martes, 25 de octubre de 2022

La perenne identidad

En el año 1990 se consideraba que había en el mundo 1000 millones de personas de clase media. En el año 2010 ya eran 2000 millones. Ahora, 2022, ya son 3600 millones. Como ven, el crecimiento va en plan exponencial. No me quiero ni imaginar lo que esto será de aquí a diez años. Porque es que se da el caso de que clase media no es más que un eufemismo de histerismo consumista. ¿Dónde nos vamos a tener que meter para dejar sitio a los cachivaches? 

¡Ay, Alejandro, que se llegó hasta la india en busca de sabiduría! Yo, más modesto, subí por la calle Balmes hasta las faldas del Tibidabo en donde había un áshram de colgados que según me habían informado eran los únicos en todo Barcelona que te podían proporcionar un ejemplar del Bhagavad-gita. Por aquel entonces andaba uno tan desorientado que no hacía otra cosa que picar como las gallinas. Todo lo que me alababan corría a comprobarlo. El Bhagavad, me pareció una pestiñada de entrada, lo cual, teniendo en cuenta que por aquel entonces atravesaba una etapa de exaltación shakespeariana, pues como que fue lo normal. En fin, tuve mucho tiempo arrumbado ese libro y al final lo despaché hacia cualquiera de las bibliotecas públicas que se han beneficiado de mi desapego hacia todo lo que no sea de uso inmedito. 

Me he acordado hoy de esto porque he visto un vídeo en el que contaban que el nuevo premier británico ha jurado el cargo con la mano, supongo que la derecha, sobre un ejemplar del Bhagavad-gita. Una vez más, he pensado, en los estertores del imperio, los emperadores provienen de las tribus bárbaras. Un hinduista al frente de Inglaterra y un musulmán al frente de Londres. 

En resumidas cuentas, el triunfo del Bhagavad y el Corán sobre la Biblia. ¿O no? Leo: "el tedio de lo constantemente nuevo, el tedio de descubrir, bajo la falsa diferencia de las cosas y las ideas, la perenne identidad de todo, la semejanza absoluta entre la mezquita, el templo, la iglesia..." 

Quizá, a la luz de la experiencia, la única religión que, aparte de la jodienda, no tiene enmienda es el histerismo consumista. No hay quienquiera que sea que tenga medios para ello que no caiga en ese abismo de estulticia. Pongamos por caso ese premier inglés con su bhagavad y toda la mandanga folklorica que ustedes quieran, a la hora de la verdad lo que cuenta para él es su casa de siete millones de libras en Kensington con su piscina climatizada de 12x5m incluida. ¡Ay, dónde quedan ya aquellos gurús indios que buscara Alejandro! Bueno, a lo mejor se metían a gurús porque no tenían una puta rupia. Quién sabe.

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