En un tweet, el Dr, Aseem Malhotra dice: "Covid-19 booster jab offer set to end in the U.K.". Y añade: Nosotros hemos hecho que esto suceda. Pero esto solo no es suficiente, debemos ayudar a los perjudicados por la vacuna y conseguir que el gobierno y la agencia reguladora del medicamente se hagan responsables para que cosas así no vuelvan a suceder.
Pues sí, parece que el gobierno británico ya dio su brazo a torcer. Ya dejó de ofrecer las dosis de refuerzo. Booster, que le dicen ellos. Claro que la realidad es que, por debajo de los cincuenta años, solo un 0,1 % hace caso de ese ofrecimiento. Ya saben, ese mínimo porcentaje de trastornados mentales profundos que viven camuflados entre nosotros.
El asunto viene de lejos, pero cobró un significativo impulso el día que el Dr. Malhotra empezó a escribir y hablar. Y claro, fue como lo de Galileo. Cuando uno tiene mucho prestigio es difícil hacerle callar por los procedimientos habituales del amenazar, insultar, ridiculizar y demás técnicas disuasorias. De pronto, las depauperadas cadenas televisivas cayeron en la cuenta de que invitar al Dr. Malhotra aumentaba exponencialmente sus audiencias. Todo se disparó y el gobierno se vino por la pata abajo. Ahora, ya, el asunto pasa a ser de la competencia de los gabinetes de abogados. La riada de demandas judiciales que se les viene encima a los artífices del invento pandémico, si es que así se le puede llamar, se va a llevar por delante, ya sea a unos cuantos chivos expiatorios, ya sea a todo el sistema en bloque. En cualquier caso, va a ser necesario dar a la manivela de hacer dinero a destajo, porque va a ser imposible no resarcir a las legiones de perjudicados.
Así están las cosas en el Reino Unido. Y por si no fuese poco, van unos perros y se comen a su cuidadora. Y no porque tuviesen hambre, no, simplemente porque a los "uno más de la familia" les entraron ganas de celebrar algo. Es lo que tiene esta civilización, o cultura, que no sé, que nunca se cansa de celebrar lo que sea. En fin, bueno, parece ser que los británicos, con su flema y proverbial sentido del humor, se pasan ahora el día haciendo chistes acerca de los dueños de los perros, que es que esa gente, desde luego que no tiene la cabeza mucho mejor que los que se van a vacunar: pagan una pasta por salir a la calle a recoger mierdas. ¡Ya me dirán qué plan es ese!
¡Qué mundo éste!
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