martes, 10 de enero de 2023

Soñando

Llevo ya más de un mes releyendo lo escrito en estos blogs que ya van para casi quince años. Me doy cuenta de que su contenido, mayormente, es un insistente machacar con mis obsesiones. Las típicas del fóbico social que soy según el docto criterio de los especialistas de la cosa. ¡Cómo podría ser de otra forma! 

Sea como sea, ahí está esa insistencia de muchos años en la que ahora me recreo. Porque en todo ese tiempo fui y vine y cambié muchas veces de domicilio y un montón de cosas más de las que apenas dejé constancia y, sin embargo, me demoré en otras que, en apariencia, son menos hitos. Y es que uno, mayormente, vive soñando. Hablando con los amigos muertos. Que no de otra sitio que de esas conversaciones es de donde saco la materia de mis sueños. ¡Tienen tanto que aportar esos amigos! Aunque reconozco que por lo general suelen ser exigentes. Más sentidos que tuvieses, se los tendrías que dedicar todos en cuerpo y alma para que se dignen recrearte con sus ocurrencias. 

En cualquier caso, siento que el relato de estos sueños va a ser mi legado al mundo. Yo hice mi trabajo. Ahora le corresponde al mundo aprovecharlo o tirarlo al basurero. A mi ya poco me puede importar una cosa u otra porque lo único que cuenta es lo que me ayudó a conseguir algún reconciliamiento conmigo mismo antes de la partida que ya asoma en lontananza.  

De todas formás, seguiré insistiendo hasta tenga un pie en la barca de Caronte. ¿Porque qué otra cosa podría hacer para agradecer lo mucho que se me concedió?

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