Zbigniew Brzezinski fue Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter. Tampoco, a lo que parece, le aconsejó tan bien, pero eso no le impidió asegurar: "Muy pronto la gente será incapaz de razonar o pensar por si mismos. Solo serán capaces de repetir como loros la información que se les ha dado en los telediarios de la noche anterior."
Mika, la hija de Zbigniew, periodista de cierta relevancia, apuntala la teoría de su padre: "El trabajo de los medios de comunicación es controlar con exactitud lo que la gente piensa."
Chris Whitty and Patrick Vallance son el par de imbéciles que flanquearon a Boris Johnson en sus apariciones públicas cuando de lo que se trataba era de aterrorizar al personal para que no rechistara. Por aquellos días la gente empezaba a respirar después de la primera embestida de terror institucional y eso el poder, por razones que algún día se sabrán, no lo podía consentir. Y por eso eso fue que todos los editores de los grandes medios de comunicación fueron citados para una entrevista personal a Downing Street. Allí, primero, tenían una conversación con el par de imbéciles en la que se les convencía de que venía una ola que se iba a llevar por delante a 500.000 personas e iba a colapsar el sistema público de salud. Después, pasaban a una entrevista personal con Boris Johnson en la que éste les pedía que apoyasen el próximo confinamiento que iba a decretar. Uno de los editores le sugirió a Boris que todo ello no tenía el menor sentido. Boris puso pucheros y dijo que el estaba en manos de los dos imbéciles. Y el caso fue que todos los medios de comunicación citados a Downing Street cerraron filas y cantaron sin paliativos las ventajas del confinamiento, las vacunas y demás metidas dobladas que se le antojaron al poder en curso.Afortunadamente, hay un mundo paralelo que circula extramuros del poder. Desde el principio los que quisieron contrastar las informaciones oficiales con las que venían de ese mundo paralelo, pudieron hacerlo. Bien es verdad que se intentó con ferocidad despretigiar todo lo que no era oficial, pero eso cualquiera con un minimo de conocimientos históricos sabe que es la prueba irrefutable de que la verdad está del lado del que discrepa. Y más cuando de ese lado están los Galileos contemporáneos.
Pero tarde o temprano viene el tiempo de las reconsideraciones y, ya saben, donde dije digo, digo Diego. Hoy muchos de esos editores que tanto se esforzaron en denostar a los Galileos empiezan a ponerse de su lado. Unos preguntan de donde sacaron los dos imbéciles sus conclusiones. Otros van directamente al grano y piden que se les haga pasar por los tribunales. Los más atrevidos sugieren que les debiera acompañar no solo Boris sino todo el gabinete que firmó los siniestros y anticonstitucionales decretos. Ahora, solo falta esperar que, siguiendo las teorías de la familia Brzezinski, la opinión de las masas se ponga furibundamente del otro lado de la tortilla. Yo, desde luego, no andaría muy tranquilo de haber sido uno de los que montó y sostuvo todo el circo todavía en curso aunque ya muy deslabazado. Las alusiones al código de Neuremberg aumentan exponencialmente de día en día. Aunque la verdadera madre de este cordero es, como cuando la derrota del nazismo, la conciencia de cada cual sobre cual fue su posición ante las criminales manipulaciones del poder. ¿Las asumió de buen gusto? ¿Dudó de ellas? ¿Las rechazó de plano? Porque aquí si que no hay justificación posible. O eres un mierda o eres una persona digna de tal nombre.
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