sábado, 21 de enero de 2023

Prosélitos

En los últimos tiempos vengo viendo que un grupito de personas serias y bien parecidas colocan en el mismo cogollo del paseo marítimo un caballete con un cartel que anuncia que se dan clases de Biblia. Supongo que si persisten es porque captan clientes, aunque, yo, hasta ayer, nunca vi a ninguno. Ayer tenían a uno con con una perilla a lo Troski que parecía durarles. A la ida de mi paseo, estaba allí escuchando atentamente al profesor, pero, cuando ya volvía, pude ver que se habían cambiado las tornas ya que el que hablaba, con lo que me pareció un cierto acaloramiento, era el Trosky. Es lo que tiene dejarse una afilada perilla, que te da un cierto aire de vehemencia. 

Como todas las tardes suelo dedicar un rato a leer la Biblia, a veces, al pasar por delante del tenderete de marras, me dan ganas de parar a pegar la hebra, pero es una tentación tan ligera que nunca vence a la pereza que me dan los frikis... porque reconocerán conmigo que hay que serlo, y mucho, para emprender tareas de proselitismo de cualquier cosa que sea. ¡Dichoso proselitismo! Claro que, si Dios lo ha puesto ahí, será porque es necesario: los incautos pican y se pegan el castañazo que, como es sabido, es la única pedagogía efectiva con los incautos. 

¡Maldición! Caigo en la cuenta de que estoy hablando con soberbia de mancebo, como decía el de Hipona, perdonen mi erudición. ¡Proselitismo, por Dios! ¿Quién se libra de practicarlo en mayor o menor medida? Quizá porque sea el camino más directo para afianzar las propias convicciones. Porque, ¿es que acaso podemos vivir sin ellas? A propósito de la Biblia, ahí está la rutilante cabeza de Jordan Peterson con sus análisis semiológicos, si así se puede decir, de los diferentes pasajes de ese Libro de Libros. Y hace vídeos con ello y lo cuelga en YouTube. Y yo corro a verlos y me maravillo y no pienso que por ello sea incauto, aunque quizá lo sea. Son interpretaciones que, en mi opinión, son iluminadoras. Te amplían el campo de visión y te incitan a persistir. En definitiva, es el de Jordan un proselitismo, que no por elegante lo deja de ser menos y de cumplir sus objetivos a la perfección: Jordan se crece día a día al ver los millones de personas que visitan sus videos. Tan crecido está que, al parecer, ya se está postulando para presidente de Canadá que es su país de origen. 

En resumidas cuentas, que en eso del proselitismo, la cuestión no es si lo practicas o no, que siempre suele ser que sí, y, ahí está el punto y la gracia del asunto, que quizá no haya actividad humana con la que mejor se manifieste, ya sea la elegancia, ya la zafiedad, de quien la practica. Me andaré con cuidado en lo sucesivo.   

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