lunes, 25 de julio de 2022

Overall

Que el mundo siempre vuelve por donde solía es algo que nadie con dos dedos de frente y mínimos conocimientos de historia se atrevería a contradecir. Por ejemplo, ¿qué apuestan ustedes a que dentro de nada se estará volviendo a perseguir a los homosexuales? Y desde luego que no será porque no se lo hayan trabajado a fondo. Toda esa exhibición hortera que de continuo están haciendo de sus preferencias sexuales. No se puede concebir mayor degeneración que la de ir por ahí contando intimidades. 

"Overall, 98% of the persons with infection were gay or bisexual men, 75% were White, and 41% had HIV infection; the median age was 38 years."  Esta es la conclusión a la que se llega en un artículo publicado este reciente 21 de Julio en The New England Journal of Medicine. La infección a la que se refiere es a esa por la que la OMS acaba de declarar una nueva pandemia, la de la viruela del mono. Imagínense que ahora van y nos confinan y nos obligan a vacunarnos y toda la parafernalia por una enfermedad que solo contraen los homosexuales. Ya veo a los exaltados saliendo a la calle a darles caza. 

La cosa es de lo más sencilla. Se trata de la lógica del chivo expiatorio. Cuando las cosas se ponen mal tiene que haber algún culpable. Hemos estado los últimos dos años tratando de que lo fuesen los que no se han tragado lo del covid. Recuerdo un vecino como de dos metros de altura y ciento cincuenta kilos de peso que me acorraló en el ascensor con lo de la vacuna: pedía a gritos que se matase a los que no querían pasar por el aro... yo, como pueden suponer, le daba la razón. Así todo, a pesar del entusiasmo que pusieron algunos, el chivo no funcionó. Era demasiado burdo. Veo hoy un centro de vacunación en Italia completamente vacío. Ya nadie cree en eso. Pero lo de los homosexuales es otro cantar. Para demasiada gente es muy difícil distinguir esas tendencias sexuales del vicio. Y de nada vale toda la propaganda del mundo para corregir ese equívoco. La gente a base de machaque mediático puede estar una temporada olvidada del asunto, pero a nada que asomen las orejas del lobo volverá a las andadas. 

Y es que a la homosexualidad le pasa lo mismo que al nacionalismo: es un sentimiento. O sea, que no hay razones que lo sustenten. Y mira que se ha intentado por todos los medios encontrar motivos biológicos que justifiquen esas tendencias, pero todo en vano. Uno tiene esa preferencia y punto. Y en su derecho está. Pero la gente no olvida que lo más importante de este mundo es tener hijos y, también, que lo más difícil y sacrificado es criarlos. 

Así que, por favor, señores, un poco de discreción. Porque por este camino que vamos todo indica que no tardaremos mucho en volver a ver lo de la caza del maricón... organizada, por supuesto por maricones que quieren esconder sus preferencias.  Como siempre ha sido, por otra parte.  

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