domingo, 9 de octubre de 2022

La respuesta

Lo próximo, esperar la respuesta. Esto ya se ha convertido en un crescendo: hoy más que ayer, pero menos que mañana. Es la lógica de la guerra. O, mejor si quieren, de la política por otros procedimientos. Porque, a veces, hablando, no se entienden las personas. Porque falta voluntad, pero sobre todo inteligencia, por no hablar de memoria. Ya lo dice Pessoa, que la historia nada informa. Y no por nada, sino porque es tan extensa y variopinta que puede proporcionar ejemplos a la medida de cualquier deseo.  

Veo un vídeo en el que Anxo Bastos trata de razonar con unas mujeres sobre la conveniencia de las huelgas para subir los salarios. ¡Qué pérdida de tiempo y de energía! Ese hombre es un inocente. ¿Qué hacen esas mujeres en un plató de televisión? ¡Ah, sí, ya entiendo, la dichosa democracia! Todas las opiniones valen. O sea, directos al despeñadero. 

Es la cosa de la cerrazón animal. Vas por la calle y ves a todos esos perrillos como ratas que ladran con una rabia desproporcionada a cualquier perrazo con el que se cruzan. Como diciendo eso tan cómico de: ¡sujetadme, que le mato! Se les ve seguros de que, a la postre, el jefe de su manada, su propietario en este caso, le sacará de cualquier atolladero en el que se meta. 

Es lo que está pasando con Ukrania, que ladra porque está segura de que su amo le va a defender de cualquier contingencia. Como las mujeres que discutian con Anxó Bastos, empeñadas en tratarle de tú a tú. Y más aún cuando el moderador les recuerda que es catedrático de economía. Ellas están convencidas de que la unión hace la fuerza porque ignoran que el empresario puede coger sus bártulos e irse con la música a otra parte. Para ellas es igual que toda la historia de occidente de los últimos años haya sido precisamente eso. Ni se han enterado. Ellas a lo suyo: saben,porque lo dice la televisión, que Rusia está en las últimas y el que diga lo contrario es porque es un facha. O machista, que ya, puestas a insultar, buenas ganas de matizar. 

En fin, ya digo, a esperar la respuesta. Porque esto del puente que han volado puede que haya sido la gota que colma el vaso. Y si tienes cinco mil cabezas nucleares, ¿qué te va a importar deshacerte de un par de ellas? ¡Pues anda que no! 

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