sábado, 30 de julio de 2022

Most Likely to Kill You



"The Person Most Likely to Kill You is Your Doctor

Watching the medical establishment lie, deceive and exhibit Olympian quality incompetence has been quite a shock for many during the last two years."  

                                                    Dr Vernon Coleman

El Dr. Vernon Coleman es un médico inglés con el que me identifico bastante. Fue director de un hospital y vio lo que vio y decidió escribir sobre el asunto que no es otro que el desastroso nivel de la clase médica. La persona con más posibilidades de matarte es tu médico, dice. Y añade: ver a la clase médica mentir, engañar y exhibir una incompetencia olímpica ha sido un completo shock para muchos durante los dos últimos años. 

He trabajado en varios hospitales, ambulatorios y también pueblos y he visto lo que he visto. Por supuesto que en todos los sitios he visto gente admirable, pero no se hagan ilusiones, la inmensa mayoría era un auténtico desastre. No agarraban un libro ni así les matasen. Ni de medicina ni de los otros. Si les sacabas de marcas de coches, razas de perros y viajes turísticos no sabían nada más que los cuatro protocolos al uso para salir del paso. Ya, la guinda del pastel la han puesto con esto que llaman pandemia del covid: la mayoría de ellos se han negado a atender a los pacientes por miedo a contagiarse. ¡Cágate lorito! Levantase Hipócrates la cabeza y  pegárase un tiro. 

Así es como estamos, con mil médicos por hospital de provincias. No son nadie y se vengan. !La dichosa autoestima! Buscando todo el día cómo darse importancia caen en manos de los laboratorios que les traen y les llevan con pretensiones de cientifidad. Cualquier melón con bata ha podido dar siete vueltas al mundo por la cara... bueno, no exactamente por la cara sino por recetar medicinas que no sirven para nada. Las cuatro que sirven, sabido es desde los tiempos de La Codorniz, no necesitan publicidad ni promoción. 

Es muy penoso todo esto de los médicos. Pero sobre todo peligroso porque al ser tantos los que viven del oficio no les queda más remedio que aumentar la demanda a base de engaños. Por eso todos sus esfuerzos van dirigidos a promover la idea de que la enfermedad siempre está al acecho. Hay que hacerse pruebas y más pruebas para que no te pesque desprevenido. Así no hay molestia que sobrevenga que no sea recibida como presagio ominoso. Corriendo al médico para hacerse pruebas y, de paso, pillar droga. Así es como se ha creado una sociedad de drogadictos legales que sobrellevan su sufrimiento sin el menor atisbo del sentimiento de culpa que, a la postre, es lo único que les podría liberar.

Si se promocionase la realidad que no es otra que el 99,9 % de las molestias que tenemos no son nada y ceden en horas o pocos días sin hacer nada que no sea un poco de higiene, entonces, adiós chollo. ¿De que iba a vivir entonces la hipertrofiada clase médica? ¡Madre mía! Y por otro lado, como dice mi hermana, ¿es que acaso es deseable mantener con una vida tan miserable a tanta y tanta gente? ¿No sería mejor, llegado cierto grado de deterioro dejar a la naturaleza seguir su camino? Pero claro, ahí hay un tajo ilimitado para médicos y laboratorios y es muy difícil que dado el nivel cultural de unos y otros vayan a soltar esa presa. Así que, solo me queda decirles una cosa: ¡ojo al parche porque a la que te descuidas ya te la han metido doblada... y con pinchos!

viernes, 29 de julio de 2022

La Atalaya de la Reflexión

Desde luego que mirando en YouTube uno se da cuenta de la cantidad de gente admirable que hay por el mundo. También gente asquerosa, por supuesto, pero son los menos, aunque, como ya sabemos desde los inicios de la creación, el mal se propaga a velocidades infinitamente mayores a las que lo hace el bien. Así y todo, hay personas que, por lo que sea, parecen inmunes a esa propagación del mal. A la postre, son los salvadores del mundo. Todo el cine del Oeste trata, precisamente, este asunto. 

Las películas del oeste, y las novelas, incluidas, por supuesto, las de Marcial Lafuente Estefanía, vienen a ser todas ellas remake del Antiguo Testamento. El Dios justiciero siempre se pone del lado del bien, o sea, de los valores implícitos en las tablas que Moisés bajó del monte. De hecho, si han sido capaces de fijarse, no hay película o novela del oeste que no acabe con el triunfo del bien sobre el mal, que no es, por cierto, lo que suele pasar en la vida real, pero, personalmente, quiero pensar que se le aproxima bastante. La gentuza, por mucho coche y mariscada que aparente, sé, a ciencia cierta, que lleva una vida miserable

Pensaba en estas cosas porque suelo escuchar los parlamentos que hace un señor extremeño de la parte de la Sierra de Gata, Torre Don Miguel, desde unos berrocales que tiene en un rincón de su finca. El lo llama, y nunca mejor dicho, la Atalaya de la Reflexión. Desde allí lanza verdaderas homilías que dan para pensar un buen rato. Por él, y por su hija Nazaret de la que ya les he contado, me voy enterando de lo que es la vida en el campo y, sobre todo, de lo que es la difícil ciencia del sentido común, esa que, si no se hereda, ya te puedes ir olvidando. Este señor, Feli Martín lo ha heredado a raudales y, diría yo, lo ha enriquecido y, para redondear, lo ha sabido trasmitir a su descendencia, la citada Nazaret. Nunca habla de sus estudios, aunque suele aludir con frecuencia a lo importante que es tenerlos. Pero a lo que sí tiene un vídeo dedicado, especialmente recomendable a mi juicio, es a su paso por GOE, Grupo de Operaciones Especiales de las FF.AA.. Un aprendizaje de la vida reservado a los mejores por más duros. Recuerdo que en un viaje a pie que hice por esa región del oeste de la Cordillera Central, donde se ubica precisamente la Sierra de Gata, me encontraba continuamente con grupos de esas fuerzas especiales que andaban por allí entrenándose. Por los años que hace y la edad que tiene Feli no me extrañaría que fuese él alguno de aquellos muchachos.

Gente así es la que en las pelis del oeste defiende al presunto delincuente de las iras de la chusma. Porque esa es la idea  tanto del Antiguo Testamento como de las películas del oeste, que la historia del mundo es una continua lucha de los cuatro sensatos para neutralizar el resentimiento y ansias de venganza de la inmensa mayoría. Y es que, la mayoría, a qué engañarse, lleva una vida perra que de forma natural busca resarcimiento en la maldad. El porqué de la vida perra ya es otra cuestión que daría para escribir toda una enciclopedia.

En fin, ¿saben qué? Pues que me voy a desayunar ahí abajo para coger fuerzas antes de ponerme con las tres piezas que ya casi tengo en el bote: La Catedral, Un Día de Noviembre y Scherzino Mexicano. Solo por aprender estas piezas ya me valió la pena seguir vivo. Es un decir.  

jueves, 28 de julio de 2022

Lo que hay

El mundo está dividido irremisiblemente. Una vez más hemos caído en la trampa que siempre pusieron los que mandan a los mandados: divide y vencerás. En su caso, perpetuarse en el poder. Es la guerra del Covid, como la llama un conocido escritor australiano, vacunado él, al que un prestigioso periódico, al fin, se ha dignado publicarle un artículo de opinión. Una guerra que han ganado por goleada los no vacunados, dice. ¡Pues claro, hombre, porque mira que hay que ser chusma para no haberse dado cuenta todavía de lo que está más claro que al agua! La semana pasada, sin ir más lejos, en un hospital canadiense han muerto de repente cuatro médicos jóvenes. La causa: desconocida. Aunque, curiosamente, esa misma semana los cuatro se habían inyectado la cuarta dosis de la versión actual del bálsamo de Fierabrás. Pelillos a la mar. No se dice nada en los medios habituales y no ha pasado nada. 

Pero que nadie se haga ilusiones, porque una guerra la pierden todos, pero más la pierden los que más tienen que perder. Y luego, entre el común de las gentes, están los ganadores y perdedores morales. ¿Y tú de qué lado te pusiste? Porque si fuiste un chupaculos vas a tener que trabajar mucho para camuflarte. Recuerden a los resistentes franceses y los antifranquistas españoles... prácticamente todos a los dos días de haberse descubierto el pastel. A la chusma no le cuesta nada decir digo donde dijo Diego. ¡Total, para entenderse con el perro, qué necesidad se tiene de una miaja de dignidad!

Y en esas estamos, con los chupaculos diciendo: ¡No, si a mí esto no me afecta nada! Yo, ya tengo el pasaporte sanitario para viajar, que es lo que me interesa... A los pobres les va a costar un poco aterrizar. Y den gracias a Dios si lo consiguen sin descalabro, porque, desgraciadamente, no siempre es el caso como se empeñan en mostrar las tozudas estadísticas. 

En fin, es lo que hay.

miércoles, 27 de julio de 2022

GLOBAL WALK OUT

Aquí pareciera como si no pasase nada. Cada día que pasa salen a la luz más y más pruebas del desastre en curso. Pero la chusma como si nada. Viajecitos por aquí, mariscadas por allá, sigue la fiesta del "qué no farte de na". Pero, en fin, no todo es chusma y poco a poco se va formando un nuevo liderazgo en el mundo. Atenea empieza a compadecerse de Prometeo y es muy probable que pronto le libere de sus cadenas. 

Atenea sustanciada en la figura de Christine Anderson, un ama de casa alemana que, harta de ver lo que veía, decidió presentarse por su cuenta a las elecciones del parlamento europeo y salió elegida. Ahora ha fundado el movimiento GLOBAL WALK OUT. Porque de eso se trata, de walk out, de salirse, para que nos entendamos, de todas estas costumbres que, aunque, aparentemente son muy entretenidas, la realidad es que son nuestras cadenas: las cadenas de Prometeo. ¡Ya está bien, señoras y señores, aprendan de una vez quién es Prometeo y por qué está encadenado a una roca! Porque la causa de todo el desastre no es otra que el mal uso del fuego, llamémosle conocimiento para que mejor se entienda, que hemos robado a los dioses. Porque no lo usamos a mayor gloria de los dioses sino mayor embrutecimiento de los humanos. Y eso es todo: embrutecimiento. Todo el día celebrando romerías junto a las ermitas que hemos construido en las colinas que rodean la ciudad. No hay nada que más le moleste a Dios. 

Sí, señoras y señores, que no será porque Dios no se lo hubiese advertido una y otra vez a su pueblo elegido: si queréis dejar de sufrir empezar por destruir esas ermitas. Y el día del Señor en casita tocándoos las bolas. Y, si así hacéis, ya veréis que felices vais los lunes al curre. Porque de eso se trata, de ir felices al curre. 

Sí, lo siento por ustedes, pero así están las cosas. Y, una de dos, o espabilan o tendrán que ver como sus hijos mueren en la guerra. 


martes, 26 de julio de 2022

Corrido mexicano

Como a lo largo de la vida, por cuestiones profesionales, tuve que ver a mucha gente con el torso desnudo, no fue raro que encontrase de vez en cuando algún tatuaje. Por supuesto siempre en hombres. Recuerdo un marinero gigantesco de Sant Adriá de Besós que tenía en la espalda un calvario con las tres cruces de una perfección sorprendente... sobre todo la cara del cristo con su corona de espinas. En cualquier caso, no era frecuente. Y lo traigo a colación porque he visto un vídeo en Telegram que muestra a multitud de mandatarios del mundo vacunándose de la cosa. Como con orgullo y tal y de paso mostrando muchos de ellos en su brazo arremangado sendos tatuajes. El cretino ese de Canadá, por ejemplo, tiene un plastrón negro en la parte superior de su hipertrofiado brazo izquierdo. Y esos mandatarios australianos que tanto han aterrorizado a la población de su país con lo del supuesto bicho, lo mismo. Pero es que también la super alabada, a la vez que denostada, presidenta de Madrid también tiene los suyos. Uno visible y otro secreto, por lo visto. Bueno, en realidad el video va de que todos los mandatarios mientras se vacunan sonriendo aprovechan para hacer una declaración sobre lo efectiva que es la vacuna. Luego resulta que todos ellos se han infectado de la cosa no se cuantas veces, pero, eso, pelillos a la mar.

Pues sí, así son los tiempos que corren, con mandatarios tatuados. No es que pase nada por ello, desde luego, pero "lo que es yo", como dice la kioskera de mi barrio para autoafirmarse en su idea, no me fío un pelo de la gente que se automutila. Porque nadie en su sano juicio lo hace. Bueno, hay un montón de cosas que nadie en su sano juicio hace y que tire la primera piedra el que esté libre de locuras, pero, a mi entender, hay locuras y locuras, y las que inducen a automutilarse son de las que se acompañan de una autoestima por los suelos. Hay que estar  muy mal en la vida para someterse a cualquier tipo de cosa que sea definitiva, pero si, encima, esa cosa afecta al templo que es nuestro cuerpo, entonces, al estar mal hay que añadir el ser un idiota sin remisión. 

Claro que hay que considerar lo del factor moda. Personalmente no creo que sea necesario realizar test para establecer el IQ -Intelligence Quotient- de una persona. Basta, pienso, con comprobar su attachment a las modas del momento. Apostaría la cabeza, es un decir, a que hay una relación inversamente proporcional entre ese attachment y el coeficiente intelectual. Y no por nada sino porque acogerse a la moda es sinónimo de querer afianzarse sin tener que realizar el menor esfuerzo. Normalmente, para estar en la onda solo hay que sacar la visa y pagar. Eso es todo lo que se requiere para poder conectar para autoafirmarse mutuamente con los que hacen lo mismo. Lo veo todos los días cuando salgo a pasear por el Pesquero a última hora. Allí, excepción hecha de los que pescan, que no rechistan, todos los demás es gente que se aglomera para cambiar impresiones sobre sus perros. Les han dicho por activa y por pasiva que tener un perro estimula mucho la inteligencia y, ellos, han captado el mensaje. Me gusta escucharles porque da la sensación de que lo saben todo no solo sobre perros sino también sobre la vida. Claro que recoger cacas por la calle cuatro veces al día se supone que debe ser el equivalente al hacer un postgrado en una universidad de postín. Pero, en fin, cualquier moda, yo qué sé, ir a tomar copas por la noche sin ir más lejos. Una vez estuve en la Plaza Cañadio acompañando a mis amigos y quedé horrorizado. Aquello estaba lleno de funcionarios que también es otra moda. La del "tu, hijo, lo primero algo seguro", concretamente. ¿Es que puede haber algo menos inteligente que lo de creer en la seguridad? Pero así están las cosas, quitas a una ciudad de provincias todos los que viven de la función publica... ¡apaga y vámonos!

En fin, por hoy ya está bien de homilía. Me voy a poner con el scherzino que ya casi me sale de corrido... de corrido mexicano, claro está. 

 

lunes, 25 de julio de 2022

Overall

Que el mundo siempre vuelve por donde solía es algo que nadie con dos dedos de frente y mínimos conocimientos de historia se atrevería a contradecir. Por ejemplo, ¿qué apuestan ustedes a que dentro de nada se estará volviendo a perseguir a los homosexuales? Y desde luego que no será porque no se lo hayan trabajado a fondo. Toda esa exhibición hortera que de continuo están haciendo de sus preferencias sexuales. No se puede concebir mayor degeneración que la de ir por ahí contando intimidades. 

"Overall, 98% of the persons with infection were gay or bisexual men, 75% were White, and 41% had HIV infection; the median age was 38 years."  Esta es la conclusión a la que se llega en un artículo publicado este reciente 21 de Julio en The New England Journal of Medicine. La infección a la que se refiere es a esa por la que la OMS acaba de declarar una nueva pandemia, la de la viruela del mono. Imagínense que ahora van y nos confinan y nos obligan a vacunarnos y toda la parafernalia por una enfermedad que solo contraen los homosexuales. Ya veo a los exaltados saliendo a la calle a darles caza. 

La cosa es de lo más sencilla. Se trata de la lógica del chivo expiatorio. Cuando las cosas se ponen mal tiene que haber algún culpable. Hemos estado los últimos dos años tratando de que lo fuesen los que no se han tragado lo del covid. Recuerdo un vecino como de dos metros de altura y ciento cincuenta kilos de peso que me acorraló en el ascensor con lo de la vacuna: pedía a gritos que se matase a los que no querían pasar por el aro... yo, como pueden suponer, le daba la razón. Así todo, a pesar del entusiasmo que pusieron algunos, el chivo no funcionó. Era demasiado burdo. Veo hoy un centro de vacunación en Italia completamente vacío. Ya nadie cree en eso. Pero lo de los homosexuales es otro cantar. Para demasiada gente es muy difícil distinguir esas tendencias sexuales del vicio. Y de nada vale toda la propaganda del mundo para corregir ese equívoco. La gente a base de machaque mediático puede estar una temporada olvidada del asunto, pero a nada que asomen las orejas del lobo volverá a las andadas. 

Y es que a la homosexualidad le pasa lo mismo que al nacionalismo: es un sentimiento. O sea, que no hay razones que lo sustenten. Y mira que se ha intentado por todos los medios encontrar motivos biológicos que justifiquen esas tendencias, pero todo en vano. Uno tiene esa preferencia y punto. Y en su derecho está. Pero la gente no olvida que lo más importante de este mundo es tener hijos y, también, que lo más difícil y sacrificado es criarlos. 

Así que, por favor, señores, un poco de discreción. Porque por este camino que vamos todo indica que no tardaremos mucho en volver a ver lo de la caza del maricón... organizada, por supuesto por maricones que quieren esconder sus preferencias.  Como siempre ha sido, por otra parte.  

domingo, 24 de julio de 2022

Lucubrando

Volviendo a la erudición de la sensibilidad que decíamos ayer, cómo iba yo a poder maravillarme escuchando a Lucie Horsch tocando la flauta de pico si no hubiese sabido restringir el ámbito de mis pesquisas para poder profundizar en él. Porque esa es la cuestión que, después de muchos años de intentarlo, al final, he conseguido darme cuenta de cuándo un músico es realmente sobresaliente con solo escucharle tocar cualquier cosa un par de minutos. Porque, bien tocan un montón de ellos, e, incluso, el público les aplaude a rabiar porque ya sabemos lo que es el público, pero con ese punto, digamos que divino, tocan cuatro gatos y lo captan ocho. 

Ya sé que suena a presunción, pero me importa un rábano. Si uno no dice lo que piensa por no ofender a todos los sensibles pantomimas full estaría haciendo un flaco servicio a la humanidad. Hay que decir las cosas como son, o sea, que la inmensa mayoría fingimos entender de todo pero no entendemos de prácticamente nada. Sólo algo de aquello a lo que hemos dedicado miles de horas de estudio... porque con la contemplación, como se pretende, no se saca nada en limpio. 

Sí, esa es la tragedia del ser humano, que no puede hacer otra cosa que fingir que sabe para no derrumbarse. Porque si de algo la naturaleza no nos dotó es de humildad que sería a las cualidades humanas lo que el oro a los metales. O sea, escasísimo. Por eso es tan difícil reconocerse en lo que se es. Y más difícil todavía, caso de reconocerse algo, no querer vengarse de los dioses por el maltrato recibido. Porque pareciera que si algo no quieren ser los dioses es socialistas y por eso es que unos tanto y otros tan poco. 

En fin, disculpen mis lucubraciones sobre la condición humana, pero es que uno nunca acaba de admirarse con los subterfugios que somos capaces de inventarnos con tal de poder aguantar el tirón de la vida.    

sábado, 23 de julio de 2022

Rielando

El paseo que bordea por su lado norte la dársena del Pesquero es en estas noches templadas el lugar más apacible que uno se pueda imaginar en estos tiempos de pantomima full. Apenas andan por allí cuatro perrólatras y algún viejo despistado más la ringlera silenciosa de pescadores que nunca pescan nada. Llego hasta el fondo, donde están los tinglados, y veo salir por un resquicio que hay en la verja del puerto a un nutrido grupo de negros que regresan de faenar. Al volver me siento en un banco y contemplo el panorama. Miles de focos de todos los colores como pequeñas lunas rielando sobre el agua vinosa. Al poco de gozarlo me embarga la melancolía que, para que nos entendamos, es como una tristeza placentera. Por mí, me quedaría allí para siempre, lejos de la ciudad turística que se divierte por obligación. 

Sí, por obligación, la más penosa de todas las diversiones, celebrar sin motivo. Porque, qué motivo tiene la gente para celebrar qué si nada extraordinario se produce que no se produzca todos los días. Escucho que a lo lejos suena una mascletá. A la valenciana. No hay imbecilidad que no se copie. Que sentido tiene ese ruido infernal. Como si los muertos se pudiesen despertar. 

Vuelvo a casa y enciendo la tele porque sé que en el canal de la Iglesia está poniendo una película de John Ford. De las guerras con los indios. Siempre es lo mismo, las atrocidades de los necios que están al mando contra el sentido común de los negacionistas. Al final, después de mil peligrosas peripecias el sentido común se impone y parece que todos los desastres habidos se borran de la memoria cuando el chico besa a la chica. Supongo que como la gente ya no va a misa, la Iglesia ha decidido suministrar este sustituto que, a la postre, puede ser más efectivo para promocionar los valores implícitos en las tablas que Moisés bajó del monte. Y también los de la caballería andante que es como otra vuelta de tuerca a lo de Moisés. Es muy probable que, dentro de unos miles de años, cuando la figura de Jesús se haya borrado por completo, todavía esté fresca la imagen de John Wayne. Porque al fin y al cabo, qué posibilidades de triunfar tienen esos valores si no hay una mano firme que apoye a la fuerza de la razón. Bueno, en la Biblia, los ángeles que manda Dios a poner orden también llevan espada. 

Y así, en estos días que corren, lo preceptivo es ponerse un pañuelo azul al cuello para que parezca que los pinchos y las cañas de todos los días saben diferente. Los vampiros, ya se sabe, gozan de una gran imaginación. Por mi parte, ya puedo, aunque balbuceando, tocar el scherzino mexicano. ¡Qué más podría pedir a la vida!

jueves, 21 de julio de 2022

Animalismo

Ayer se habían colado unos delfines en la dársena del Pesquero y el fortuito acontecimiento parecía tener una importancia decisiva para unos mórbidos que andaban por allí paseando al perro. Me pregunto por qué demonios será que la gente come tanto... aunque éste es otro asunto.

Aquí, en España, la pudrición animalística comenzó con un tipo que hablaba muy seguro sacando fáciles conclusiones, un tal Félix Rodríguez que, como no hubiera podido ser de otra manera, era médico. Hasta que semejante cretino empezó a tener tan desproporcionada presencia mediática nuestra relación con los animales, digamos que era de lo más natural. Los niños en el pueblo teníamos, como siempre a lo largo de la historia de la humanidad había sido, a la caza y a la pesca como dos de los puntales del aprendizaje profundo de la vida. Teníamos una noción bastante clara de los animales que andaban por allí y, sobre todo, para qué servían. 

La cosa se agravó bastante cuando el cretino en cuestión -Dios castiga y no da voces- se mató en un accidente de avioneta, allá por Alaska, cuando andaba sacando fotos de animales que corrían asustados por el sonido de los motores. Y ya saben lo que pasa con estas muertes trágicas de personas todavía jóvenes y en pleno rendimiento, que automáticamente se mesianizan. Entonces, ya la tuvimos montada. Su nefasta influencia se multiplicó por millones. Claro, si la población hubiese seguido siendo mayormente rural todo hubiese quedado en nada, pero al ser cada vez más urbana, por nostalgia de un pasado feliz o lo que sea, lo que dicen natural se ha mitificado hasta dar náuseas. Lo natural para los urbanitas es, como supongo sabrán, lo que Walt Disney estipula como tal... animales que hablan y todo eso. 

Y en esas estamos, hablando con los animales lo que no hablamos con las personas. Hablando con los animales para darles la razón, claro está, porque de lo contrario te la juegas... se te ocurriese dar una patada a un perro que te anda molestando y no durabas vivo dos minutos. En fin, ustedes verán lo que hacen, pero lo que es a mí, los animales, si me los sacas del plato, no me dicen absolutamente nada que no me diga una piedra. Cosas que hay ahí para que te sirvas de ellas. 

miércoles, 20 de julio de 2022

Mi fobia

Resulta realmente asombroso hasta qué punto puede llegar uno a reconocerse en los escritos de otro. Pero es que, ya, si es en la estación veraniega, ese reconocimiento llega a punto y medio. Veamos:

"El aislamiento me talló a su imagen y semejanza. La presencia de una persona -basta una sola persona- me retrasa de inmediato el pensamiento y, mientras que en el hombre normal el contacto con los otros es un estímulo para la expresión y para la palabra, en mi ese contacto es un conta-estímulo... Soy capaz, a solas conmigo mismo, de idear innumerables dichos, respuestas rápidas a lo que nadie preguntó, fulguraciones de una sociabilidad inteligente con ninguna persona; pero todo eso se me desvanece si estoy ante un otro físico, pierdo la inteligencia, dejo de poder hablar, y, al cabo de unos cuartos de hora, sólo siento sueño. Sí, hablar con la gente me da ganas de dormir. Sólo mis amigos espectrales e imaginados, solo mis conversaciones sucedidas en sueños, tienen una verdadera realidad y una relevancia justa, y en ellos el espíritu esta presente como una imagen en el espejo. 

Me apesadumbra, por otra parte, la sola idea de ser forzado a un contacto con otro. Una simple invitación para cenar con un amigo me produce una angustia difícil de definir. La idea de una obligación social cualquiera -ir a un entierro, tratar con alguien de algo de la oficina, y a esperar a la estación a una persona, conocida o desconocida-, solo esa idea me perturba los pensamientos de todo un día, y a veces empiezo a preocuparme desde la misma víspera, y duermo mal, y el caso real, cuando ha pasado, es absolutamente insignificante, no justifica nada; y el caso se repite y yo no aprendo nunca a aprender." 

Eso es todo. 


lunes, 18 de julio de 2022

El señor de todo

El 14 de julio, la Embajada de Francia en EE.UU. tuvo el placer de recibir al almirante Richard Levin y al Subsecretario General de Energía Nuclear de EE.UU., Sam Brinton. Nada que objetar si no ves la foto de la tal parejita convenciera. El almirante con el uniforme de gala de la armada para señoras y el subsecretario, calvo por demás, con un blazer entallado, falda corta, blusa con escote corazón, zapatos de tacón, todo ello perfectamente conjuntado en tonos azules. Como diría un vasco del PNV: ¿y qué hay de malo en ello? Al fin y al cabo no son más que dos mariconas que quieren parecer tortilleras. 

Así corre el mundo y a nadie parece importarle nada. Pero yo ya empiezo a estar hasta los mismísimos de todo esto. ¡Oye, que a uno le gusta metérsela a otro por el culo!, pues nada que objetar si el penetrado se deja de buen grado. Pero una cosa es eso y otra el desprestigio de la virilidad. Y les voy a decir de donde me parece a mí que podría venir todo este desiderátum. Porque el caso es que convivo con una que fue maestra y me cuenta como son ahora las cosas en las escuelas. Hoy mismo me decía que ayer se encontró en la playa con un gitanillo que había sido alumno suyo y que le había dado dos besos. Y esa es la cuestión que las maestras llevan a las aulas ese toque femenino que está bien para las niñas, pero que para los niños es deletéreo... y nadie me va a convencer de lo contrario. Los niños, a mi juicio, y no solo al mío, tienen que ser instruidos por maestros que no solo les dejen sino que les inciten a pelearse entre ellos en las horas de recreo.

¡Qué razón tenía el Fari! Me parece que voy a dejar de ir al super con el carrito. Y voy a volver a hacer mis comidas en las tabernas... al ser posible atendido por taberneras, que no es por casualidad que sea éste uno de los tipos de mujeres que más literatura han inspirado. 

En fin, que voy a aportar mi granito de arena para que las cosas de comer, o sea, con las que no se puede jugar, vuelvan por donde solían. Para que nos entendamos, por donde Patronio le decía al conde Lucanor que debían ir: "...pero sabed que para lo uno y para lo otro cumple mucho que para el primero día que el onme casa, dé a entender a su muger que él es el señor de todo, e quel faga entender la vida que an de pasar en uno." Todo lo demás huelga, como me lo ha demostrado la propia experiencia... desastrosa a más no poder.  

sábado, 16 de julio de 2022

Fiebre e inteligencia

Reconozco que la lectura de Pessoa me dispara. Y con los años, en vez de disminuir, parece que aumenta la distancia que alcanza el proyectil. Me envía a las quimbambas del espíritu. Es como si me contagiase su fiebre, porque todo es febril en él, incluido su impostado desapego de la vida. Porque, si no, de donde le sale esa continua necesidad de ser varios a la vez.

"Compruebo que, unas veces alegre, otras contento, estoy siempre triste. Y lo que en mí comprueba esto está detrás de mí, como apoyándose sobre aquel que de mí está recostado en la ventana, y, por encima de mis hombros, o hasta mi cabeza, observa, con ojos más íntimos que los míos, la lluvia lenta, un poco ondulada ya, que afiligrana de movimiento el aire pardo y malo."

Ver el mundo y verse a sí mismo viendo el mundo, todo es uno. Un verdadero galimatías para los estudiosos de la personalidad. Aunque, posiblemente, no haya mucho más allá de la fiebre inducida por el alcohol o la tuberculosis. Morir a los cuarenta y tantos con un hígado como a una pella de mantequilla no lo es por azar. Es la consecuencia directa de la necesidad de fiebre para que la vida adquiera algún sentido... aunque solo sea en los ratos que escribo, o quiero describir, dice, lo que se siente cuando se siente que existes, que el alma es un ente real.  

Muchas veces he tenido fiebre, más de la inducida que de la reactiva, bien seguro, Y he sentido bullir las ideas en mi cabeza. Como teniendo la sensación de poder abarcar el mundo. A veces he querido plasmar en el papel todo ese desiderátum, pero el resultado ha sido demoledor. Abarcaba el mundo, el mío, pero con escasa inteligencia. Y eso es todo, la inteligencia. Tan escasa. De lo contrario, con toda la fiebre que nos inducimos por los más diversos procedimientos, ni te digo lo divertido que iba a ser esto.  

viernes, 15 de julio de 2022

Manuel María Ponce

Decíamos ayer que el arte, si nos libera de los abstractos ídolos de la costumbre, también nos libera de las ideas generosas y de las preocupaciones sociales -también ídolos... o, si mejor quieren, sueños de una indigestión del espíritu.

¡Cuánto daño no habrán hecho todas esas películas hollywoodienses sobre la revolución mexicana! Siempre con su mugriento trasfondo de justicia social. Sin embargo, nunca se les ocurrió hacer una película sobre Manuel María Ponce que  produjo gran parte de su gigantesca obra musical, precisamente, durante el tiempo de esa revolución. Es como si fuesen hechos paralelos. Que nunca se tocan. Mientras Pancho Villa, Zapata y demás morralla, andaban por allí sembrando el caos y el mito, por su parte, Ponce, saltaba el charco para encontrarse por las calles de Paris con Segovia, Villa-lobos y, así, ensanchar la realidad de su propia alma, la única que existe. Fruto de aquellos encuentros, sin ir más lejos, es su Concierto del Sur para guitarra y orquesta... pensando en Segovia, bien sure, que es que no hubo compositor que le viese tocar que no quisiese escribir algo para él. 

Para mí, como les decía, escribió el scherzino. Sigo subiendo por sus empinadas laderas, como aquel día no lejano que subí al Curavacas con Pedro. Un recuerdo imborrable porque por entonces pensaba que tales objetivos ya me estaban vedados por edad. Y sin embargo coroné sin más efectos secundarios que unas agujetas que fueron por unos días testigos secretos de la hazaña. No sé cuándo coronaré el scherzino, pero, en cualquier caso, estoy en el último repecho. Y por eso me demoro perezoso en sus praderas floridas. Ya no tengo prisa por terminar. Que dure el viaje lo que dure dura, como se suele decir del amor.

jueves, 14 de julio de 2022

Pesadilla antiestética

En estos días calurosos bajo por la tarde a sentarme en un banco a la sombra, frente al mar, donde corre una brisa perturbadora. Y leo a Pessoa con toda la parsimonia de que soy capaz. 

"A veces pienso que nunca saldré de la Rua dos Douradores. y eso así, escrito, me parece una eternidad.

No el placer, no la gloria, no el poder; la libertad, sólo la libertad. 

Pasar de los fantasmas de la fe a los espectros de la razón no es más que ser trasladado de celda. El arte, si nos libera de los abstractos ídolos de costumbre, también nos libera de las ideas generosas y de las preocupaciones sociales - ídolos también.

Encontrar la personalidad en el perderla - la misma fe abona ese sentido de destino."

...

"... y un profundo y tedioso desdén por todos cuantos trabajan en pro de la humanidad, por todos cuantos se baten por la patria y dan su vida para que la civilización continúe... ...un desdén lleno de tedio por ellos que desconocen que la única realidad para cada uno es su propia alma, y el resto -el mundo exterior y los otros- una pesadilla antiestética, como un resultado en los sueños de una indigestión de espíritu.

Mi aversión por el esfuerzo se excita hasta el horror casi gesticulante ante todas las formas de esfuerzo violento. Y la guerra, el trabajo productivo y enérgico, la ayuda a los otros... todo eso no me parece sino el producto de un impudor."

Y así todo. Yo, es que flipo. Si esto no es mesiánico que alguien me indique qué lo es. Ante esto El Manifiesto Libertario de Rothbard palidece. Por Dios bendito, pero si del manifiesto comunista al libertario no es más que cambiar de celda. ¿Es que no lo veis? 

En fin, en otro orden cosas, que son las mismas, ya tengo el scherzino mexicano a tiro de piedra. Un poco más y le alcanzo. Está siendo un bonito viaje. 

lunes, 11 de julio de 2022

Parábolas

El conde Lucanor siempre anda atribulado por los típicos problemas del hombre poderoso, es decir, los inevitables miedos del que tiene mucho que perder. Afortunadamente para él siempre tiene a mano al sabio Patronio para solicitarle consejo. Y Patronio que, como les decía, es muy sabio, para curarse en salud nunca va derecho al grano sino que contesta al conde usando el conocido subterfugio de la parábola. O sea, de una manera que aunque parece directa a primera vista si la ocasión lo requiere se presta a variadas interpretaciones. Pero, bueno, en el caso del conde Lucanor, para que el libro quede redondo, los consejos de Patronio son seguidos al pie de la letra con inmejorables resultados. Y entonces el conde, para que no se pierda la enseñanza, deja constancia del suceso en un par de versos a guisa de refrán. 

El caso es que uno como no tiene a quien acudir con sus cuitas para que le suelte la correspondiente parábola, pues se las tiene que sacar de la manga ya sea inventándolas ya copiando de la vida real. Así es que andaba yo un poco resentido con los dioses del Olimpo, musas o como mejor quieran ustedes, por lo poco dotado que me han hecho para la cosa de la música. Con todo lo que he insistido me parece a mí que los logros son muy magros. Sobre todo porque veo lo que veo por ahí y comparo. Tiendo a pensar que cualquiera me supera, así que, la verdad sea dicha, no sé de dónde me salen las fuerzas para seguir insistiendo. 

Sin embargo, ni es oro todo lo que reluce ni los dioses suelen dejar de tomarse la revancha con quienes tanto favorecen. Como dice el refrán: a quien más favorecen para mayores trabajos le guardan. Y así voy y me entero de lo de Raphael Rabello, un guitarrista brasileño superdotado del que en YouTube hay todo el testimonio que quieran, desde la temprana infancia hasta su muy prematura muerte. Por lo que sea, los dioses quisieron cebarse en él de forma que pareciera que en la misma proporción que dan quitan si no les agrada su inversión. El pobre chaval tuvo un accidente que le dejó malparado el brazo derecho. ¡Imagínense, el brazo derecho de un guitarrista! Toda la parte rítmica al carajo. Afortunadamente la cirugía actual hace milagros y consiguió recuperarle el brazo. Pero los dioses omnipotentes habían dado su veredicto inapelable: en aquella operación exitosa le trasfundieron sangre contaminada con el VHI, SIDA para que nos entendamos. Al poco empezaron los síntomas y, como eran los comienzos de aquella macabra historia, nada se podía hacer. Y Rabello enloqueció o cosa parecida. Se dio al alcohol y todo tipo de drogas. Murió de un infarto cuatro años o así después de la operación. 

E porque don Johan -el conde- tovo que este exiemplo que era muy bueno, mandólo escribir en este blog e fizo estos viessos que dizen assí: 

Por quexa non vos fagan ferir,

ca siempre vençe quien sabe sofrir.



sábado, 9 de julio de 2022

Scherzino

La verdad es que el scherzino mexicano me está resultando complicado. Pero daré con él. No por nada sino por esa voluntad cerril que se desarrolla en los músicos. Supongo que es por la intensidad del deseo, por el narcisismo, por lo que sea, pero no puedes parar hasta que sientes que has llegado a tu límite... da igual lo limitado que sea. En lo personal, puedo asegurarles, que no puedo concebir una experiencia más íntima. 

Por lo demás, de poco me sirve intentar mantenerme al margen. El eco de los clarines de guerra se cuela por los resquicios que le es imposible tapar a la censura. Nuestra moneda se desploma y ya nos avisan que el próximo invierno pasaremos frío. Y tal vez hambre. Ya ven, lo que parecía imposible ha dejado de serlo y ya es hasta probable. Todo este desastre, como obedeciendo a un plan preconcebido. Aunque, a qué engañarse: seguramente no es más que el que, así, como vivimos, no es del agrado de Dios. Y nos va a mandar un diluvito para que espabilemos. Lo de siempre, vamos. 

Me lleva María a la playa y vengo echando pestes. Ya solo con llegar allí y dar un ligerísimo toque a un coche al aparcar hemos tenido un altercado con una chona de Cueto. Seguro que la tipa estaba encabronada de solo pensar que tenía que ponerse el traje de baño. Y es que esas filosofías socialistas de que todo el mundo tiene derecho, etc., etc... pues no, mire usted, lo siento mucho pero no funciona en absoluto. La gente se acompleja un montón con sus irregularidades físicas y cuando quiere hacer como si no pasase nada sufre una barbaridad. Cuanto mejor para una chona hurtarse a las miradas quedándose en casa ayunando. 

El asunto ese del sobrepeso. Lo comentaba con María. Mira a ese. Y ese. Y ese otro... es un porcentaje abrumador. Con lo sencilla que es la teoría: solo hay que dejar de comer. La práctica por lo visto es otra cosa. Es como si hubiese una necesidad imperiosa de afianzarse por procedimientos que Dios reprueba. Fundamentalmente las celebraciones sin motivo que las justifiquen. Cumpleaños, ergo tarta de Mercadona. Si eso no es pulsión suicida... y luego, claro, encabronada porque no puede ir relajada a la playa. 

En fin, el otro día se empeño María y fuimos a celebrar mi cumpleaños al Pesquero. Nos pusimos ciegos. Cayó una botella de albariño. Vinimos para casa dando tumbos y como unas castañuelas. Claro que no sé como hubiera sido si en vez de una vez cada ochenta lo celebrásemos todos los años. Seguramente estaríamos hastiados. 

Bueno, me voy a poner con el scherzino.

jueves, 7 de julio de 2022

Hasta que Dios quiera

He bajado de la red la partitura del Scherzino Mexicano de Ponce y luego iré a que me la impriman. Es una pieza que maltoqué en tiempos lejanos y no veía la hora de recuperarla. Y ahora que ya tengo La Catedral y Un Día de Noviembre más o menos en el bote es el momento. Y es que ya es lo que me va quedando, mi juego de guitarras y poco más. Y gracias que le doy a Dios por ello. 

Bajo a desayunar al sol. El pincho de tortilla y tal. Me llevo el libro de las ocurrencias. La gente lo conoce como Vidas de Filósofos de Diógenes Laercio, pero, la realidad es que es un libro de ocurrencias de entre las cuales algunas son aprovechables y la mayoría simple babardeo. Lo uno por lo otro, entretiene. Diógenes, no Laercio sino el que vivía en un tonel y le dijo a Alejandro que se apartase que le estaba quitando el sol, alababa a los músicos sin importarle lo malos que fueran. A uno le llamó gallo. ¿Por qué me llamas así? Porque haces levantarse a la gente. Para irse, se sobreentiende.

Llego a casa y me pongo con el Scherzino, pero no llevaba con él ni dos minutos cuando me llama Santi. Me lleva a dar un paseo por la universidad en la que trabaja. Es un campus bastante impresionante, pero, desde nuestra perspectiva, todavía lo es más su origen. Fue fundada por un tipo que ganó un inmenso dineral al inventar una válvula que llevan todas las televisiones del mundo. Por eso en el centro del campus hay un edificio con una torre que recuerda a la válvula. Es una universidad concebida como un negocio familiar. Yo pongo el dinero, yo soy el rector. Y mi hijo me sucede. Luego tengo un gerente para que la gestione. Como si fuera Amancio Ortega el uno y Pablo Isla el otro. 

Por lo demás la vida sigue y los años van cayendo. Hasta que dios quiera, como se suele decir. 

miércoles, 6 de julio de 2022

Non se lieve

Vivo en la rutina más absoluta y sin la menor ansia de expectativas. Ya lo único que pido a los dioses omnipotentes es que no me atormenten los recuerdos porque es algo que, estoy tan tranquilo y, ¡zas!, ahí que salta uno que me revuelve las tripas. Pero cómo pude ser tan imbécil, me digo entonces y, tras el primer arrebato, echo mano de mi erudición y me consuelo pensando que los hombres no somos dueños de nuestros actos: hacemos siempre lo que el destino tiene dispuesto para nosotros. Y, sigo pensando, ¡pues vaya mierda entonces!, porque, de ser así, en qué nos diferenciamos de las plantas salvo en que sufrimos más. Aunque tampoco sabemos lo que pueden sufrir las plantas. 

Así y todo, la vejez, sin excesivos dolores, no está mal. Contemplas el mundo y callas porque sabes que cada uno lo entiende en función de sus experiencias. O de la capacidad que tiene para analizar sus experiencias. Porque sin ellas nada hay que hacer: nadie escarmienta en cabeza ajena y de ahí que nada haya más falso que ese concepto de educación que venimos arrastrando desde lo que se dio en llamar la Ilustración. A la gente le puedes enseñar matemáticas y lengua, pero nunca a ser prudente. Eso o naces con ello por don divino o lo adquieres a batacazos. Y por eso es, porque la vida es batacazos, que la vejez, salvo en los muy necios, suele ser el reino de la prudencia. 

"Ratio et prudentia" curas, non locus effusi late maris arbiter, aufer"

(Es razón y prudencia lo que disipa nuestras penas y no los lugares desde los que se divisa la extensión de los mares,)

Y ya, por seguir con la erudición para afianzarme, recurro a Pla.

"Les il-lusions d´Hermos son terrestres. Es un home anterior a Plató, inventor de l´idealisme- de les il-lusions ideals. El mal que ha fet aquest invent, el dolor estèril que ha produït! Las seves il-lusions són terrestres..."

Y ya, en plan de rematar, lo que decían las viejas en Castiella:

"Quien bien se siede non se lieve"

sábado, 2 de julio de 2022

Momias reptilianas

Decíamos ayer que no hay otra realidad que el resultado que obtenemos de la exploración de nuestras sensaciones. De ahí el que sea tan importantes las sensaciones que nos procuramos. El intento de seleccionarlas por medio de una coraza que solo deje pasar lo que nos interesa... ¡vana ilusión! Como la de aquel rey que no quería que su hijo se enterase de la existencia de la muerte. Solo necesitó salir un día de los jardines del palacio para enterarse. Porque es imposible vivir todo el tiempo en el jardín: uno lo intenta, pero es inútil. 

Ayer sin ir más lejos, había leído un rato la biblia, había visto terminar la película del oeste del canal televisivo de la Iglesia, había tocado La Catedral de Barrios Mangore que ya casi la tengo en el bote, había preparado una suculenta ensalada a la espera de que llegase María. Todo, por así decirlo, dentro del jardín. Pero ya habíamos cenado y pasado al salón cuando María dijo: están retransmitiendo un concierto desde la Plaza Mayor de Salamanca. Protesté algo, pero accedí a que conectase el televisor. No necesité ni medio minuto para caer en la desesperación. Habían puesto unas ringleras de sillas en el centro de la plaza donde se sentaba sabe dios qué gente que apostaría el cuello a que no habían tenido que pagar por su privilegio. Alrededor de las sillas hasta los soportales, donde se amontonaba la gente, había un gran espacio defendido por un siniestro despliegue policial. La orquesta, en un estrado levantado al efecto junto al ayuntamiento, tocaba una apestosa pieza de Mozart. La cámara iba de aquí para allá deteniéndose de vez en cuando en la momia reptiliana, la Reina Sofía, que presidía la eventosidad. Por mucho que lo hubiesen intentado las autoridades no hubiesen podido conseguir una escenografía que recordase mejor a los momentos preliminares de la gran apoteosis de las guillotinas. ¡Qué desfachatez! Me fui a otra habitación y cerré bien todas las puertas para no oír nada. Pero ya llevaba el alma podrida: mi realidad.

Ya digo, es imposible sustraerse a los ecos. Tambores de guerra. Los jefes de todas las tribus guerreras a este lado del Pecos se han reunido en Madrid para señalar al chivo expiatorio, pero, sobre todo, para hacer una representación de su poder ante sus verdaderos enemigos, la ciudadanía de sus países. Necesitan apabullarla para que no se subleve, ahora, cuando ya se les han agotado los recursos de birli-birloque para mantenerla entretenida. Al parecer ya hay demasiadas colas en los comedores de la beneficencia. Una guerrita vendría bien para aligerar esas colas. ¿O es que acaso no ha sido ese el recurso secular de los gobernantes siempre que se han visto entre la espada de la ira popular y la pared de su propia incompetencia? ¡Es de libro, señores! Y por supuesto, señoras también. 

viernes, 1 de julio de 2022

Heterónimos

 "No tomando nada en serio, ni considerando que nos fuese otorgada como cierta otra realidad fuera de nuestra sensaciones, a su abrigo nos acogemos, y las exploramos como a grandes países desconocidos." 

Como les iba diciendo, he vuelto a las andadas, a El Libro del Desasosiego. Con el rollo ese de los heterónimos. Una conciencia de sí mismo tan intensa que necesita ser contemplada desde fuera, por el heterónimo, para poder ser soportada. 

Las sensaciones como única realidad. Existe para Pessoa una erudición de la sensibilidad. Y como toda erudición hay que cultivarla para que dé sus frutos. Consiste, ese cultivo, en restringir el contacto con la realidad y aumentar el análisis de ese contacto. Así la sensibilidad se ensancha y profundiza y ya no necesitamos salir de nuestro cuarto para viajar a exóticos países. Creo recordar que Pascal decía algo parecido. 

Luego está el Águia Real, la marca de aguardiente a la que el autor era, quizá excesivamente, fiel. Y con cada comida se ventilaba una botella de vino. Porque el caso es que murió antes de los cincuenta años por cuestiones hepáticas. Pero no bebió en vano. Porque el alcohol tiene mucho que ver con las sensaciones. Agudiza unas, abotarga otras y desata la vida fantasmática, por así decirlo. Da para mucho el mirar por la ventana cuando mantienes cierto puntito de embriaguez. Pero sobre todo da cuando tienes un bagaje. El que te proporciona tener bien digeridos a los clásicos. 

En fin, ya veremos lo que me va a dar de sí esta nueva incursión por los heterónimos.