martes, 29 de septiembre de 2026

La dignidad de los héroes

Dicen los chinos: siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo. En occidente decimos: la venganza es un plato que se sirve frío. Podríamos añadir, para redondear, que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. La venganza vendría a ser un anhelo ciego de reparación que impide confiar tanto en la justicia humana, que no es tan ciega como dicen, como en la divina, que esa, por más que tarde, nunca falla —Dios castiga y no da voces—. 

El anhelo de reparación por las ofensas sufridas es todo lo humano que ustedes quieran, pero, también, una máquina de destruir vidas. Porque, vamos a ver, ¿qué son las ofensas sufridas? La dignidad ofendida, que le dicen algunos. Es una cuestión tan subjetiva que lo que para unos es un agravio insufrible, para otros es una chorrada que se lleva el viento. Y la subjetividad, ya saben, es hija del estado de ánimo; como uno lo tenga por los suelos, basta el vuelo de una mosca que pasaba por allí para sentirse ofendido. Y así es como funciona el mundo, sometido a la tiranía de los vuelos de las moscas... porque es que, además, se da el caso de que a los ociosos no se les pasa por alto ni uno de esos vuelos. 

Dado lo cual, si nos tomásemos al pie de la letra todo lo de Troya tendríamos que concluir que no fue para tanto ni mucho menos; al fin y al cabo, el que la mujer de uno se vaya con otro, en la inmensa mayoría de los casos, si bien lo consideras, más que una ofensa es un alivio. En resumidas cuentas, son las vulgaridades de la vida a las que damos una importancia desmesurada, precisamente, porque estamos ociosos. Cuando estamos ocupados en algo que de verdad nos apasiona, ya pueden caer rayos y truenos alrededor que, como quien oye llover. 

Así que, ¡ojo al parche!, porque hay ofensas y ofensas. Y su gravedad, muchas veces, está en relación inversamente proporcional con el ruido que mete. Por eso es tan difícil distinguir... sobre todo, ya digo, si andas ocioso. Entonces, el vuelo de cualquier mosca te sirve para indignarte y salir corriendo a manifestarte en un intento desesperado de buscar aquiescencia, lo que vendría a ser la píctima y confortativo, que diría Sancho, de los imbéciles.

Resumiendo, ¡cuánto le cuesta a uno comprender que a la dignidad de los héroes no se la puede ofender tan fácilmente!

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