miércoles, 3 de junio de 2026

A ritmo de reglamento

 


Voy por mi barrio y me topo con el anuncio que les muestro en la foto. SE TIENE QUE MORIR MUCHA GENTE, dice, encima de una foto de gente amontonada. Se debe tratar de una película que, a buen seguro, ha sido realizada con dinero público... bueno, por lo visto, excepto las de Torrente, ese criterio lo cumplen todas las películas que se hacen en este país. A fondo perdido que le dicen; nauseabunda propaganda, en cualquier caso. Si, es evidente que los poderes públicos quieren inculcar la idea de que aquí sobra gente a porrillo, concretamente, toda la que ha caído en la cuenta de que esos poderes son una mafia sanguinaria. 

«La otra pregunta decisiva —sigue reflexionando Ortega—, de la que, a mi juicio, depende toda posibilidad de salud, es ésta: ¿Pueden las masas, aunque quisieran, despertar a la vida personal? No cabe desarrollar aquí el tremebundo tema, porque está demasiado virgen. Los términos en lo que hay que plantearlo no constan en la conciencia pública. Ni siquiera está esbozado el estudio del distinto margen de individualidad que cada época del pasado ha dejado a la existencia humana. Porque es pura inercia mental del "progresismo" suponer que conforme avanza la historia crece la holgura que se concede al hombre para poder ser individuo personal, como creía el honrado ingeniero, pero nulo historiador, Fulanito de Tal. No; la historia está llena de retrocesos en este orden, y acaso la estructura de la vida en nuestra época impide superlativamente que el hombre pueda vivir como persona.»

La "inercia mental del progresismo", eh ahí la putrefacta madre del codero pascual. Son las víctimas del alimento intelectual ya masticado por los propagandistas de la fe. Te los encuentras por la calle, bueno, yo no, es mi señora que conoce a todo Dios, y no tardan ni dos segundos en traer a colación a Trump, la causa, por fin identificada, de todas sus angustias. ¡Por Dios bendito, ese tipo que quiere que seamos libres! ¿A dónde quiere que lleguemos? Es que ¿acaso no ha sido el miedo a la libertad lo que nos ha proporcionado esta vida tan apacible de funcionarios de provincias? ¿Alguien conoce cuadratura del círculo que se pueda comparar a esa?

Sigue reflexionando Ortega, allá por los años veinte del siglo pasado: «¿Puede hoy un hombre de veinte años formarse un proyecto de vida que tenga figura individual y que, por lo tanto, necesitaría realizarse mediante sus iniciativas independientes, mediante sus esfuerzos particulares?» Concluye que es muy improbable porque falta espacio en el que alojarle y poder moverse según el propio dictamen. Dado lo cual, se acaba renunciando a todo deseo personal y optando por una vida estándar, compuesta de desideratas comunes que se logran con solo sumarse a la corriente dominante: perro, turismo, bares y algo de cultureta por aquello de poder sentirse especial. 

Y añade: «La cosa es horrible, pero no creo que exagera la situación efectiva en que van hallándose todos los europeos. En una prisión en donde se han amontonado muchos más presos de los que caben; ninguno puede mover un brazo ni una pierna por propia iniciativa, porque chocaría con los cuerpos de los demás. En tal circunstancia, los movimientos tienen que ejecutarse en común, y hasta los músculos respiratorios tienen que funcionar a ritmo de reglamento...»

"A ritmo de reglamento", ¿es que no es así de la única manera que nos podemos mover hoy día? Europa se ha convertido en una termitera. No estamos haciendo otra cosa que comernos lo que las generaciones precedentes construyeron. Y todo atisbo de individualismo de inmediato es demonizado, no vaya a ser que su ejemplo nos despierte del sueño termitero. Todo encaja a la perfección con el título de la película que les mentaba al inicio de este post: se tiene que morir mucha gente para que quede espacio libre en donde poder volver a moverse a nuestro antojo y así recuperar la condición de individuo, es decir, a ser a imagen y semejanza de los dioses creadores. 

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