lunes, 18 de julio de 2022

El señor de todo

El 14 de julio, la Embajada de Francia en EE.UU. tuvo el placer de recibir al almirante Richard Levin y al Subsecretario General de Energía Nuclear de EE.UU., Sam Brinton. Nada que objetar si no ves la foto de la tal parejita convenciera. El almirante con el uniforme de gala de la armada para señoras y el subsecretario, calvo por demás, con un blazer entallado, falda corta, blusa con escote corazón, zapatos de tacón, todo ello perfectamente conjuntado en tonos azules. Como diría un vasco del PNV: ¿y qué hay de malo en ello? Al fin y al cabo no son más que dos mariconas que quieren parecer tortilleras. 

Así corre el mundo y a nadie parece importarle nada. Pero yo ya empiezo a estar hasta los mismísimos de todo esto. ¡Oye, que a uno le gusta metérsela a otro por el culo!, pues nada que objetar si el penetrado se deja de buen grado. Pero una cosa es eso y otra el desprestigio de la virilidad. Y les voy a decir de donde me parece a mí que podría venir todo este desiderátum. Porque el caso es que convivo con una que fue maestra y me cuenta como son ahora las cosas en las escuelas. Hoy mismo me decía que ayer se encontró en la playa con un gitanillo que había sido alumno suyo y que le había dado dos besos. Y esa es la cuestión que las maestras llevan a las aulas ese toque femenino que está bien para las niñas, pero que para los niños es deletéreo... y nadie me va a convencer de lo contrario. Los niños, a mi juicio, y no solo al mío, tienen que ser instruidos por maestros que no solo les dejen sino que les inciten a pelearse entre ellos en las horas de recreo.

¡Qué razón tenía el Fari! Me parece que voy a dejar de ir al super con el carrito. Y voy a volver a hacer mis comidas en las tabernas... al ser posible atendido por taberneras, que no es por casualidad que sea éste uno de los tipos de mujeres que más literatura han inspirado. 

En fin, que voy a aportar mi granito de arena para que las cosas de comer, o sea, con las que no se puede jugar, vuelvan por donde solían. Para que nos entendamos, por donde Patronio le decía al conde Lucanor que debían ir: "...pero sabed que para lo uno y para lo otro cumple mucho que para el primero día que el onme casa, dé a entender a su muger que él es el señor de todo, e quel faga entender la vida que an de pasar en uno." Todo lo demás huelga, como me lo ha demostrado la propia experiencia... desastrosa a más no poder.  

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