viernes, 27 de enero de 2023

Oblivion again

En los últimos meses he estudiado unas cuantas partituras que había considerado como inaccesibles para mí. En realidad, solo era pura pereza mental, como casi todo lo que nos gustaría hacer, pero no hacemos porque nos inventamos una impotencia que nos justifica. ¿Cómo voy a subir esta montaña con lo viejo que soy? ¡Cuántas vidas destrozadas porque alguien le dijo que no servía para los estudios! ¿Pero es que hay alguien que no sirva? Servidor mismo, toda la vida argumentando que no servía para médico. ¿Cómo que no servía? Para eso sirve cualquiera; aunque no cualquiera sirve para trabajar, sea en lo que sea, en una estructura jerarquizada. Y a este argumento fue al que me acogí para hacer de mi capa un sayo. Luego, cuando me diagnosticaron de fóbico social ya fue la cuadratura del círculo. ¡Pues, claro hombre, cómo iba a poder convivir yo con toda aquella chusma que no hacía otra cosa que mantener tratos inconfesables con los laboratorios médicos! Y un montón de cosas más. Como en el tango Adios Muchachos, me fui a tierras lejanas y salvé el pellejo. ¿Cómo hubiese yo aprendido a tocar Asturias con la guitarra si me hubiese quedado allí? Se imaginan que vida más miserable. Para mí, claro, que, para otros, con un gramófono se las apañan divinamente. 

Y así es que me he vuelto a poner con la partitura de Oblivion. Es mi segundo intento y, si Dios me da salud, pienso que será el definitivo. Tendré que hacer algunos recortes porque ceñirse estrictamente a la partitura requeriría un virtuosismo del que estoy a años luz. Pero me he dado cuenta de que cada cual la interpreta en función de sus capacidades técnicas y siempre suena reconocible. Es la magia de una melodía acertada. 

Por lo demás, me sigo apoyando en Pessoa para no caer en el engaño de pensar que algo en esta vida es real. Sé de sobra que no hago más que soñar que estoy despierto. Ahora, que la palabra woke sirve lo mismo para un roto que para un descosido. ¡Por Dios bendito, cuánta necedad! Bueno, a lo mejor Jeremías estaba algo woke porque tenía línea directa con Dios. Y es que no hay otra para despertar un poco que buscar esa línea directa, cual pudiera ser aprender la partitura de Oblivion.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario