Holanda tiene las dimensiones de una provincia española. Eso no es óbice para que sea la segunda exportadora mundial de alimentos. ¿Cómo puede ser eso? Muy fácil, tecnología mediante. Y ya saben lo que pasa con la tecnología, y por si no lo saben se lo digo yo: es fuego robado a los dioses. A la larga, es posible, e incluso probable, que sea beneficioso, pero, a corto plazo, hay que soportar el rebote de los dioses, que no es manco. Recuerden a Prometeo encadenado. Solo cuando Atenea se apiada y corre a desatar las cadenas se puede empezar a disfrutar de ese fuego.
Como he vivido en Tierra de Campos sé lo que es la tecnología aplicada a la agricultura. Salía a cabalgar por las mañanas y, en cualquier época del año, veía a los tractores con sus alas extendidas venga a arrojar líquidos mefíticos sobre los campos. Los resultados saltaban a la vista: mares de cereal impolutos. Ni una mala amapola que llevarse a los ojos. Pero, según pude leer en diversas publicaciones, los dioses no están todavía aplacados por Atenea: al parecer, padecer de diversos cánceres es doce veces más frecuente en la gente del campo que en la de las ciudades. No sé lo que habrá de verdad en eso y, por otra parte, aceptar sin más una relación causa efecto entre esas pócimas que arrojan y la frecuencia de los cánceres es muy aventurado. Pero, la mosca detrás de la oreja es imposible evitarla.
El caso es que el gobierno de Holanda, siguiendo instrucciones de la Comunidad Europea, quiere poner coto a ese fuego robado porque, según ellos, está causando muchos estragos; por su parte los agricultores dicen que, non sense, porque ya vino Atenea a desatarles y controlan ese fuego a la perfección. ¿Quién se llevará el gato al agua? Quedan demasiadas batallas por delante como para aventurar una respuesta.
De momento los agricultores han formado un partido y encontrado a una líder. De resultas, en las últimas elecciones habidas han ganado un montón de escaños. Así que las espadas están muy en alto. Y por si no fuera eso poco, la líder, joven y guapa, anda diciendo por ahí que ella quiere ser la Farage holandesa. Es decir, que quiere sacar a Holanda de la Comunidad Europea.
El quiz de toda esta cuestión es que hay que alimentar a siete mil millones de personas y son, precisamente, los agricultores los que producen la comida. Dicho en el idioma común, todo esto es un bloody conundrum. Un maldito embrollo, para que nos entendamos. ¿Qué hacemos al respecto? ¿Dejamos de echar mierdas al campo y nos acostumbramos a comer menos? ¿O seguimos comiendo a dos papos y que sea lo que Dios quiera? Bueno, en realidad, lo que Dios quiera va a ser hagamos lo que hagamos, pero eso no quita para que sea inevitable que no cese la guerra entre los que viven de su trabajo y los que quieren vivir de organizar la vida de los que trabajan. Es algo tan viejo como el mundo y sin solución posible.
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