¡Por Dios bendito, pero cómo quieren que se olvide la saña con la que fueron tratados los que no se dejaron engañar! ¿Es que acaso se hizo alguna vez mayor ridículo que el de aquellos que se desgañitaban llamando a la cruzada contra los que eran tildados de negacionistas? ¿Y cómo van a ignorar ahora a los millones de perjudicados por haberse metido lo que no era ni seguro ni efectivo ni, sobre todo, vacuna? Sus fotos están por todas las calles del mundo y ya nadie se atreve a arrancarlas como hacían al principio. ¿Pero es que vamos a poder vivir con todo esto sobre las conciencias? Se ve que el personal sabe muy poco de lo que el sentimiento de culpa puede hacer con nuestras vísceras cuando uno se obstina en negarlo. Así, que una de dos, o se acepta la verdad o el mundo se pudrirá de una vez por todas... bueno, mejor dicho, la pequeña parte del mundo que se salvó de las arremetidas de Disney y Hollywood en general.
Y nunca olviden que como el tenista serbio hubo unos cuantos cientos de millones por todo el mundo. No todo el mundo es igual. Y por sus hechos les conoceréis.
Estas cosas se olvidan en cuatro telediarios, querido Pedro. Es lo que tiene hoy en día la sociedad en la que vivimos. La Ignorancia y la Cobardía son hermanas gemelas.
ResponderEliminarNo sé, Nacho, pero tiendo a creer que, el que la hace, la paga. Hay demasiada gente afectada, hasta la muerte algunos, como para que se vayan de rositas los culpables.
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