domingo, 18 de octubre de 2026

El tesón


 CANTO IX

Así el campo guardaban los teucros, y mientras se había / señoreado la Fuga, la amiga del pálido Miedo, / de los más valerosos aqueos que estaban sufrientes. / Como el mar habitado por peces conmueven los vientos / cuando llega de pronto de Tracia, el Boreas y el Céfiro, / y las olas negruzcas entonces levantan muy altas / y en la playa y la orilla vomitan innúmeras algas, / en los pechos aqueos así el corazón palpitaba. 

*****

Los teucros, es decir, los troyanos, acaban de dar una tunda de aquí te espero a los aqueos, o sea, los griegos. Agamenón, entonces, acojonado, reúne a su estado mayor y le propone que se metan en las cóncavas naves y salgan pitando. Es la Fuga, la amiga del pálido Miedo. Pero Diomedes Tidida se opone: tienen que aguantar porque Zeus está de su parte y lo único que pasa es que se lo quiere hacer sudar. Es el Tesón que es padre del Logro. Al fin y al cabo, se nota de lejos que los griegos no han ido allí a rescatar a Helena, esa es la tonta excusa para lo que persiguen que no es otra cosa que controlar el paso al Ponto Euxino, que así llamaban por entonces al Mar Negro. Una generación antes, habían mandado una avanzadilla a explorar y habían encontrado riquezas sin cuento —el Vellocino de Oro—; el regreso lo tuvieron que hacer por tierra para evitar pasar por el Bósforo donde se arriesgaban a perder todo lo conseguido. Es lo que ahora llaman geoestrategia. Todas las piezas encajan. Peleo, padre de Aquiles, le recrimina a Menelao, esposo de Helena, todos los muertos que ha causado su resentimiento. No solo la debías haber dejado ir, le dice, incluso les debías haber pagado porque se la llevasen, porque esa mujer era un pendón que se tiraba, como buena espartana, a todo lo que llevaba pantalones... o lo que llevasen por aquel entonces los hombres. Porque Peleo no quería que su nieto se casase con Hermione, la hija de Menelao y Helena, porque decía, que puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija. Como ven, no hay nada nuevo bajo el cielo. 

Diez años les a los aqueos conseguir su objetivo. Más otros diez años que han estado varados en un puerto de la isla de Eueba para ponerse de acuerdo... ellos dijeron que esperando vientos favorables, pero, la realidad era que la mayoría no lo tenía claro. Decían que aquello les iba a llevar mucho tiempo y que no se fiaban de que sus mujeres les fuesen a ser fieles. Agamenón, el jefe supremo, incluso sacrifica su hija a Diana, que es una diosa virgen, para convencerlos. Y a la postre, lo pagó bien caro; su mujer, que había hecho lo que todos los griegos se temían, le preparó a su regreso un baño caliente y allí mismo se lo cargó. En cualquier caso, para entonces, el objetivo ya estaba cumplido: poder comerciar con los pueblos que bordeaban el Ponto Euxino sin tener que pagar peaje al pasar por el Bósforo. 

El caso es ese, que nada que merezca la pena se consigue así porque sí: hay que sudarlo porque, de lo contrario, no se sabe valorar. La Suerte es el verdugo de la Prudencia. Miren, si no, a los nuevos ricos, o parvenus, como dicen los franceses; tienen una propensión enfermiza a tirar la casa por la ventana y a quedarse en dos días como estaban antes de que les tocase la lotería. Por cierto, que hay una película que no es que sea la Ilíada, pero tiene connotaciones que, en cierta medida, la aproximan a ella: se trata del rescate de una mujer que ha sido raptada, cuya consecución exige del tesón de siete años de intentos frustrados. Me refiero a The Searchers, traducida al español como Centauros del Desierto. También la pudieron haber llamado: el que la sigue, la consigue. O sea, el Tesón... ¿a cómo dirían ustedes que cotiza en bolsa ese valor en estos tiempos que corren? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario