lunes, 31 de octubre de 2022

Desapego

Verdad o manipulación, no soy capaz de discernir dado el punto al que hemos llegado. Veo un vídeo en el canal World Doctor Alliance de Telegram en el que se ve a una multitud corriendo por una calle de, al parecer, Huizhou, una ciudad china cerca de Hong Kong. Debajo del vídeo la siguiente leyenda:

China, Huizhou city.

After work, tens of thousands of Chinese people run for a daily routine PCR test to prove that they have a negative result on covid19 in order to keep their QR code green in order to keep their jobs. They have already become slaves, no one even wonders why the world is living a normal life while digital slavery has already been introduced in China.

(Después del trabajo, miles de chinos corren para la diaria prueba de PCR que demuestre que es negativa para el covid19, lo que es necesario para mantener su codigo QR en verde lo que imprescindible para conservar sus trabajos. Se han convertido en esclavos y nadie se pregunta porque el mundo esta viviendo en la normalidad mientras la esclavitud digital ha sido introducida en China.)

Aunque de las atrocidades del comunismo ya estamos curados de espanto, de ser verdad lo que dice este vídeo ya iría siendo hora de que cantásemos aquello de la Marsellesa: Aux armes citoyens, formez vos bataillons. ¿O es que tal locura se podría controlar sin utilizar las camisas de fuerza? No sé, pero entre esto del covid, lo de las leyes trans en todo el imperio yanky, la necesidad de destruir a Rusia que es el único lugar del mundo donde se conservan algo los valores de las tablas que bajó Moisés del monte, el hiperconsumo de bienes escasos... a todo esto nos ha llevado la fascinación por Harry Potter con su varita mágica. 

En definitiva, que soy demasiado viejo para poder interpretar el mundo con imparcialidad. Sin querer tiendo a magnificar su lado oscuro para facilitar mi desapego ante la ya inevitable próxima partida. Son las cosas de la naturaleza que lo tiene todo previsto.  

domingo, 30 de octubre de 2022

Las alturas

Por lo visto el multimillonario Elon Musk ha comprado una red social de las más importantes y que, por lo tanto, más ha contribuido a apuntalar la versión oficial de eso que llaman covid, y lo primero que ha hecho ha sido despedir a los altos ejecutivos que habían puesto en marcha la censura de todo lo que difería de esa versión oficial. Como supongo sabrán, ese equipo de censores era tan poderoso que habían negado la palabra hasta al mismísimo presidente de los EEUU de América. Bien, pues se podría decir que a esos cerdos ya les llegó su San Martín, pero luego vas y te enteras de que para poder expulsarlos han tenido que dar, según contrato firmado, cien millones de dolares a cada uno. ¡Pues anda que no!

Cada vez me parece más curiosa la vida que lleva esa gente que anda por lo que se conoce como las alturas. Y es que ya saben que por las alturas la tensión de oxígeno es muy baja lo que obliga a un periodo de adaptación que en esencia no es más que el que se necesita para producir un espesamiento de la sangre. La naturaleza, en principio, tiene remedios para todo, pero lleva su tiempo y los remedios nunca son perfectos: la sangre espesa produce no pocos problemas al organismo. 

Por eso es que, desde que dediqué unos años al estudio de la fisiología, nunca se me ocurrió vover a tener algún tipo de envidia o admiración por esa gente que, como se suele decir sin mucho fundamento, rigen nuestros destinos. No, si algo me suscita esa gente es compasión. Sometidos siempre al stres orgánico inherente a los compromisos. Cagar, mear, comer, dormir, en los intersticios entre compromiso y compromiso. Eso no es vida. Es quererse muy poco a uno mismo. Y, luego, que lo de regir destinos ajenos no es más que una ilusión producto del espesamiento de la sangre. El destino es cosa entre Dios y cada uno. No hay forma de romper ese contrato sin precipitarte en los infiernos. 

En definitiva, me parece de perlas que Elon Musk haya actuado de intermediario de Dios para arrojar al pozo de la irrelevancia a esos soberbios que han pretendido imponer su verdad al mundo. Es un pequeño detalle más de cómo la justicia divina siempre acaba por imponerse. La mentira puede hacer mucho daño cuando va de camino, pero su camino siempre va a dar al precipicio. Una vez despeñada queda el campo libre para buscar la verdad que, por naturaleza, es huidiza, vulnerable y efímera. Por eso conviene evitar los entusiasmos y refugiarse en la prudencia que es lo que menos falla. Vamos a ver ahora si esa red social sin censores es un pequeño paso para la humanidad o un cuento más para mantenernos entretenidos y esperanzados.   

sábado, 29 de octubre de 2022

Doña Cuaresma

Voy a desayunar al Suizo y me demoro allí leyendo el combate que tuvo Don Carnal con Doña Cuaresma. Me parece que ese texto es una joya donde las haya. Pero, aparte de eso me suscita una serie de interrogantes sobre la perdida, o cambio de sentido, que sufrieron las tradiciones que nos configuraron como cultura original. Todo su componente de sacrificio se fue al carajo para dejar corregida y aumentada la digamos que parte lúdica del asunto. La lúdica que incluye su componente comercial. Hoy día, una tradición no es más que algo que aumenta las ventas por unos días. 

Aquellos ayunos y abstinencias de carne y caldo de carne por unos días, cuarenta en total, eran una ascesis que, a buen seguro, favorecía cuanto menos la salud del cuerpo y, posiblemente, también la del espíritu. Tenía que ser un tormento para los glotones. Aunque ya, por los años sesenta del siglo pasado, cuando andaba yo por Madrid con lo de los estudios, pude darme cuenta de que las nacientes clases acomodadas sorteaban esa abstinencia de carne y caldo de carne de los viernes de Doña Cuaresma, yéndose a comer una mariscada que, no solo era más letal para la salud que el abuso de la carne, es que, adémas, costaba un riñon, lo cual le daba un componente de soberbia de lo más regodeante. Era algo que marcaba las diferencias, máxima aspiración, como bien es sabido, de todos aquellos que no se gustan lo suficiente a sí mismos. 

En resumidas cuentas, que no veo yo que hayamos ganado gran cosa con los cambios que nos traido la modernidad. El haber suprimido el componente de ascesis de la vida sin lugar a dudas nos limita en muchos aspectos porque nos hace más blandos. Al final ves por ahí a todos esos jóvenes tan nonchalances en apariencia, pero que todo es nombrarles la bicha y corren como locos a ponerse la mascarilla. No, no creo que hayamos ganado gran cosa.  

viernes, 28 de octubre de 2022

Las Confesiones

Me pregunto si habrá alguien en el mundo que cuando, llegado a viejo, piensa en su vida, no sienta vergüenza de sí mismo. Desde luego que muchos hacen como que no, pero todos sabemos que la procesión va por dentro. Y también sabemos que hay imbéciles sin remisión que son incapaces de mirarse por dentro más allá de la capa de crema que se aplican en la piel: son los que van por ahí ufanos presumiendo de que a su avanzada edad todavía siguen acertando. Pa partirse el culo de risa.

El caso es que ando con Las Confesiones de San Agustín que, como su propio nombre indica, es una confesión de todas las imbecilidades que hizo en su vida antes de encontrar a Dios que es lo que todo el que aspire a sosegarse tiene que encontrar. Sí, así es, encontrar a Dios, un ejercicio de autoflagelación extenuante. Pero, sobre todo, un ejercicio de renuncia a todo lo estúpido. 

Y ahí está el problema más insalvable de todos: ¿qué es estúpido y qué no lo es? Nos negamos a ver estupidez donde la hay y, por contra, pretendemos verla en lo que nos cuesta sacrificio. Estamos constituidos para que así sea -el pecado original- y solo el dolor de la vida nos puede sacar de ese pozo. Tomar la delantera a ese dolor es un don reservado a muy pocos: los elegidos. O los santos.

Y no piensen que esto que les estoy diciendo de encrontrar a Dios es una tonteria de convertido. Porque el caso es que de forma más o menos consciente todo el mundo le busca sin saber que cosa sea. Cogen, se vay a youtube y encontraran millones de vídeos donde gente más o menos ingenua cuenta su versión de la epopeya. De cómo alcanzaron el sosiego, que quiza no otra cosa sea Dios. 

jueves, 27 de octubre de 2022

Doña Endrina

 "A la tal mensajera nunca le digas maza,/ gorjee bien o mal, no le llames picaza,/ señuelo, cobertera, almádana, coraza,/ aldaba, ni trainel, cabestro ni almohaza,

garabato ni tía, cordel ni cobertor,/ escofina ni cuerda, tampoco rascador,/ aguzadera, pala, freno ni corredor,/ ni badil ni tenazas ni anzuelo pescador,

campana, taravilla, alcahueta ni porra,/ jáquima ni adalid, guia ni corredora,/ ni le digas trotera, aún cuando por ti corra;/ -creo si esto guardas, la vieja te socorra-;

aguijón ni abejón, escalera ni losa,/ ni trailla ni lanza, ni registro ni glosa./ Decir todos sus nombres será difícil cosa;/ más nombres y más mañas tiene que la raposa."

Es muy curioso ese fenómeno del lenguaje que hace que a determinados nombres se les pueda sustituir por miles de sinónimos. Se diría que cualquier palabra se convierte en uno de ellos cuando el contesto lo es todo, es decir, que lo tienes tan arraigado en la cabeza que solo escapas de él a golpe de voluntad. Me refiero a todo lo que tiene que ver con lo que no tiene enmienda por excelencia, la jodienda. ¿De cuántas maneras se puede uno referir al pene? Yo diría que infinitas. 

El caso es que el de Hita construye estos versos utilizando las diferentes palabras que el vulgo utilizaba para referirse a las alcahuetas. Tal variedad de sinónimos no puede indicar otra cosa sino que tal oficio no por oculto y despreciable dejaba de ser clave para el normal desarrollo de aquella sociedad. Y es que, donde existe una dificultad, de inmediato surge la herramienta que ayuda a resolverla. Porque se da el caso que lo que llamamos civilización quizá no sea otra cosa que un continuo ponerle trabas a la naturaleza. A eso lo llaman moral. Lo que Dios reprueba, como no se cansan de repetir en la Biblia. 

Siempre que, sea Dios, sea el Estado, sea quien sea, pone un freno a la satisfación de los deseos, no por inconfesables más perentorios, surge el facilitador. ¿Qué otra cosa, si no, son las mafias? Prohiben algo y a la semana ya tienes una montada. Porque, ¿se imaginan lo que podría llegar a ser este mundo de ociosos sin el efecto aplacador de las drogas? Por eso media ciudad vive de venderlas, ya sean los camellos en la oscuridad de la noche, ya sean los apotecarios a la luz del día con la parafernalia oficial. ¿Cuántas cruces verdes parpadean a todo lo largo y ancho de la ciudad incitando a los drogadictos a consumir sin sentimiento de culpa?

Así es como vivimos, entre el dolor de la prohibición y el placer de la transgresión... indiscutiblemente, el placer de la trasgresión expande el lenguaje. De ahí esos versos del arcipreste a propósito de cómo la alcahueta ayudó a Don Melón Ortiz a conseguir los favores que, en principio, no le quería conceder Doña Endrina.   

miércoles, 26 de octubre de 2022

La función del orgasmo

No sé si se acuerdan de aquel bestseller de hace unos pocos años que se llamba Homo Sapiens. Lo escribió un judío, que son los que suelen escribir todo lo que trasciende, llamado Harari. Le escuché algunas conferencias en las que teorizaba con desparpajo sobre el futuro. Venía a poner  los pelos de punta a la gente a propósito de la superpoblación. Algo muy fácil, por cierto, ya que espanta ver como se reproducen los palestinos, por poner un ejemplo muy querido a los judíos. En fin, sea como sea, el caso es que el tal Harari ha venido a dar en ser miembro destacado de esa cosa tan oscura que llaman The World Economic Forum. La verdad es que es muy díficil saber qué quiere esa gente más allá de acumular poder so capa de interesarse por el bien común. Personalmente, mandaría a la guillotina a cualquiera que me cantase la milonga del bien común, pero ya saben que yo soy un bicho raro. 

Y en éstas estando va el Sr. Harari y suelta: “Covid is critical because this is what convinces people to accept, to legitimise total biometrics surveillance.” (El covid es vital porque es lo que convence a la gente para que acepte y legitimice el total control biomédico). De hecho yo he conocido gente que sin encomendarse a Dios ni al diablo ha corrido a hacerse un QR de esos con los que el Estado te puede controlar hasta los pedos que tiras. 

Pues sí, así son las cosas, los que detentan el poder son conscientes de que algo muy importante se les está yendo de las manos y han querido poner freno al asunto por medio del covid que es como ahora llaman al terror. Claro, se les está yendo de las manos la creación de dinero y la creación de opinión, los dos puntales claves del tinglado comunista. Porque no se engañen al respecto, este sistema en el que venimos viviendo desde hace ya más de un siglo es el comunismo en sus diversas versiones para que las diversas idiosincrasias pasen por el aro del control absoluto por parte del Estado. Y eso es en lo que está cayendo en la cuenta cada vez más gente. Al fin y al cabo, Camino de Servidumbre y Manifiesto Libertario, también fueron bestsellers en su día y desde entonces hasta hoy han ido haciendo su silencioso trabajo. Hoy día son cientos, por no decir miles de millones las personas que escuchan a los youtubers discipulos de esos dos bestselers. Y eso se nota en el ambiente. La gente que piensa un poco, ya, ni ciegos de grifa, se acercan a las urnas a votar. Y para mayor inri, empiezan a especular con las criptomonedas. ¿A donde vamos a llegar? 

Pues a donde han llegado todos los poderes cuando notan que empiezan a tambalearse, a apretar las clavijas. Ahora quieren que todas las transaciones sean electrónicas. Y amenazan con suprimir el cash. ¡Que se atrevan! En cuatro días tendrían que andar persiguiendo a las mafias que se iban formar para aprovecharse del jugoso negocio de dinero incontrolado. ¡Pues anda que cuesta mucho fabricar monedas! No hay forma de controlar a la gente cuando la gente no quiere ser controlada... que es en lo que estamos según mi particular percepción de la jugada.

En definitiva, todo esto de Harari, el Forum y demás mandangas no son más que delirios de gente que no libera su energía sobrante follando como Dios manda. Lo decía Wilhelm Reich y tenía toda la razón del mundo.

martes, 25 de octubre de 2022

La perenne identidad

En el año 1990 se consideraba que había en el mundo 1000 millones de personas de clase media. En el año 2010 ya eran 2000 millones. Ahora, 2022, ya son 3600 millones. Como ven, el crecimiento va en plan exponencial. No me quiero ni imaginar lo que esto será de aquí a diez años. Porque es que se da el caso de que clase media no es más que un eufemismo de histerismo consumista. ¿Dónde nos vamos a tener que meter para dejar sitio a los cachivaches? 

¡Ay, Alejandro, que se llegó hasta la india en busca de sabiduría! Yo, más modesto, subí por la calle Balmes hasta las faldas del Tibidabo en donde había un áshram de colgados que según me habían informado eran los únicos en todo Barcelona que te podían proporcionar un ejemplar del Bhagavad-gita. Por aquel entonces andaba uno tan desorientado que no hacía otra cosa que picar como las gallinas. Todo lo que me alababan corría a comprobarlo. El Bhagavad, me pareció una pestiñada de entrada, lo cual, teniendo en cuenta que por aquel entonces atravesaba una etapa de exaltación shakespeariana, pues como que fue lo normal. En fin, tuve mucho tiempo arrumbado ese libro y al final lo despaché hacia cualquiera de las bibliotecas públicas que se han beneficiado de mi desapego hacia todo lo que no sea de uso inmedito. 

Me he acordado hoy de esto porque he visto un vídeo en el que contaban que el nuevo premier británico ha jurado el cargo con la mano, supongo que la derecha, sobre un ejemplar del Bhagavad-gita. Una vez más, he pensado, en los estertores del imperio, los emperadores provienen de las tribus bárbaras. Un hinduista al frente de Inglaterra y un musulmán al frente de Londres. 

En resumidas cuentas, el triunfo del Bhagavad y el Corán sobre la Biblia. ¿O no? Leo: "el tedio de lo constantemente nuevo, el tedio de descubrir, bajo la falsa diferencia de las cosas y las ideas, la perenne identidad de todo, la semejanza absoluta entre la mezquita, el templo, la iglesia..." 

Quizá, a la luz de la experiencia, la única religión que, aparte de la jodienda, no tiene enmienda es el histerismo consumista. No hay quienquiera que sea que tenga medios para ello que no caiga en ese abismo de estulticia. Pongamos por caso ese premier inglés con su bhagavad y toda la mandanga folklorica que ustedes quieran, a la hora de la verdad lo que cuenta para él es su casa de siete millones de libras en Kensington con su piscina climatizada de 12x5m incluida. ¡Ay, dónde quedan ya aquellos gurús indios que buscara Alejandro! Bueno, a lo mejor se metían a gurús porque no tenían una puta rupia. Quién sabe.

lunes, 24 de octubre de 2022

Palabras

Dice Pessoa que nada contribuye tanto a su fastido como las palabras sociales sobre la moral. La palabra "deber" le resulta tan desagrable como un intruso. Pero que los términos "deber cívico", "solidaridad", "humanitarismo" y otros de la misma calaña le repugnan como si fuesen desperdicios que le arrojan desde las ventanas. Personalmente, cuando escucho este tipo de palabras a alguien ya empiezo a sospechar que me quiere meter la mano en el bolsillo. 

El otro día hablaba en el descansillo con una vecina y me sacó a relucir la palabra "socializar". No pude contenerme y le pregunté por qué usaba esa palabra en vez de "relacionarse". Estuvimos filosofando un poco respecto a las semejanzas y diferencias entre esos dos términos. Porque, indiscutiblemente, la cosa tiene su miga y, a la postre, a nada que lo pienses, acabarás cayendo en la cuenta de que "socializar" es como basura que te arrojan desde las ventanas.

No hay que ser un águila para captar el dato de que socializar le cae como anillo al dedo a las ideologías socialistas. Sin embargo, relacionarse, que es lo que siempre se dijo hasta que empezó este delirio alemán del idealismo, es una palabra neutra respecto de las ideologías. En difinitiva, la diferencia entre una y otra palabra tiene que ver con el mantenimientos de las distancias. Eso que tanto se ha prodigado estos dos últimos años por motivos de tipo pantomima full. Pareciera que socializando estarías a un paso de meterte a la cama con cualquiera, mientras que relacioándote tenderías a seguir diferenciando entre el tú y el usted. Quizá sea la misma diferencia que hay entre el empatizar y el simpatizar que, por cierto, es palabra que ya casi no se usa. Creo recordar que Adam Smith trata de la diferencia entre estos dos terminos en su Teoría de los Sentimientos Morales. Y si no recuerdo mal, empatizar es lo que se hace con los animales y simpatizar es para las personas. De ser así, ni que decir tiene que en estos tiempos que corren la empatía gana por goleada a la simpatía. Y, al final, es como si se hubiese decidido que es mejor tratarnos todos como si fuesemos animales, es decir, empatizando. Y así es como corre el mundo, que hay que ir por la calle sin perder de vista el suelo no vayas a pisar una mina blanda. 

En fin, socializar, empatizar, ¿saben lo me viene a la memoria cuando escucho esas dos palabras? Pues, indefectiblemente, El Baile de los Vampiros de Polansky que, a la postre, no es otra cosa que una divertida representación simbólica del paraíso socialista. 

domingo, 23 de octubre de 2022

Misterio e imaginación

Estaba anoche escuchando a Los Panchos y me daba cuenta de que las letras de sus canciones venían a ser más de lo mismo que por la mañana había estado leyendo mientras desayunaba en El Español: los desesperados por infructuosos intentos del arcipreste Juan Ruiz de ligarse a Doña Endrina. Y es que el hecho de que entre Los Panchos y Juan Ruiz medien casi siete siglos no quita para que les pongamos del mismo lado de la profunda cisura histórica que se creó el día que unos desalmados descubrieron la fórmula definitiva de la anticoncepción. Desde ese momento para acá, lo que más cambió sin duda fue la lírica. Por así decirlo, se fue del mundo. Y un mundo sin lírica, ya me dirán ustedes lo que vale. El mito prometéico pocas veces ha estado tan claro como con las consecuencias de ese descubrimiento: desde entonces nos estamos retorciendo por la ansiedad que nos produce las ilimitadas posibilidades de una jodienda sin culpa. Es, por así decirlo, el golpe de gracia a la civilización tal y como la habíamos venido conociendo desde nuetros primeros padres. Es como si se hubiesen desvelado los misterios que eran el motor de la imaginación. 

Vivimos en un mundo sin imaginación. Porque, ¿qué falta nos hace? Los de mi generación nos divertíamos de niños con las aventuras de Guilermo Brown que siempre llevaba en el bolsillo un tiragomas, un penique y un tozo de pastel. Con eso se las tenía que arreglar para salir de todos los malos pasos en los que su afán de dar pol saco a los mayores le metían. Los de las generaciones actuales se divierten con Harry Poter, un niño afeminado que quiere salvar el mundo con su varita mágica. Como los cuentos para niñas de aquel entonces: cuentos de hadas que le decían. Con una varita mágica no hay imaginación posible. Como no la puede haber con las naves espaciales, la teletrasportación y todas esas mandangas frente a la que era necesaria para llevar un barco hasta una isla remota en busca de un tesoro. 

Ese es el asunto, que esos descubrimientos de los que tan orgullosa está la humanidad no hacen otra cosa que destruir poco a poco el misterio de la vida. Y el misterio, no se engañen al respecto, lo es todo. Porque a la postre, cuando el mundo esté dando sus últimas boqueadas, nadie se acordará de lo que era la NASA o las sistemas operativos de Microsoft, pero quedarán unos cuantos que seguiran cantando los boleros de Los Panchos o recitando las estrofas de El Libro del Buen Amor, porque. en los unos y las otras, es donde se esconde el verdadero sentido de la vida, el misterio de la jodienda sin enmienda. 

viernes, 21 de octubre de 2022

Renuncia

 Aunque no sepa si sé algo o no sé nada, eso no me va a impedir estar convencido de que las siguientes palabras que les voy a transcribir debieran estar gravadas con letras de oro en todos los frontispicios del mundo mundial:

"Me duele en la inteligencia que alguien juzgue que altera alguna cosa agitándose. La violencia, sea cual sea, fue siempre para mí una forma desmigajada de estupidez humana. Además, todos los revolucionarios son estúpidos, como, en menor grado, por menos incómodo, lo son todos los reformadores.

Revolucionario o reformador - el error es el mismo. Impotente para dominar o reformar su propia actitud ante la vida, que lo es todo, o su propio ser, que lo es casi todo, el hombre huye hacian un querer modificar a los otros y al mundo exterior. Todo revolucionario, todo reformador, es un evadido. Combatir es no ser capaz de combatirse. Reformar es no tener enmienda posible. 

El hombre de sensibilidad justa y recta razón, si se siente preocupado con el mal y la injusticia del mundo, procura evidentemente enmendarla, primero en aquello en lo que ella más próxima se manifiesta; y eso lo encontrará en su propio ser. Esa obra le llevará toda la vida."

A ver quién es capaz de convencer de semejante evidencia a todos los imbéciles que andan por ahí sueltos pretendiendo, unos, organizarnos la vida, otros, que se la organicen. Comprendo que las cosas son como son porque Dios en su infinita sabiduría y poder así lo ha querido, pero eso no me impide recordar que en cierta ocasión ese mismo Dios les dijo a los israelitas que lo peor que podían desear era que alguien les gobernase. Y, a continuación, les dio un buen ramillete de razones de por qué era tan mala esa elección. Más o menos les vino a describir todas extorsiones a las que nos vemos sometidos hoy día los que vivimos en estos que dicen estados de derecho e, ironías de la vida, también de bienestar. Y para rematar les dijo: está bien, os daré un gobernante, pero luego no vengáis a quejaros porque no os voy a escuchar. 

Y así es como estamos, los extosinandos clamando al cielo inútilmente y los extorsionadores consumiendose en en fuego de su propia ambición. Allá todos ellos, que con su pan se lo coman. Con lo fácil que es hacerse a un lado. ¡Pues anda que no hemos tenido maestros al respecto! Renunciar es vencer. No hay otra sabiduría en el mundo. 

jueves, 20 de octubre de 2022

Ukraina

Cuando Cécrope fundó Atenas escogió un territorio lo suficientemente miserable como para no suscitar la codicia de nadie. Al no poseer recurso natural alguno la supervivencia se confió al ingenio de sus habitantes. Y, así, a golpe de ingenio fue como se hicieron tan poderosos como para convertirse en los enemigos favoritos de la otra potencia griega, Lacedemonia. Gracias a esa enemistad es que tengamos hoy el que quizá sea, si no el mejor libro de historia, sí el que se puede considerar como fundador de esa ciencia blanda: Las Guerras del Peloponeso de Tucidides. Y que me perdone Heródoto por lo que acabo de decir. 

Lo de tener o no tener recursos naturales es, en principio, la clave de la seguridad de un territorio. O es que ustedes creen que esa guerra que hay ahora en Ucrania existiría si aquello fuese el desierto de Gobi. Ucrania siempre fue la joya de la corona del imperio ruso. Fueron los comunistas los que decidieron dividir el imperio ruso en comunidades autónomas. Ucrania fue una de ellas. La más rica, quizá, de todas. Por eso no es extraño que cuando se desmoronó el poder comunista las oligarquías de aquella región aprovechasen el tumulto para independizarse. Pero, independientes o no, es muy dificil dejar de ser lo que se ha sido por siglos, Una parte de la población de Ucrania se siente rusa y, doblemente rusa, al sentirse acosada. O sea, que ya la tenemos armada.

Todo ha ido allí por sus pasos . Como de libro. Imagínense que hay una turbulencia mayor en España. De inmediato las oligarquías catalanas aprovechan la ocasión para independizarse. Desde luego que no les iba a faltar el apoyo de varios simpáticos vecinos que prefieren debilidad alrededor de sus fronteras. El único problema, entonces, sería esa parte nada despreciable de la sociedad catalana que se siente muy española. Bueno, si la dejasen seguir a su bola a lo mejor se resignaba, pero el caso es que un poder nuevo necesita monolitismo para consolidarse. Por eso es que, ya con la simple autonomía, la oligarquía catalana se haya dedicado a vulnerar  los más elementales derechos de los que se sienten españoles. Imagínense lo que podría llegar a ser con la independencia total. Como es el caso en Ucrania. 

En la Ucrania recien independizada, necesidades obligan, los lazos con Rusia eran tan estrechos que casi no se notaba la independencia. Pero el demonio nunca descansa; las potencias vecinas vieron allí una oportunidad de sacar tajada. Les costó años, pero al final, con promesas imposibles de cumplir, consiguieron seducir a una parte de la población para que diese un golpe de estado. Y así es que hoy tengamos allí un gobierno favorable a los intereses de los vecinos y hostil a Rusia. En resumidas cuentas, desataron una guerra civil. La misma que podría desatarse en Cataluña si los nacionalistas de allí aprietan un poco más las tuercas a la comunidad que se siente española. A los dos días tendría que intervenir el ejercito español y no quiero ni pensar lo que podría durar la contienda con todo el apoyo que iban a encontar los nacionalistas en los diversos paises vecinos. 

Así las cosas, ¿quieren que les de una pista para descubrir si una persona es subnormal? Pues son esos que te encuentras por la calle y a la primera de cambio empiezan a echar pestes de Putin. Les salió tan redondo a las oligarquías, cuando lo de la segunda guerra mundial, concentrar toda la culpa en Hitler, que ahora quieren repetir la jugada. Si no hubiese existido Hitler... si no existiese Putin... como en todas las guerras, demasiada gente escondiendo sus culpas detrás de entelequias. Y lo bueno es la facilidad con la que cuela.  

miércoles, 19 de octubre de 2022

Pasividad prometéica

Desde luego que me ha costado, pero al final he dado con ello. Me rrefiero a El Choclo. Ya la toco de corrido. Ahora, ya, solo tengo que insistir para coger confianza. En realidad, todo esto de la guitarra no es para mí otra cosa que un mecanismo de evasión y afianzamiento. Evasión por la concentración que exige y afianzamiento por la conciencia de haber superado una dificultad mayor. Y no pongo en duda que existan muchas actividades que proporcionen esas dos cualidades al espíritu, pero apostaría que el aprendizaje de la música es la reina de todas ellas. Por eso es que cada vez entiendo menos que se haya sacado a la música de los planes de estudio. Aunque por otra parte, como conozco a bastantes músicos, me puedo hacer una idea del porqué: es muy dificil manipular a individuos acostumbrados a pasar miles horas en soledad cultivando el espíritu. Gente con una voluntad de hierro y muy entrenados en interrelacionar tónicas con dominantes, subdominantes y un largo etcétera de posibilidades. 

Es curioso, pero desde que empezó todo esto del Estado Social de Bienestar, hace un siglo y medio o así, el máximo interés de las oligarquías dominantes ha consistido en convencer a la gente de que todo lo que no es práctico es una perdida de tiempo. Es el truco del almendruco: quitar herramientas de defensa a la gente, en definitiva. Primero, dijeron, no os preocupeis que yo os educo. Enseñanza púbica, un eufemismo de educar para obedecer. Música fuera, porque es una cosa de romerías. Luego les toco el turno a las lenguas muertas: de todas la mayor perdida de tiempo, nos dijeron y nos sonó a música celestial que nos sacasen de encima esa agonía. Ya solo quedaba la filosofía y la acaban de rematar. 

Los resultados a la vista están. Y más, ya, para redondear, que a los niños les eduquen las mujeres. Así tenemos a esta juventud afeminada y borreguil que adora a sus papás. Bueno, supongo yo que todo esto no es más que el estar encadenados a una roca del Caucaso por haberle robado tanto fuego a los dioses. ¡Ay, quién le mandaría a Edinson inventar el fonografo! No creo que nunca se haya robado a los dioses fuego más devastador. Fue como decirle a la gente: ¿para qué vais a estudiar música si podeís comprar por dos perras toda la música que queráis? Como si la vida fuera una cuestión de pasividad. 

Pues eso, pasividad prometéica. Si Prometeo se hubiese mantenido activo el águila no se hubiera atrevido a acercársele a roerle el hígado. 

martes, 18 de octubre de 2022

Juan Ruiz

Salgo a pasear con Juan Ruiz y raro es que no me eche unas risas. A veces se pone serio, pero lo normal es que me hable de mujeres que, al fin y al cabo, son el sujeto de los chistes que más nos gustan a los hombres. Nos creemos que las tenemos tan caladas que desvelar sus flaquezas se nos antoja que es una especie de medicina para los dolores de cabeza que nos producen. Son las cosas de la naturaleza que no hay fuerza humana que pueda modificar. Y no será porque no lo hayan intentado y sigan intentándolo todas las iglesias que en el mundo han sido y siguen siendo. Siempre han fracasado estrepetosamente, y seguirán fracasando, por la sencilla razón de que nunca han sido, ni serán, capaces de predicar con el ejemplo. La castidad es, por así decirlo, un imposible metafísico. 

De Juan Ruiz se ha dicho de todo, de putero para arriba. El callaltero Menéndez y Pelayo es de los que más se han ensañado con él. Habría que aclarar primero el porqué de que el tal Menéndez le diese al jarro de tal forma que a los 56 el hígado le dijo hasta aquí hemos llegado. Es muy sospechoso lo de esconderse tras el alcohol. Y más sospechoso todavía que un alcohólico acuse de putero a alguien del que lo único que sabe es que sabe mucho de mujeres. ¡Porque vaya que si sabía!

"Cuanto más desdeñada, cuanto más reprendida,/ cuanto más por un hombre golpeada y herida,/ tanto más por él anda muerta, loca perdida;/ solo piensa en la hora de estar con él unida."

Para mí que el Menéndez tenía algún problema de tipo digamos que freudiano. Y opina como opina porque las mujeres le daban tanto pánico que no había adquirido la menor experiencia sobre ellas más allá de su madre. Por eso debe pensar que si Juan Ruiz sabe tanto de mujeres tiene que ser porque es un putero. Ya ven, hasta el mejor escribano echa un borrón. 

Supongo que Juan alguna experiencia sí que debe tener. Pero más que nada su sabiduría sobre el tema se debe a que al haber restringido el ambito de sus indagaciones a la mujer le ha permitido profundizar como pocos lo hicieran. Y sobre todo con tanta gracia. Lo que trata de hacer con desenfado es advertirnos de lo importante que es controlar ese asunto so pena de hacer de la vida un infierno. ¡Y qué razón tiene! Claro, ni que decir tiene que su desenfado le ha traído la enemiga de los enganchados en ese estúltico vicio. ¡Por que míra que te llegas a sentir idiota al contemplar los restos de la batalla que creíste haber ganado! 

Por lo visto los curas de la parte de Talavera se han sentido muy aludidos, y ofendidos, y han empledo su poder de manada para dañar a Juan en la medida en que los que piensan mal y poco pueden dañar al que piensa mucho y bien. En cualquier caso, debemos estar agradecidos a esos curas talaveranos porque sin su dañino rencor es probable que Juan nunca se hubiese recluido y puesto a escribir semejante compendio de diversas sabidurías sobre los avatares de la vida. 

domingo, 16 de octubre de 2022

Gente vulgar

Definitivamente, no puedo ver películas por la noche. Me afectan y luego duermo mal. Con pesadillas. Anoche estuvimos viendo una llamada Ordinary People, Gente Corriente en español, dirigida por Robert Redford y con unos actores fantásticos. Quise dejarla a la mitad, pero no pude. Y eso que sabía punto por punto el desenlace. ¡Es tan previsible todo en las fantasías! Aquella mujer tan de clase media con ínfulas era una bomba de relojería. Con su perfeccionismo rampante, sobre todo a la hora de poner la mesa. No hay trastorno mental que tarde más en desvelar sus consecuencias que el perfeccionismo, pero cuando lo hace, la gente a su alrededor se hace consciente de todo lo que ha aguantado y toma fuerzas para ajustar cuentas. No hay perfeccionista, sobre todo si es mujer, que no acabe siendo abandonado por todos. 

Clase media que utiliza el golf como pall de paller, que dicen los catalanes, para afianzar su status social. Pasan sus ocios en esas praderas artificiales con pretensiones de paraíso, compartiendo con sus iguales el  placer de meter una bolita en un agujero. Por lo visto es algo que tiene su arte, que no por otra cosa es que puedan hablar horas y horas de ello. Lo que pasa es que a la hora de la verdad un chaval de pueblo como Severiano acaba siendo el campeón de eso. En mi pueblo conocía yo por lo menos a diez que podrían haber sido campeones si se hubiesen dedicado a ello. Donde ponían el ojo ponían cualquier cosa que arrojasen. ¡Pues anda que no!

Recuerdo que allá por los sesenta, cuando a mi padre le iba bastante bien, un tipo importante de aquellos con los que charlaba en el balneario, le recomendó vivamente que se hiciese socio del club de Pedreña. Lo comentó un día a la hora de comer y tuvo una acogida tan fría que no se volvió a hablar del asunto. Mi familia, desde luego que defectos tenía como para llenar las estanterías de un supermercado, pero el de ceder libertad por ganar cuotas de mercado no era uno de ellos. Eramos, en general, bastante fanáticos de lo de ir por libre. 

Gente corriente, ordinary people. Traducir ordinary por corriente, no sé si cumple con todos los requisitos de una buena traducción. Gente ordinaria, quizá hubiera sido más ajustado. Clase media sin más aspiraciones en la vida que la de mantener el status. Conocí y traté en tiempos a mucha gente así. Gente sin conciencia de su vulgaridad. Sin la menor inquietud de, por así decirlo, elevarse espiritualmente. Al final, por lo que sé, muchos acabaron en lo del golf. Y en lo del perro y los viajes, por descontado. Todos, también, consiguieron fabricar hijos maravillosos, según dicen. Aunque eso habría que verlo. 

En fin, que no me conviene nada ver películas por la noche. Duermo mucho mejor si escucho música. O intento hacerla con la guitarra. 

sábado, 15 de octubre de 2022

Ave Fénix

Aunque todos los tiempos son finales de algo, no todos son del mismo calado. Éste que estamos viviendo ahora me parece que ya no es que pase de castaño oscuro sino que ya se va haciendo necesario empezar a producir las cenizas que habrán de incubar el huevo del que saldrá un nuevo mundo. Es que hay cosas que no tienen más solución que agarrar las armas. ¿O es que ustedes se iban a quedar tan pichis si les quitan un hijo de doce años para cambiarle de sexo? Pues eso es lo que pretenden en EEUU según una proposición de ley que ha presentado una congresista de origen peruano. Lo primero: ¿cómo puede querer un niño de doce años cambiar de sexo si previamente no le ha comido el tarro alguien, un pofesor de su colegio lo más probable? No, estas cosas no tienen más solución que la justicia por tu mano. Me hago cruces pensando que pueda haber médicos que realizan esas cirugías. Sería a los primeros que habría que colgar. 

Se ha perdido el Norte. ¿Sabéis lo que es el Norte y por qué es tan importante? Pues el norte es la estrella Polar y es tan importante porque nunca cambia de sitio. Tampoco es que eso sea verdad. La realidad es que nosotros siempre la vemos en el mismo sitio. ¿Y saben por qué? Pues muy sencillo porque si usted prolonga el eje sobre el que gira la tierra hacia el norte dará indefectiblemente con ella. Por así decirlo, la atravesará como si fuese un pincho moruno. O sea, que esté la tierra en el grado de giro que esté, siempre la verán el mismo sitio porque el eje la tiene sujeta. Todo lo demás depende del grado de giro. O, si quieren, de la hora, el día o mes, en que observen el cielo. Por todo eso, saber localizar la estrella Polar no solo ha sido siempre de gran utilidad práctica para orientarse en la noche, estés donde estés, también hay que tener en cuenta su inestimable valor simbólico: no saber localizarla es sinónimo de andar perdido por la vida. Recuerdo a un gran amigo que hice en la Cataluña profunda, cuya vida era el desastre más elebarado que se pueda concebir. Una noche, recien acabado el trabajo que nos tríamos entre manos, miró al cielo rutilantemente estrellado y me dijo, aquella es la Polar. ¿Por qué?, le pregunté. Porque es la que más brilla, me contestó. Le dije que las cosas de la vida no suelen  ser así; que el brillo no era sinónimo de importancia. Le enseñé a localizar la Polar y le expliqué el porqué de que siempre estuviese allí. Como era una persona inteligente se hizo con el dato al instante. A los diez días ya había encontrado el Norte de su vida y, en vez de andar como una veleta de aquí payá, con parada en todos los garitos de juego, putas y alcohol, había firmado un ventajoso contrato de mantenimiento con una empresa gasística de ámbito internacional. La última noticia que tuve de él es que viajaba mucho para reparar los naturales desperfectos de cualquier infraestructura en uso. Espero que siga vivo porque el mundo necesita tipos como él. Por cierto, el otro día vi que en la calle Peñas Redondas, en la que viví cuando tenía once años, hay un mural explicando como se localiza la estrella Polar. 

Pues sí, se ha perdido el Norte. Y si no, de que otra forma se puede justificar que en el congreso de EEUU se esté debatiendo una ley tan mostruosa. Pero es que en todos los paises de por esta parte del mundo se están debatiendo leyes por el estilo. Y todavía hay imbéciles que dicen, sin pensar, por supuesto, que eso se soluciona con más democracia. Como si fuese posible desalojar del poder por el procedimiento electoral a los psicopatas que seducen a las masas con sus promesas de cuento de hadas. No hay forma. Solo queda organizarse para desalojarles por la fuerza. De las armas por supuesto. Sí, hay que proporcionar cenizas al huevo para que incube lo que sea que tenga que venir, que seguro será mejor que lo que hay. 

viernes, 14 de octubre de 2022

Triste lamento

Iba antes por el centro buscando la sombra cuando al aproximarme a la iglesia de La Compañia he empezado a oír el triste lamento de las campanas tocando a muerto. Me he demorado escuchando y me he maravillado al comprobar la efectividad de ese toque repetitivo y pausado para crear una sensación de desconsuelo. Como de final de los tiempos. ¡Qué bien, pienso, ha sabido siempre la Iglesia manejar las emociones! Recuerdo haber visto un codice medieval en la catedral de León en el que estaban señaladas perfectamente las emociones que suscitan los diferentes intervalos musicales. Desde luego que no hemos necesitado que llegase Jaime Altozano a aclarárnoslo.

El caso es que había una luz enlluernadora, como le gustaba decir a Pla. Pla, que, a parte de los adjetivos, era el maestro de la ironía. Y ya, puesto a divagar, paso a lo que escribe Pessoa: "el hombre superior se distingue del hombre inferior y de sus hermanos los animales por la simple cualidad de la ironía. La ironía es el primer indicio de que la conciencia se hizo consciente". En fin, lo dejo aquí. 

He desayunado en el Suizo en compañía de Juan Ruiz. Me dice a propósito del pleito que el lobo puso a la raposa: la primera exención es en sí perentoria,/ pero la excomunión es aquí dilatoria. En el altillo no había mucha concurrencia, pero desde mi mesa podía ver la terraza rebosante de gente a pleno sol. Gente joven, por los treinta y tantos a las once de la mañana de un dia laborable. Es un signo de los tiempos y también una incognita a despejar. ¿Qué significado tiene eso? Quizá ese fin de los tiempos que estaban anunciando las campanas de La Compañia. 

Por cierto, ¿Se han enterado del revuelo que se ha levantado a raiz de las declaraciones que ha hecho una ejecutiva de Pfizer en el parlamento europeo? Pa mear y no echar gota. ¡Con todo lo que han llegado a llamarme, Dios mío!

jueves, 13 de octubre de 2022

Regeneración

Como diría Alonso Quijano, éste es un lance de encrucijada. De aquí no vamos a sacar una ínsula para dársela a Sancho. Nos vamos a tener que conformar con los dolores de cabeza en el mejor de los casos. Nos han querido distraer de la realidad con lo del covid... por cierto que cada vez se alzan más voces exigiendo que los laboratorios nos devuelvan el dinero que nos han robado con las dichosas vacunas. Y ahora están con la opereta ucraniana. Putin por aquí, Putin por allá, pero lo que nadie dice es que Rusia es inmensamente rica y poderosa. Es la ilusión más tonta de todas pensar que se la puede doblegar. Rusia, o Putin, como la llaman ahora, sabe de sobra que solo tiene que esperar un poco para que todo se ponga de su lado. Frío, desde luego, no van a pasar. 

La encrucijada estriba en que cada vez más gente cae en la cuenta de que el actual modelo de democracia no funciona. El Estado que quiere dedicarse a hacer que la gente sea mejor tiene que fracasar por necesidad, no por nada sino porque las idioteces siempre llevan al fracaso. La democracia social de derecho que le dicen, por no decir comunismo enmascarado. Para intentar hacer mejores a las personas ya están las religiones. Están ahí desde la noche de los tiempos y, mal que bien, nos han traido hasta aquí con su palo y zanahoria. Pero el Estado metido a redentor se ha demostrado hasta la saciedad que siempre acaba convertido en la cueva de Alibabá. 

Y en esas estamos, en que los ladrones lo han esquilmado todo y ahora montan un pollo para distraer la opinión. Es inútil. Se tienen que ir. El Estado tiene que dejar de jugar a ser Dios para dejar que el Dios verdadero haga su trabajo. Que eso es exactamente lo que cada vez más gente está pidiendo. Es el conservadurismo rampante que vuelve por sus fueros. Como en el siglo XIX, antes de que los alemanes infectasen al mundo con su putrefacto idealismo. El Estado que mantenga las fronteras seguras y limpie el país de malhechores. El resto, ya nos encargaremos nosotros, los ciudadanos, de que funcione. O sea, democracia sin adjetivos. 

Sí, por mucho que la gente disimule, la realidad es que vienen tiempos duros y conviene ver venir la flecha para que nos hiera menos. Lo de pasarse el día comiendo pinchos a la puerta de los bares se tiene que acabar. Ese dinero hay que ahorrarlo para pagarse una mutua médica y un colegio privado para los hijos. Por ahí empieza la regeneración. 

miércoles, 12 de octubre de 2022

Hipócrita humildad

En realidad, si Socrates hubiese sido tan listo como dice el mito, en vez de decir "solo sé que no sé nada", tendría que haber dicho algo así como: ni siquiera sé si sé algo o no sé nada. Porque si piensan su respuesta se darán cuenta de que so capa de una hipócrita humildad se esconde la misma arrogancia que la del que blasona de saberlo todo. Así son las cosas, que la humanidad lleva 2.500 años celebrando como el sumun de la ingeniosidad lo que no es más que una pavada intrascendente. 

Es curioso esto del saber y sobre todo lo de ser consciente de lo que se sabe. Sigo leyendo a Pessoa por donde anda entretenido tratando de lo que diferencia a los hombres de los animales. Dice, apoyándose en un tal Haeckel, que hay mucha más diferencia entre un Kant o Goethe y el hombre vulgar que entre el hombre vulgar y el mono. Lo que me gusta del siglo XIX, antes de que llegasen los socialdemocratas a apoderarse de todo, es que la gente decía lo que le daba la gana y no pasaba nada. Yo, desde luego, no creo para nada en eso que dice Haeckel, porque hasta el que parece el más vulgar de los hombres, puesto en determinadas circunstancias, puede resultar más atractivo que Kant o Goethe puestos en esas mismas circunstancias. Pero eso no quita para que pensemos en las terribles diferencias entre los hombres en las que natura se complace. Conceit in weakest bodies strongest work, suelta Hamlet. La mala hostia trabaja duro en los escuchimizados, para que nos entendamos. Orgullo, amor propio, soberbia, petulancia, intolerancia, intransigencia y, ya, cuando se riza el rizo, la hipócrita humildad. No no creo que haya muchas diferencias entre los hombres y, por contra, infinitas entre el más zoquete y el mono. Lo que pasa es que hasta que no pintan bastos nos pasamos lo más de la vida actuando como los monos, sin ser conscientes de nuestra conciencia. Seguimos la moda y punto. Porque la moda nos hace olvidarnos de nosotros  mismos sin tener que realizar el menor esfuerzo mental, o sea, puro instinto animal, o mejor si quieren, hipócrita humildad que es la quinta esencia del espíritu, por así decirlo, socialdemócrata: mirar la berza y coger el tocino, que por eso se llama así este blog. Pero, de pronto, como digo, pintan bastos y el hombre se hace consciente de que es consciente y empieza a pensar como esquivar los bastos, lo cual suele ser bastante doloroso. Porque conciencia de ser consciente y dolor sueler ir juntos en el paquete. Suelen, digo, porque el que no necesita bastos para tener conciencia de su conciencia suele utilizar esta herramienta a beneficio de inventario, o sea, para disfrutar de la vida. En fin, pajeo mental tan necesario para sortear los sinsabores de la vida. 

Porque el caso es que haberlos, hailos. Venimos de una reciente ordalía, todavía en curso, y hemos visto y  continuamos viendo, como son los diversos comportamientos de los humanos. Los que han cuestionado y los que han corrido a inocularse. El mundo ha vuelto a encontrar una cisura insalvable. Ayer en el parlamento europeo quedó demostrado negro sobre blanco que esa cisura se fundamenta en una mentira abominable. Bueno, que cada cual saque sus conclusiones... aunque la mayoría, supongo, esperará a la moda para saber cuales tiene que sacar. Monos al fin y al cabo.  

martes, 11 de octubre de 2022

Como niños

Primero me dejaste sin agua, ahora me dejas sin puente, ¡vale!, pues yo ahora te dejo sin electricidad. Es lo suyo que los niños intercambien cromos en el patio del colegio. Y en el entretanto, el invierno comienza a abrir sus fauces. ¡A ver a cuántos se traga esta vez! Desgraciadamente ahora no tenemos a un Tchikovsky para poner música a la epopeya. 

¡Oye!, por aquí, con este clima, todo lleno de turistas. Los paseos junto al mar rebosan de fauna bien alimentada. Me siento en un banco, a la sombra del tamarindo, a ver pasar los barcos. Y, también, a seguir con lo del arcipreste. ´¡Dios, pero mira que somos niños los hombres! Siempre con la hembra placentera a vueltas. Infatigables al desaliento. Levanto la vista y, entre yo y los barcos que pasan, escuadriño a los paseantes. Casi todos emparejados: jovenes, de mediana edad, viejos, con perros, sin perros, y algunos incluso con niños. Esos turistas ancianos, cogidos de la mano a veces: trato de imaginarme sus vidas. Mejor volver al arcipreste:

"Si las manzanas siempre tuviesen tal sabor/ por dentro, como por fuera dan vista y dan color,/ no habría entre las plantas fruta de tal valor;/ pero se pudren pronto, aunque dan buen olor."

Así es la vida, ¡y qué le vamos a hacer! Muy pronto nos resignamos a no poder comer y nos conformamos con solo el olor. Y vamos por el paseo, cogidos de la mano, rumiando los recuerdos.

lunes, 10 de octubre de 2022

Hasta en la cama

Es más que probable que, cuando Dios le niega a alguien la inteligencia, el diablo acuda corriendo a suministrarle maldad. Por eso es tan difícil saber qué componente de la una o la otra hay en las personas que obtienen cierta relevancia en este mundo, sobre todo cuando es por medio del poder político. Lo pensaba esta mañana al determe en un vídeo en el que el presidente de El Salvador, Bukele, se estaba dirigiendo a un selecto, y pretendidamente representativo de todos los sectores decentes de su país, grupo de personas que le escuchaban con arrobo y le aplaudían de cuando en cuando con aparente delectación. ¡Hum, esto ya lo he visto yo!, me dije. Por no hablar del discurso, cuyo contenido, punto por punto, era el que tantas veces habíamos escuchado los de mi generación, cuando todavía no nos apuntaba el bozo, al Generalísimo Franco. 

¿Era Franco inteligente como sostienen unos o malo como argumentan otros? ¿O que componente de lo uno y de lo otro? Como sostenía Torrente Ballester, habrá que esperar cien años antes de poder valorar desapasionadamente sobre el particular. Con Bukele supongo que estamos en las mismas. Lo mismo que Franco está consiguiendo unos grandes resultados para su país por el simple procedimiento de usar toda la fuerza a su disposición para someter a los que le disputan el poder. De ahí, la división de opiniones, como pasa con cualquier torero que ejecuta una faena comprometida. 

De la España de antes de Franco ya hemos oído y leído bastante como para saber que era un galimatías en el que se podía perder la vida por un quítame allá esas pajas. Todos tenemos en la familia una historia que contar al respecto. Lo de El Salvador, por el estilo hasta que llegó Bukele y mandó parar. Y la cosa no es de ayer, que en el año 59 del siglo pasado tuve yo un compañero de pensión en Valladolid que era de ese país, el cual, entre otras cosas tenía una gran cicatriz en la cabeza, al parecer de un machetazo, y otras varias por el cuerpo, que nos solía enseñar levantandose la camisa, resultado de las balaçeras en las que había participado. Era un tipo muy agradable y elegante, casado con una rubia de bote que era la que le solía traer todas las noches a la pensión borracho como una cuba. Porque bebía ginebra como si fuese agua. Y el caso es que estaba en el último año de la carrera de medicina: era un misterio para todos como podría haber llegado hasta allí. Bueno, una golondrina no hace verano, ni un salvadoreño la historia de El Salvador. Pero los indicios, indicios son.

Habrá que esperar para ver. Cien años al menos. Porque, miren, servidor, que ya se acerca a esa fatídica cifra, tuvo y tiene para todos los gustos. Creí en los inicios, o sea, cuando uno no sabe de la misa la media y se consuela de sus insuficiencias por medio de la rebeldía, que Franco era un dictador miserable. Después, ya bien adulto, pensé que había sido el verdadero artífice de la modernización de España. Ahora, con más escamas ya que saquito y con los colmillos más retorcidos que un mamut, pienso que Franco fue pan para hoy y hambre para mañana ya que toda esta mierda socialdemócrata que nos está aruinando la vida en estos días que corren es la verdadera obra de su mandato. Antes de él, el Estado no era Dios. Fue él el que le elevó a esa categoría insoportable. O sea, que desde mi particular perespectiva, mejor que no hubiera existido. A lo mejor así, Dios seguiría siendo lo que tiene que ser y los políticos no osarían metérsenos hasta en la cama. 

domingo, 9 de octubre de 2022

La respuesta

Lo próximo, esperar la respuesta. Esto ya se ha convertido en un crescendo: hoy más que ayer, pero menos que mañana. Es la lógica de la guerra. O, mejor si quieren, de la política por otros procedimientos. Porque, a veces, hablando, no se entienden las personas. Porque falta voluntad, pero sobre todo inteligencia, por no hablar de memoria. Ya lo dice Pessoa, que la historia nada informa. Y no por nada, sino porque es tan extensa y variopinta que puede proporcionar ejemplos a la medida de cualquier deseo.  

Veo un vídeo en el que Anxo Bastos trata de razonar con unas mujeres sobre la conveniencia de las huelgas para subir los salarios. ¡Qué pérdida de tiempo y de energía! Ese hombre es un inocente. ¿Qué hacen esas mujeres en un plató de televisión? ¡Ah, sí, ya entiendo, la dichosa democracia! Todas las opiniones valen. O sea, directos al despeñadero. 

Es la cosa de la cerrazón animal. Vas por la calle y ves a todos esos perrillos como ratas que ladran con una rabia desproporcionada a cualquier perrazo con el que se cruzan. Como diciendo eso tan cómico de: ¡sujetadme, que le mato! Se les ve seguros de que, a la postre, el jefe de su manada, su propietario en este caso, le sacará de cualquier atolladero en el que se meta. 

Es lo que está pasando con Ukrania, que ladra porque está segura de que su amo le va a defender de cualquier contingencia. Como las mujeres que discutian con Anxó Bastos, empeñadas en tratarle de tú a tú. Y más aún cuando el moderador les recuerda que es catedrático de economía. Ellas están convencidas de que la unión hace la fuerza porque ignoran que el empresario puede coger sus bártulos e irse con la música a otra parte. Para ellas es igual que toda la historia de occidente de los últimos años haya sido precisamente eso. Ni se han enterado. Ellas a lo suyo: saben,porque lo dice la televisión, que Rusia está en las últimas y el que diga lo contrario es porque es un facha. O machista, que ya, puestas a insultar, buenas ganas de matizar. 

En fin, ya digo, a esperar la respuesta. Porque esto del puente que han volado puede que haya sido la gota que colma el vaso. Y si tienes cinco mil cabezas nucleares, ¿qué te va a importar deshacerte de un par de ellas? ¡Pues anda que no! 

sábado, 8 de octubre de 2022

Intranscendencia

Todavía  me estoy riendo con lo de los estudiantes y estudiantas de dos colegios mayores de Madrid que están frente por frente. Como es lógico, pero sobre todo natural, tanto ellos como ellas tienen ocupada buena parte de su cabeza no precisamente con las cosas de comer. Y hacen las típicas gamberradas no exentas de ingenio para distraer a esas malditas hormonas que les impiden concentrarse. ¡Pues anda que no hay literatura sobre el tema! 

Los estudiantes navarros/ cuando van a la posada/ lo primero que preguntan/ dónde duerme la criada.

En otro orden de cosas: 

Hurtaba la raposa/ a su vecino el gallo;/ veíalo esto el lobo,/ mandábale dejallo,/ Decía no estar bien lo que es ajeno hurtallo./ Él no veía la hora para poder tagallo.

Lo realmente cómico, por no decir preocupante, de este asunto es la reacción unánimamente condenatoria que han tenido nuestras autoridades y autoridadas. Como si fuesen todos y todas y todes, hemanos de sangre de Santa Teresita de Lisieu. ¡Pero mira que son zoquetes! Por comparación, aquellos que había cuando lo de Franco, que tanto material para chistes nos proporcionaban, eran poco menos que premios nóbeles. Claro que me imagino que aquellos tenían la ventaja de haber pasado por una guerra. Si, desde luego que no debe haber nada que estropee tanto las inteligencias como tantos años de paz seguidos. Francamente, espero que eso se solucione pronto. 

Por lo demás, pa risas, las que me estoy pegando a costa del Arcipreste. La España, o Castilla, del siglo XIV, toda llena de clérigos persiguiendo a mozas tan fermosas como aquella vaquera de la Finojosa. Y, eso, mientras el resto del mundo estaba apechugando con la peor peste que conocieron los tiempos. Precisamente, las noches pasadas estuvimos viendo el Séptimo Sello que trata de ese asunto: un noble venido de las cruzadas preguntándose por el sentido de la vida a la vista de tanto dolor y desolación. ¡Tanta trascendencia! Afortunadamente el noble siempre suele tener un escudero con los pies en el suelo, aunque, a la postre, la trascendencia del noble acaba arrastrando hacia el abismo a él y todos los que le rodean. Ley de vida.

En fin, me voy a comer un pincho de tortilla y dar un paseo por ahí porque me parece que es lo único que tiene sentido en esta vida.  


viernes, 7 de octubre de 2022

La guerra

Es increíble, pero también insoportable. Vivo en una calle cualquiera de un barrio cualquiera de cualquier ciudad. El noventa por ciento, y quizá me quede corto, de la población mundial vive en sitios indistinguibles de donde yo vivo. Pues bien, salgo de casa y ¿qué veo? Justo al lado, una herboristería con remedios para todo tipo de enfermedades. También para las de los perros, porque ellos se merecen lo mejor, reza un llamativo cartel. Enfrente, un centro sanitario que te instiga a hacerte la prueba del HIV, porque muchos lo tienen positivo sin saberlo. Al lado un Instituto Médico de Cantabria. ¡Por Dios Bendito Bendito! Pero si justo aquí al lado tenemos un hospital high tech de mil camas y mil médicos más otros cinco mil subalternos sanitarios. Así que a qué extrañarse si todas las conversaciones que captas al vuelo tienen que ver con el miedo a perder la salud. Todo el mundo, al parecer, está en trance de ir a, o volver de, hacerse una prueba. Médica por supuesto. Y de ahí al bar a restaurarse o a la peluquería a embellecerse. Y punto pelota como dicen las señoras que ven la televisión estatal, que son prácticamente todas. 

Evidentemente, toda esta obsesión por la salud, la restauración y el embellecimiento, no quiere decir otra cosa que la urgente necesidad que tenemos de una guerra que nos saque del aburrimiento y nos ponga a vivir. Son cosas instintivas que la humanidad hace de tanto en tanto, cuando de tan bien irle las cosas empieza a pensar que su naturaleza es divina. Bueno, de momento la guerra por un quítame allá esas pajas, la tenemos ahí al lado, pero no se me amohínen que muy pronto la tendremos aquí dentro, hasta en la misma cocina. 

Siempre es lo mismo: se fabrica un satán y el resto es pan comido. Cuando lo de la segunda guerra mundial desaparecio del imaginario Alemania y aparecio Hitler. Ahora ya no existe Rusia y, por contra, tenemos a Putin. Pero es que alguien puede concebir en estos momentos históricos algo más infinitamente odioso que el Sr. Putin. El solito se basta para concitar todas las animadversiones de las mentes manipuladas por la propia necesidad de autodestrucción. El trabajo, ya, solo consiste en dar un baño de racionalidad a lo que es puramente instintivo: escapar de esta mierda de vida. 

Porque ese es el quid de toda esta cuestión, lo mierda que es esta vida. Ayer veía a un pobre desgraciado que iba de aquí para allá con una furgoneta cargada de canoas. Se le acercó un policía y le preguntó: ¿tiene usted los papeles? Porque si lo de ir de aquí para allá con canoas, como si no las hubiese a millones por todos los lados, es una imbrecilidad, más lo es que para mover una canoa necesites papeles. ¿Por Dios Bendito, que es lo que tiene la gente dentro de la cabeza que no se puede salir de eso? Con la cantidad de cosas que se pueden hacer sin tener que acarrear cosas de aquí para allá. Pues nada, así estamos, encabronados todo el día por no poder escapar de nosotros mismos. 

A mí Hitler, después de ver la representación que de él hizo Bruno Ganz en El Hundimiento, me inspira ternura. Un chalado al que las circunstancias historicas le empujaron a representar el papel del malo de la película, cuando no era más que el instrumento que se dio la humanidad para dar una salida con visos de racionalidad a lo que no era más que una necesidad de sangrarse para poder seguir respirando. Es lo que pasa cuando la sangre se espesa. Con Putin, más de lo mismo. 

En fin, perdonen ustedes que insista, pero es que no hay persona con el que coincida en el ascensor que no me saque a Putin a colación. Y es que pasan los milenios y no cambiamos un ápice. 

miércoles, 5 de octubre de 2022

Del monte en la ladera

Hay una familia en Torre Don Miguel que ha decidido vivir en el escaparate. Gravan todo lo que hacen y luego lo colocan en YouTube. Reconozco que me tienen enganchado. Y apesadumbrado por no haber dedicado mi vida a tareas agropecuarias. Ya sé que está considerada como una de las formas más duras de subsistencia, pero quienes tal piensan se olvidan de que el tener todo el tiempo ocupado en tareas diversas es quizá la mayor bendición que te pueden conceder los cielos. Así, todas las preocupaciones se fundamentan en la realidad y, por tanto, tienen una salida que solo requiere más ocupación. Desde luego que no se me pasa por la cabeza que esa familia tenga que acudir al médico a por pastillas para dormir o calmar la ansiedad.

El aburrimiento imposible, por un lado, y por otro la no dependencia, o dependencia mínima. Ese es para mí el quid de que después de generaciones de vida ciudadana sigamos manteniendo intacto el mito de la vida campestre. No tener que ir al super a por comida ni depender de una multinacional para calentarte. Y, ahora, con las placas solares te puedes hasta desconectar de la red. Por lo demás, todo lo relacionado con el mantenimiento te lo solucionas tú porque lo aprendiste viendo a tu padre hacerlo, lo mismo que él lo aprendió del suyo. Sí, es impresionante la cantidad de conocimientos que Feli, el padre, le ha trasmitido ya a  Nazaret, la hija que anda por los veintitantos. 

Escuchar el razonar de Feli o Nazaret es algo que nadie se debiera perder. Es todo pegado al suelo o, si mejor quieren, en sintonía con la ley natural. El otro día, por poner un ejemplo, alguien le reprochó a Nazaret su forma poco culta de hablar. Pues ahí tienen ustedes un video en el que Nazaret se despacha sobre las lenguas que hasta el mismo Pascual si la escuchase se quedaría maravillado. Me hizo sospechar que, a buen seguro, Nazaret habrá pasado por las aulas de la cercana Salamanca antes de haber escogido esa vida pastoril al estilo de Salicio y Nemoroso. 

En fin, que comenzara uno a vivir de nuevo y ni por asomo me pillaban a mí en la ciudad. Bueno, quizá para aprender algo y luego volver al campo a ejercer de lo aprendido. Aunque, para que eso hubiese podido ser, quizá tuviera que haber nacido cien años antes.

sábado, 1 de octubre de 2022

¡Cuán largo me lo fiáis!

El Estudiante de Salamanca, obra en verso de Espronceda, es una de tantas versiones de El Burlador de Sevilla de Tirso de Molina. Han sido multitud los autores que han querido recrear el mito. Zorrilla, por así decirlo, lo niqueló: ¡Cuan gritan esos malditos,/ pero mal rayo me parta/. Torrente Ballester no fue menos en la que para mí, y por lo visto para él, fue su mejor novela. Molière, Mozart, Marañón... sería una lista de empezar y no acabar. ¡Cómo no va a ser así si lo que le pasa a Don Juan nos puede pasar, y de hecho nos pasa en algún grado, a todos los mortales!

Y para mí que nos pasa más o menos en función de como hemos sido educados. Hay niños a los que les compran todo lo que quieren sin exigirles contrapartidas. Así se les desarrolla una especie de sed que se incrementa al beber. Es la peor maldición que le puede caer a uno encima. De hecho, sufren tanto que no tardan en desarrollarseles las pulsiones suicidas. 

Uno habla de estas cosas por la propia expereincia. Como niño, no mucho, pero algo bien, tuve mi lote. La vida me colocó en cierto grado de privilegio y no supe hacer buen uso de ello. Hice de Don Juan de pacotilla y no pasó apenas tiempo antes de que se me desarrollaran las pulsiones que les decía. La verdad es que no sé como sobreviví, pero, supongo, que de la misma manera que la inmensa mayoría que pasa por lo mismo. 

Don Juan, como máximo exponente de este tipo de enfermedad que ha dado en llamarse el donjuanismo, quiere lo más difícil: la mujer. Cualquier hombre sabe lo que infla el ego conseguir que una mujer se baje las bragas para ti. Y ahí está el punto, que una vez inflado el ego ya no puedes parar. Vas por la calle todo el rato calibrando posibles presas. Y no te importa jugartelo todo por tal de conseguir alguna de calidad. Babeas de solo pensar el prestigio que eso te daría para poder seguir ascendiendo hacia las cotas celestiales de la arrogancia absoluta. 

Y no es que la conciencia no te dé sus toques, pero ¡cuán largo me lo fiáis!, que así es como se llamó la primera versión de El Burlador. Sospechas que tendrás que rendir cuentas, pero lo ves tan lejos que no sirve para frenarte. Al final, en definitiva, pa no darle más vueltas, Don Juan no es un mariquita que se quiere camuflar seduciendo a las mujeres, como sostenía Marañón, más bién es un inmaduro porque nadie le ha partido la cara, en su niñez, cuando era necesario. 

Por lo demás, alabo esa tradición española de representar el Don Juan al comenzar el mes considerado como de los difuntos. Yo lo ví unas cuantas veces de joven y seguro que de algo me sirvió porque no me duraron mucho las infulas donjuanescas.