jueves, 28 de julio de 2022

Lo que hay

El mundo está dividido irremisiblemente. Una vez más hemos caído en la trampa que siempre pusieron los que mandan a los mandados: divide y vencerás. En su caso, perpetuarse en el poder. Es la guerra del Covid, como la llama un conocido escritor australiano, vacunado él, al que un prestigioso periódico, al fin, se ha dignado publicarle un artículo de opinión. Una guerra que han ganado por goleada los no vacunados, dice. ¡Pues claro, hombre, porque mira que hay que ser chusma para no haberse dado cuenta todavía de lo que está más claro que al agua! La semana pasada, sin ir más lejos, en un hospital canadiense han muerto de repente cuatro médicos jóvenes. La causa: desconocida. Aunque, curiosamente, esa misma semana los cuatro se habían inyectado la cuarta dosis de la versión actual del bálsamo de Fierabrás. Pelillos a la mar. No se dice nada en los medios habituales y no ha pasado nada. 

Pero que nadie se haga ilusiones, porque una guerra la pierden todos, pero más la pierden los que más tienen que perder. Y luego, entre el común de las gentes, están los ganadores y perdedores morales. ¿Y tú de qué lado te pusiste? Porque si fuiste un chupaculos vas a tener que trabajar mucho para camuflarte. Recuerden a los resistentes franceses y los antifranquistas españoles... prácticamente todos a los dos días de haberse descubierto el pastel. A la chusma no le cuesta nada decir digo donde dijo Diego. ¡Total, para entenderse con el perro, qué necesidad se tiene de una miaja de dignidad!

Y en esas estamos, con los chupaculos diciendo: ¡No, si a mí esto no me afecta nada! Yo, ya tengo el pasaporte sanitario para viajar, que es lo que me interesa... A los pobres les va a costar un poco aterrizar. Y den gracias a Dios si lo consiguen sin descalabro, porque, desgraciadamente, no siempre es el caso como se empeñan en mostrar las tozudas estadísticas. 

En fin, es lo que hay.

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