lunes, 24 de octubre de 2022

Palabras

Dice Pessoa que nada contribuye tanto a su fastido como las palabras sociales sobre la moral. La palabra "deber" le resulta tan desagrable como un intruso. Pero que los términos "deber cívico", "solidaridad", "humanitarismo" y otros de la misma calaña le repugnan como si fuesen desperdicios que le arrojan desde las ventanas. Personalmente, cuando escucho este tipo de palabras a alguien ya empiezo a sospechar que me quiere meter la mano en el bolsillo. 

El otro día hablaba en el descansillo con una vecina y me sacó a relucir la palabra "socializar". No pude contenerme y le pregunté por qué usaba esa palabra en vez de "relacionarse". Estuvimos filosofando un poco respecto a las semejanzas y diferencias entre esos dos términos. Porque, indiscutiblemente, la cosa tiene su miga y, a la postre, a nada que lo pienses, acabarás cayendo en la cuenta de que "socializar" es como basura que te arrojan desde las ventanas.

No hay que ser un águila para captar el dato de que socializar le cae como anillo al dedo a las ideologías socialistas. Sin embargo, relacionarse, que es lo que siempre se dijo hasta que empezó este delirio alemán del idealismo, es una palabra neutra respecto de las ideologías. En difinitiva, la diferencia entre una y otra palabra tiene que ver con el mantenimientos de las distancias. Eso que tanto se ha prodigado estos dos últimos años por motivos de tipo pantomima full. Pareciera que socializando estarías a un paso de meterte a la cama con cualquiera, mientras que relacioándote tenderías a seguir diferenciando entre el tú y el usted. Quizá sea la misma diferencia que hay entre el empatizar y el simpatizar que, por cierto, es palabra que ya casi no se usa. Creo recordar que Adam Smith trata de la diferencia entre estos dos terminos en su Teoría de los Sentimientos Morales. Y si no recuerdo mal, empatizar es lo que se hace con los animales y simpatizar es para las personas. De ser así, ni que decir tiene que en estos tiempos que corren la empatía gana por goleada a la simpatía. Y, al final, es como si se hubiese decidido que es mejor tratarnos todos como si fuesemos animales, es decir, empatizando. Y así es como corre el mundo, que hay que ir por la calle sin perder de vista el suelo no vayas a pisar una mina blanda. 

En fin, socializar, empatizar, ¿saben lo me viene a la memoria cuando escucho esas dos palabras? Pues, indefectiblemente, El Baile de los Vampiros de Polansky que, a la postre, no es otra cosa que una divertida representación simbólica del paraíso socialista. 

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