miércoles, 13 de mayo de 2026

Lobos esteparios

Hablemos de lo que hablemos en nuestras conversaciones mañaneras siempre acabamos centrándonos en lo que Schopenhauer, en una de sus geniales intuiciones, denominó "el dolor del mundo y el consuelo de las religiones". Los seres humanos parecemos condenados a estar atrapados en uno de esos dos cepos. El mundo nos duele porque, como somos cobardes por naturaleza, nos cuesta aceptar que vivir es irse muriendo poco a poco y, en un intento desesperado de acabar con ese sufrimiento, nos tiramos de cabeza al abismo de las religiones que es un sitio en el que ya no sufres porque, en realidad, estás muerto, si por tal se considera vivir en una fantasía en la que te dan una solución falsa, una mentira, para todo lo que por su propia naturaleza ni tiene respuesta, ni falta que hace. 

Vivir en una fantasía es negarse a usar aquello que nos hace humanos, es decir, la capacidad de pensar. Así, lo que pasa es lo de aquella novela, creo recordar, de Daphne de Maurier, La Posada de Jamaica: el cura del pueblo se subía al púlpito y cuando miraba hacia abajo solo veía ovejas. Es elemental, ceder tu capacidad de pensar a otro te animaliza. 

El pastor piensa por sus ovejas y tiene su equipo de mastines para defenderlas de los lobos esteparios, no vaya a ser que se acerquen demasiado y las contaminen con el virus de la duda y se humanicen. Entonces, es un gran problema para los pastores porque las ovejas dejan de temer a los mastines y se escapan del rebaño. ¿En llegados a ese desbarajuste, que pueden hacer los pastores? Pues muy sencillo, buscar nuevos pastizales más apetitosos a sabiendas que, así, las ovejas volverán al redil. Así es como se pasó del gastado pastizal del cristianismo al mucho más sabroso del marxismo cultural. Imagínense lo que va del apestoso amar al prójimo al deleitoso odiarle cuando tiene más que tú. Las ovejas se apuntaron a eso sin pensárselo dos veces. Y así, en ese pastizal vienen comiendo las ovejas hace más de un siglo sin dejar de adelgazar y viendo cómo, una vez más, son los pastores los que engordan. Así es que estamos en las mismas. En fase de descarriamiento de las ovejas y de búsqueda de nuevos pastizales por parte de los pastores. 

Me pregunto por qué será tan difícil criar lobos esteparios. Quizá sea por la saña con la que son perseguidos a nada que asoman en lontananza. Así, claro, no hay forma de que los rebaños se humanicen. Por eso mira uno a su alrededor y no ve más que apriscos en los que se amontonan las ovejas ajenas a su condición de mortales. 

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