Como le digo a mi amigo Manolo en contestación a un vídeo sobre la movida en curso que me mandó anoche: «Todo esto me huele a desesperación de perdedores. No tiene ni pies ni cabeza.» Esa es la real situación, que el marxismo cultural, que dio de comer exquisitamente a todos los vagos del mundo durante décadas, se está cayendo a pedazos. Porque, no se engañen al respecto, el marxismo es, sobre todo y por encima de todo, la ideología de los vagos. Y, si no, ¿díganme ustedes que otra cosa es el lema central de esa ideología?: «Cada uno según sus posibilidades y cada cual según sus necesidades». ¡La cuadratura del círculo! Antaño, las mamás con hijos rezagados solían decir a modo de consuelo: es muy inteligente, pero lo que pasa es que es muy vago. Justamente, fueron esos rezagados los que se subieron con entusiasmo al carro del marxismo. Y no, no eran inteligentes, porque inteligente y vago es una combinación que repugna a la naturaleza. Los vagos, por definición, son gente infradotada y, eso, por más que el cinismo haga chistes tratando de desmontar esa realidad incuestionable.
Desesperación de perdedores, eso es todo. No hay nada más que ver los gustos musicales de la juventud ilustrada. Sí, porque la música es, como pocas cosas lo son, un indicador fiable de por dónde van los tiros del momento. Y ¡qué le vamos a hacer!, si a la juventud actual parecen gustarle los vídeos de Allison Young interpretando a Marilyn Monroe, o a Patsy Cline, o, no digo ya, haciendo pareja con Josh Turner para interpretar Autumn in New York, Cry me a river, o cualquiera de aquellas maravillosas canciones de los cuarenta/cincuenta del siglo pasado. Si, señoras y señores, la revolución en curso es la de los valores tradicionales. Valores que se podría resumir en que la mujer, lo primero, ser objeto del deseo primordial del hombre y, el hombre, lo primero, tenerlos bien puestos para conseguir lo que quiere.
Pues sí, eso es lo que creo que está pasando en el mundo, que a los vagos se les está cayendo el chiringuito. Y claro, están que trinan, porque ahora va a resultar que las necesidades de cada cual se van a tener que ajustar a sus habilidades. Y las habilidades, es lo que tienen, que, por muy inteligente que diga tu mamá que eres, si no te matas a currar no las adquieres.
En fin, sin pies ni cabeza todo esto que dicen que está pasando en España. De tanto oír música de cantautor hemos llegado a esto. ¡Por Dios Bendito! ¿Es que acaso no teníamos a Julio Iglesias e Isabel Pantoja para habernos ayudado a mantener nuestras esencias? Porque, como los hechos demuestran, es mal asunto renegar de las esencias... en cuatro días se te llena esto de moros, y vuelta a empezar.
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