viernes, 14 de abril de 2023

Fouteado

En esas letras de canción cubana, más de una vez he escuchado la palabra fouetear. O sea, dar latigazos. Seguro que viene de la afición de los patrones franceses a tal práctica por aquello de que ningún esclavo se les subiese a las barbas. Sea como sea, es palabra que ya está interiorizada en el lenguaje de la isla. Los franceses, cuando algo les afecta mucho, dicen "frappé de plein fouet". Es decir, que como si les hubiesen dado un latigazo. Imposible pasarlo por alto. 

Uno, que al fin y al cabo no es más que un esclavo se sus pasiones, también de vez en cuando es foueteado por alguna de ellas. Si bien es verdad que, dadas las actuales circunstancias de mi vida, los fouteazos que recibo son del mismo calibre que mis pasiones, o sea, casi imperceptibles. Pero ahí están, en cualquier caso y, como es preceptivo, no lo puedo pasar por alto. 

De este tenor. Leo:

"Nada más... Un poco de sol, una brizna de brisa, unos árboles que enmarcan la distancia, el deseo de ser feliz, la pena por el sucederse de los días, la ciencia siempre insegura y la verdad siempre por descubrir... Nada más, nada más... Nada más, sí..."

¿Es que se puede resumir mejor lo que es la vida? La pena de ver pasar los días sin que los deseos se cumplan, sin que la ciencia nos aporte soluciones ni la verdad se haga presente para iluminarnos. Solo el sol y la brisa... y, a qué engañarse, la copa de vino llena que nos recomienda Khayyam:

"Ignorante que te crees sabio, yo te miro resoplar

entre el infinito del pasado y el infinito del porvenir.

Querría plantar un mojón entre esos infinitos y sentarte en él...

Vete mejor a sentarte bajo un árbol, cerca de una jarra de vino que te haga olvidar tu impotencia."

 

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