martes, 20 de septiembre de 2022

Zurra

Me envía Nacho un tik-tok de esos en el que un Bukowski envuelto en la nube humo que el mismo crea con su cigarrillo nos dice que solo los solitarios y los locos pueden permitirse el lujo de ser ellos mismos: los solitarios porque no tienen que complacer a nadie y los locos porque no les importa ser comprendidos. 

Son frases en las que se pretende encerrar un montón de sabiduria, pero que, a la postre, solo sirven para complacer a los que se identifican con ellas. Como soy un solitario, piensas entonces, puedo ser yo mismo, que es algo que suena muy bien, pero, a ver, explicame qué quiere decir ser tú mismo. Todo el mundo piensa que lo es. Y cuanto más se arroja en los brazos de la moda, más lo piensa. No, la verdad, no creo que exista tal cosa como ser tú mismo porque como hay que comer a diario... 

Sí, las frases bonitas, ese fácil mecanismo de apuntalamiento del narcisismo. Por eso han tenido siempre tanta aceptación los aforismos. La Rochefoucauld y La Bruyère hicieron fortuna con sendas recopilaciones de ocurrencias que, sí, en ocasiones hay que reconocer que fueron brillantes: la hipocresia es el homenaje que el vicio hace a la virtud, por poner un ejemplo. Pero no nos engañemos, la inmensa mayoría es material de relleno. Otra cosa son los aforismos del Oráculo Manual y Arte de Prudencia de Gracián. Ahí puedes tardar horas e incluso días antes de pillarles el sentido. Y cuando se lo pillas, qué Dios te coja confesado porque lo más probable es que con lo poco o mucho de él que te sientas identificado no vayas a experimentar otra cosa que vergüenza de ti mismo. 

En fin, en cualquier caso, Bukowski no es de los que están ahí para complacer a los narcisistas. Más bien, al estilo Gracián, que también es el de Shopenhauer, para zurrarlos. Porque sin zurra no hay provecho que valga la pena. 

1 comentario:

  1. Pues sí ,, querido y admirado amigo. Esto es lo que ha ,como dicen los panochos . Los solitarios nos reevindicamos .qué le vamos a hacer. Siempre me encantó y me seduce todavía , la figura de ese Solitario, ese ladrón extraño que aterrorizó la la España de principio de siglo

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