jueves, 19 de enero de 2023

Sofisma

El otro día les comentaba sobre una conferencia que le estaba escuchando a Juan Manuel de Prada sobre el concepto de nación. Por supuesto que con el "España como problema" como trasfondo. Las diferentes naciones, o pueblos, que la componen unidas por la argamasa de la religión. Todo iba bien, con citas de Unamuno y Menéndez Pelayo, que apuntalaban bien las tesis sostenidas. Hasta que comienza a poner ejemplos de naciones de naciones, engendros según él, que se mantienen unidas por la ley común. Por una constitución. Estados Unidos, que tanto le gusta a cierta derechuza, dice, o eso que tanto maravilla a esa especie de humanoides, Suiza... y, entonces, echa mano de Harry, el chico que sabía trucos. No sé si se acuerdan de aquella escena en la que subidos en una cabina de la noria que hay en el Prater de Viena, Harry (Orson Welles) está tratando de convencer a Holly Martin (Joseph Cotten) de lo mierda que es la democracia. Y entonces es cuando pronuncia el sofisma que se ha hecho famoso y que conferenciantes de poco fuste, como Juan Manuel, sacan a relucir con la pretensión de apuntalar sus tesis de una manera simpática. En el renacimiento italiano en medio de continuas guerras surgieron figuras como Leonardo, Miguel Ángel... en cambio, Suiza, quinientos años de paz y, único logro, el reloj de cuco. En llegando a tal punto, como es natural, pero sobre todo lógico, dejé de escuchar la conferencia. Porque es que me dio la impresión de que a Juan Manuel no se le alcanza el sofisma que se esconde tras semejante boutade. Ya solo con las figuras de Euler y la saga de los Bernoulli, ya me dirás. Pero, claro, Juan Manuel se ve que es de letras. 

Sofisma, como todos ustedes saben, es un raciocinio falso, pero que, para colar como verdadero, echa mano de la simpatía, el humor y demás trucos, para, por así decirlo, meterla doblada. Si quieren tener una idea exacta de lo que es eso pueden ir Luciano de Samosata que con artificios del razonamiento llega a demostrar hasta que punto la mosca es un animal agradable, simpático y demás bondades. Pero, para mí, el mejor exponente de este arte malvado es el pasaje de La Celestina en el que ésta está tratando de convencer a Melibea para que se eche en brazos de Calixto. 

"Tan presto, señora, se va el cordero como el carnero. Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni tan mozo, que hoy no pudiese morir. Así que en esto poca ventaja nos lleváis". Y así todo. 

Resumiendo, que hay que tener mucho cuidado con lo que se escucha. Sobre todo, cuando lo escuchado te cae simpático a la primera de cambio. O porque lo encuentras ingenioso. ¡Ojo con los razonamientos impecables! Porque, como dijo el sabio, Poca o ninguna es la diferencia entre la fe y la razón ya que, ésta,no es más que una fe en nuestra capacidad de razonar. 

En fin, ¡y qué le vamos a hacer si no damos para más! 

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