domingo, 15 de enero de 2023

Arthur Gordon Pym

Pocas novelas leídas en la adolescencia me impactaron tanto como Las Aventuras de Arthur Gordon Pym. Todavía tengo presente la angustia de aquellos supervivientes sobre el casco vuelto de la embarcación que ya se han comido todos los moluscos que había por allí. Solo les queda una posibilidad de sobrevivir, echar a suertes para ver a quién de entre ellos se comen. Así, con este tipo de historias, se desarrolló buena parte de mi educación sentimental. Y aquí estoy ahora, sano y salvo, contemplando cómo están echando a suertes entre los mandatarios del mundo mundial para ver a quienes de entre ellos arrojan a la turba enfurecida con ansias de resarcimiento. 

Todo parece indicar que se acerca el desenlace de esta historia de terror. Cuando veo la grotesca persecución a la que están sometiendo a Jordan Peterson, o la no menos grotesca a Andrew Bridgen, ese diputado inglés que advirtió en sede parlamentaria de la imposibilidad de ignorar por más tiempo lo que es del dominio público... y, así, cientos, miles de palos de ciego que por todos los lados está dando el poder en un inútil intento de ahuyentar su terror. La nave, les hace agua por tantas grietas que ya es imposible el achique. 

Claro, aquí el poder cuenta con la anuencia de buena parte de los que se metieron la chambelona y ni por asomo podrían aceptar que han sido engañados. Eso les pondría en un brete para el que su educación socialdemócrata no tiene contrapartidas que ofrecer. Aceptar, en tal caso, es derrumbarse. Que es lo que está sucediendo por millones... aunque de momento el derrumbe no se note porque se limita al fuero interno. 

Pero que nadie se haga ilusiones, porque la infraestructura de resistencia que se ha creado ya es gigantesca. A partir de ahora, lo más probable es que se desboque la bestia. Los medios de comunicación para viejecitos y viejecitas ya han empezado a desobedecer a un poder que ven tambalearse. Quieren hacer méritos para poder decir que también ellos estuvieron en la resistencia. 

En fin, la historia de siempre. 


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