miércoles, 21 de septiembre de 2022

Asco y rabia

Sostiene Anxo Bastos que lo del adoctrinamiento en las escuelas es una leyenda urbana. Porque, dice, no hace falta para nada adoctrinar a los que previamente has abolido todo vestigio de espíritu crítico. Los medios de comunicación de masas, con el cine y las series de Hollywood a la cabeza, han sido definitivos para tamaño genocidio. Han conseguido que disentir se convierta en una tragedia. Salirte del discurso oficial, por muy alto que estuvieses en el ranking de los ilustrados hasta ese momento, te convierte automáticamente en apestado. Fíjense, si tienen dudas al respecto, en el reciente calvario que ha tenido que padecer alguien tan sobresaliente como Luc Montagnier. Y no es que el poder haya tenido que esforzarse para borrar su opinión del mapa, no, ha bastado con el odio al disidente de las masas absolutamente desprovistas de sentido crítico. 

En realidad, lo más probable es que siempre haya sido igual. El papel que ahora hace Hollywood y asociados antes lo hacían las iglesias. Lo único que quizá cambie algo de unas épocas a otras sea la virulencia de la miseria moral, que no otra cosa es la ausencia de espíritu crítico. Supongo que hay épocas en las que, por lo que sea, las causas podrían ser infinitas, esas minorías a las que la sabia naturaleza había dotado de la facultad de cuestionárselo todo se extinguen, o casi. Y entonces pasa lo que pasó hace un siglo o así, que florecieron por doquier los totalitarismos y, como no podía ser de otra manera, la cosa acabó como el rosario de la aurora. 

La verdad es que para mí los acontecimientos en curso desde hace dos años y pico han sido la gran sorpresa de mi vida. Y también, no lo voy a negar, una gran fuente de decepciones, con la consiguiente cuota de sufrimientos que ello comporta. Pensaba estar rodeado de otro tipo de personas más reflexivas, pero la inmensa mayoría de entre ellos, han corrido a lanzarse a la corriente dominante. ¡Un mínimo cuestionamiento, por Dios! ¿Dónde habían visto la hecatombe a su alrededor? ¿Cuantos de sus conocidos se habían visto afectados por la terrible enfermedad de marras? ¿Es que no habían visto colapsarse los hospitales mil veces a lo largo de sus vidas? Había mil realidades que daban para, cuanto menos, un poco de distanciamiento. Y, luego, que ya empezaba a haber en los medios sin censura un cuestionamiento  bastante fundamentado de la verdad oficial.

Y ahí siguen con las mascarillas por orden de los expertos. ¿Alguién se ha preguntado por quiénes son esos expertos?  No, de lo que se trata es de que siga la manipulación psicológica de las masas por medio del miedo. ¡Bah, si total, qué te importa ponerte la mascarilla!, me dicen. Exactamente igual que las masas nazificadas de hace cien años. En fin, que no sé que sentimiento es el que más me domina si el de asco o el de rabia. O los dos al alimón. 

1 comentario:

  1. en tó los morros , querido y admirado Pedro. sueles ser muy inteligente,pero es que es una verdad palmaria. Vaya sociedad que hemos creado ,madre santísima

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