lunes, 20 de abril de 2026

Imperiosa necesidad metafísica II

Sigo con este asunto de la religión —metafísica del pueblo— porque me parece, no solo crucial, sino, también, de lo más entretenido, ¡porque mira que se han hecho cosas curiosas en el mundo por tal de dar por resuelto el irresoluble problema de la creación! Al respecto, dice el filósofo que la religión es a la filosofía lo que una pierna de madera a una pierna natural. La religión, prosigue, satisface muy bien la necesidad metafísica del hombre, y sustituye a la verdad filosófica que, en sí misma, solo se puede alcanzar con infinitas dificultades o, incluso, tal vez no se alcanza nunca. 

Sigue: 

No debemos olvidar que la necesidad metafísica del hombre requiere imperiosamente ser satisfecha, pues el horizonte de sus ideas debe estar circunscrito, no pudiendo quedarse sin unos límites determinados.

Pongamos que Demófeles —el pueblo— defiende la religión y, Filatetes —la filosofía—, la verdad. 

Dice Filatetes: ¿¡De cuánta ayuda son los argumentos de reconfortamiento y de consuelo cuando sobre ellos pende constantemente la espada de Damocles, la espada del desengaño!? La verdad, amigo mío, solo la verdad vence, persiste y nos es fiel; solo el reconfortamiento que ella aporta es el único sólido. Ella es el diamante indestructible.

Contesta Demófeles: Sí, ¡Si tuvieras la verdad en el bolsillo para hacernos felices a placer! pero lo que tenéis no son más que sistemas metafísicos en los que nada es seguro, excepto el dolor de cabeza que producen. Antes de quitar algo a alguien se debe tener algo mejor que darle a cambio.

Filatetes: Librar a un individuo de un error no significa quitarle algo, sino darle algo. Porque reconocer que algo es falso es una verdad. A la larga, ningún error es inofensivo, sino que, más bien, antes o después, acarrea un daño a aquel que lo cultiva. Por ello no se debe engañar a nadie; es mejor reconocer que no se sabe lo que no se sabe y dejar que cada uno se forme por si mismo sus propios artículos de fe. Puede ser que en tal caso, no les causemos tanto mal ya que discutirán recíprocamente y se rectificarán unos a otros. En cualquier caso, la variedad de las opiniones dará lugar a la tolerancia. 

Demófeles: Sería, en efecto, un bello espectáculo: ¡un pueblo entero de metafísicos que litigian y, eventualmente, se pegan!

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En fin, señoras y señores, esto de las religiones, a mi parecer, tiene mucha menos enmienda que la jodienda. Hay una edad en la vida en la que son muchos los que caen en la cuenta de que todo lo que le enseñaron respecto a la relación con lo divino es pura filfa. Entonces, es muy frecuente que esos desengañados caigan como por ensalmo en un racionalismo simplón que, a la postre, vendría a ser una nueva religión, la más demoledora de todas acaso, la de la ingeniería social para que nos entendamos. ¿Conocen ustedes un sacerdocio que arrastre tras de sí mayores cantidades de miseria moral que el de los ingenieros sociales? 

Ya digo, en fin, hay que andarse con mucho ojo en estos asuntos tan turbios porque, por nuestra propia condición defectuosa, tendemos a considerar como el mejor pavimentado el camino que lleva de Guatemala a Guatepeor.

2 comentarios:

  1. ya lo dijeron los clásicos, que lo sabían todo"Con la iglesia hemos topado". Entiéndase todas las iglesias

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  2. Eso es lo malo, que a la gente parece no gustarle vivivir sin adherirse a una Iglesia del tipo que sea.

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