viernes, 24 de junio de 2022

Pensar

El otro día les contaba que al Dios de los judíos le molesta una barbaridad, entre otras muchas cosas, que la gente no descanse un día de cada siete y, también, que se case con personas de otras culturas. Ya ven, dos cosas que desde la perspectiva actual carecen de todo sentido. ¿Por qué no voy a trabajar en domingo si ello viene bien para mis intereses? Y no digo ya casarse con gente de otras culturas, caso de que eso exista, si, precisamente, los matrimonios mixtos son la mejor herramienta de integración entre los pueblos. O, al menos, eso es lo que hemos dado en creer de tanto como nos lo venimos repitiendo los unos a los otros.  

Pero conviene no dar las cosas por hechas y menos los tópicos por verdades. Hay que pararse a pensar. ¿Por qué los judíos siguen siendo judíos y los gitanos, gitanos? Por cierto que, María, que ha tenido muchos alumnos gitanos, dice que no hay niños más felices en el mundo porque son los más queridos. Solo es una impresión, pero es la de una persona con bastante experiencia al respecto. Yo también fui vecino de gitanos en aquella casa de Santoña y vi como los niños participaban de los rituales de los adultos desde el mismo comienzo de su vida. En fin, con esto de las relaciones matrimoniales es difícil acertar se haga como se haga, pero, claro, una cierta homogeneidad de creencias puede ser que ayude a aguantar el tirón. Los zoroástricos, por ejemplo, pensaban que los matrimonios entre hermanos eran los mejores. 

Pero lo de santificar las fiestas de guardar como se decía en el catecismo del padre Astete, eso sí que me parece que se merece más de una consideración. Porque una cosa es guardarlas como lo hacen los judíos y otra como las guardaban los católicos cuando todavía se creía en esas cosas. Los católicos iban a misa y luego a tomar el vermut y por la tarde al partido, el cine, o a hacer visitas... cualquier cosa menos estar solos. El de los judíos, por contra, consiste sobre todo en estar solos y sin hacer nada, o sea, aburriéndose. ¿Y qué es una vida sin intervalos de aburrimiento? Pues ya lo dijo el filósofo: doble estupidez. Porque es durante el aburrimiento cuando más dados estamos a pensar en los asuntos trascendentes... el sentido de la vida y todo eso. 

No sé, porque tengo la impresión de que mi vida ha sido un continuo huir de mi mismo para no verme ante el espejo. Y ahora que los años me obligan a parar y por tanto a verme, el único sentimiento que me inspiro es el de vergüenza. Cometí todas las equivocaciones posibles seguramente porque no respeté las fiestas de guardar... no me di la oportunidad de pensar. ¡Qué quieren que les diga! Quizá todavía esté a tiempo. 

4 comentarios:

  1. Bueno Pedro, creo que muchos huimos de todo . Si no ,vaya aburrimiento, digo

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  2. En cualquier caso no he hecho otra cosa en la vida, huir hacia delante.

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  3. Una buena reflexión , lo del aburrimiento.Es como mejor se elucubra.Estuve muchos años "socializando" , hasta que caí en ello. Nada mejor que una dosis de aburrimiento para juntar un par de ideas.

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  4. Sí, Nacho, lo de socializar es para hacerselo mirar.

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