores le sugirió a Boris que todo ello no tenía el menor sentido. Boris puso pucheros y dijo que el estaba en manos de los dos imbéciles. Y el caso fue que todos los medios de comunicación citados a Downing Street cerraron filas y cantaron sin paliativos las ventajas del confinamiento, las vacunas y demás metidas dobladas que se le antojaron al poder en curso. 

Afortunadamente, hay un mundo paralelo que circula extramuros del poder. Desde el principio los que quisieron contrastar las informaciones oficiales con las que venían de ese mundo paralelo, pudieron hacerlo. Bien es verdad que se intentó con ferocidad despretigiar todo lo que no era oficial, pero eso cualquiera con un minimo de conocimientos históricos sabe que es la prueba irrefutable de que la verdad está del lado del que discrepa. Y más cuando de ese lado están los Galileos contemporáneos. 

Pero tarde o temprano viene el tiempo de las reconsideraciones y, ya saben, donde dije digo, digo Diego. Hoy muchos de esos editores que tanto se esforzaron en denostar a los Galileos empiezan a ponerse de su lado. Unos preguntan de donde sacaron los dos imbéciles sus conclusiones. Otros van directamente al grano y piden que se les haga pasar por los tribunales. Los más atrevidos sugieren que les debiera acompañar no solo Boris sino todo el gabinete que firmó los siniestros y anticonstitucionales decretos. Ahora, solo falta esperar que, siguiendo las teorías de la familia Brzezinski, la opinión de las masas se ponga furibundamente del otro lado de la tortilla. Yo, desde luego, no andaría muy tranquilo de haber sido uno de los que montó y sostuvo todo el circo todavía en curso aunque ya muy deslabazado. Las alusiones al código de Neuremberg aumentan exponencialmente de día en día. Aunque la verdadera madre de este cordero es, como cuando la derrota del nazismo, la conciencia de cada cual sobre cual fue su posición ante las criminales manipulaciones del poder. ¿Las asumió de buen gusto? ¿Dudó de ellas? ¿Las rechazó de plano? Porque aquí si que no hay justificación posible. O eres un mierda o eres una persona digna de tal nombre.