miércoles, 28 de septiembre de 2022

La gran degringolade

Hay un dicho siniestro que asegura que lo que está mal se puede poner mucho peor. Pues bien, perece ser que estamos en ello. Ayer han volado con dinamita por tres sitios el gasoducto que une Rusia con Alemania. Millones de toneladas de gas tipo pedo se están vertiendo a la atmósfera. Y, en el entretanto, nosotros queriendo eliminar el mayor número posible de vacas para evitar el letal efecto medioambiental de sus pedos. ¿En qué quedamos? 

Sea como sea, se suceden las interesadas versiones sobre la autoría de la atrocidad. Unos dicen que ha sido Rusia para que Europa pierda ya toda esperanza de calentarse este invierno. El secretario de estado de EEUU ha dicho que el atentado, o lo que sea, no es en el interés de nadie. Pero, hete aquí que Tucker Carlson, un locutor de Fox News Channel al que toda la chusma trata de far right, va y coloca un vídeo de hace unos meses en los que se ve al anciano presidente de los EEUU diciendo que si Rusia traspasa la frontera de Ucrania volaran los gaseoductos rusos que pasan por el Báltico. O sea, que les va a ser difícil ahora convencer a la gente del mundo mundial de que no han sido ellos. 

A uno no se le alcanzan los efectos, más allá del frío que vamos a pasar, de tal atrocidad, sea quien sea quien la haya cometido. Pero todo apunta a que es un peldaño más, y no pequeño, de la escalada hacia el caos total que ha de preceder al nuevo amecer. Es pura lógica histórica, porque ya se venía viendo desde hace tiempo que el tinglado hollywoodiense estaba haciendo aguas por todas las partes. Como lo hizo, por otra parte, hace unos cuantos siglos, el tinglado romano de tanto abusar del pan y circo. O sea, subvenciones y entretenimiento. ¿Les suena eso a algo? Y ahí sigue la gente yendo por dos perras al quinto coño a ver cosas bonitas. ¿Quién paga eso? Pues muy sencillo, de momento, la inflación; un poco más adelante, la caída del imperio... da igual que sea el romano que el hollywoodiense. 

Sí, ahí está el dato del que cada vez más gente se va haciendo consciente y piensa que cambiando radicalmente el sentido de su voto se va frenar la gran degringolade. Van apañados. Como no dejen de lado tanto deseo estupido y dediquen los domingos a ir a misa y descansar...

1 comentario:

  1. Pues sí, querido. La historia, más o menos, se repite . Aunque a nosotros nos pilla "y yo con estos pelos" o mejor, "cuánta puta y yo tan viejo" como decían los geniales Siniestro

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