jueves, 4 de junio de 2026

Mile Davis

A veces pienso que una de las cosas más deprimentes de la vida tiene que ser no saber hacer nada que te haya costado sangre, sudor y lágrimas, aprender. Porque, aparte de los efímeros placeres primarios, no hay nada comparable al ejercitar una sofisticada habilidad. Le pregunta el entrevistador a Miles Davis: ¿serías músico si nadie te escuchara? Entonces, Miles le responde con un contundente: ¡Seguro! Por qué, continua el entrevistador: porque amo la música; la tengo siempre en la cabeza; no puedo sacarla. Entonces, ¿la oyes?  Sí. ¿La estás oyendo tú mismo? La escucho ahora. Cuando digo "feliz" parece no gustarte la palabra. Para mí el conocimiento es la felicidad. Si aprendo algo que me hace vibrar. ¿Sigues aprendiendo? Sí, aprendí algo la otra noche... aprendí algo anoche... no puedo esperar a aplicarlo... 

Pareciera que en esta entrevista a Mile Davis está condensado todo el Libro de la Sabiduría. La única riqueza posible es la que proporciona el saber hacer algo que te hace vibrar cuando lo estás llevando a la práctica. Todos los demás intentos que se hacen por cualquier otro medio siempre resultan fallidos. 

¿Sigues aprendiendo? Ésta es la pregunta clave que nos debiéramos hacer cada día, porque no hay prueba más inequívoca de que ya estás muerto que un no por respuesta. 

Ese es el gran problema del mundo, que la inmensa mayoría piensa a una edad muy temprana que ya sabe todo lo que tiene que saber para ganarse la vida. Así es que, compran un ataúd, se meten dentro, y a esperar a que venga el de la funeraria a cerrar la tapa. En eso consisten las vidas de la inmensa mayoría. En fin, allá cada cual.  

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