viernes, 9 de septiembre de 2022

¡Apesta!

¡Vaya por Dios! Ahora el gran factotun de la que dicen pandemia, el Dr. Fauchi, va y se descuelga con  que la vacuna es recomendable para los viejos y los que estén en malas condiciones. Eso sí, añade que cada uno bajo su propia responsabilidad. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Quizá que ya no las tienen todas consigo y quieren bajarse del carro poco a poco? Todo esto apesta, pero lo que más apesta es la gente del común que se ha acostumbrado a vivir con la cabeza debajo del ala y se dejaría matar antes de que alguien se la saque de allí.  

Ya sé que hablar de estas cosas es de mal gusto. Lo suyo es no ver la flecha que viene para que te deje cuanto más herido mejor y, así, poder después quejarte hasta perder el aliento. Es ley de vida y, seguramente, uno de los mecanismos que tiene la naturaleza para equilibrarse. Porque es que, la pobre, la naturaleza digo, lleva una temporada que no levanta cabeza de tanto como ha sido manipulada. Llevamos un siglo o así que no hacemos otra cosa que darle caña. Con esa obsesión por buscarle utilidad práctica al conocimiento al final hemos conseguido convertir al recoger cacas de perro por la calle en el único proyecto de vida que puede hacer sentirse realizada a las tres cuartas partes de la población. La cosa, se mire como se mire, está chunga a rabiar. 

El caso es que, ahora, muchos de esos youtubers con tufillo de superioridad moral se preguntan por el porqué de que  se esté muriendo más gente de la que en teoría debiera morir. Porque, claro, hemos llegado a tal maestría en lo de sacar utilidad práctica al conocimiento que se entiende mal que no podamos controlar algo tan elemental como la muerte. Además, con todo el mundo vacunado, revacunado y vuelto a revacunar... y menos mal que este verano ha sido más caluroso de lo que viene siendo habitual, porque, si no, a ver a qué explicación tranquilizadora nos íbamos a agarrar. Pasara el verano, dicen, y todo volverá por sus fueros, tambien el número de muertes. Aunque, en cualquier caso, podemos estar tranquilos porque también estamos en trance de domesticar el clima, ya saben, eso que llaman los chemtrails y tal. 

En todo caso, lo único realmente inquietante es la desinformación que promueve esa gentuza de nombre Joe Rogan, Alex Jones, Russell Brand... que, desgraciadamente, tienen millones de visualizaciones a diario. También la plataforma Telegram está contribuyendo lo suyo a sembrar la discordia. Menos mal que los gobiernos están implementando agencias de la verdad para poner freno a los desaprensivos. ¡Por Dios Bendito, con lo fácil que sería todo si no se hablase de los efectos secundarios de las vacunas! ¿Es que acaso esa gente resentida no sabe que lo que no se nombra no existe? 

Ayer, donde suelo redesayunar, un culito prieto me dijo, lo que es yo esta cuarta dosis no me la pienso poner. La camarera dijo que ella tampoco. 

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