sábado, 6 de diciembre de 2025

Callar y obrar

 



A la salud, al amor, a la riqueza, a la fama, incluso a la justicia, prefiero la verdad, dijo Thoreau. Para Santa Teresa era lo mismo; no soportaba la hipocresía del mundo. Por eso ambos se hicieron a un lado, para buscar la verdad y vivir en ella. A eso es a lo que llaman misticismo: vivir en la verdad y predicar con el ejemplo.

El callar y el obrar fortalece el espíritu. El hablar, por contra, distrae y atonta. No me digan que no lo habían notado ustedes. No hay más que ver a esas masas aborregadas a causa de tanta socialización que le dicen y que, en realidad, no es otra cosa que la práctica de la sonrisa transilvánica.  

Por cierto, estuve viendo un rato la serie de televisión sobre Santa Teresa que les comentaba ayer, y sí, Concha Velasco está magnífica, pero algo me chirriaba, Luego descubrí que hay una película del año sesenta y uno, dirigida por Juan de Orduña, con guion de Pemán. Claro, no hay color; lo que va de Pemán a Carmen Martín Gaite. 

La verdad, ese es el verdadero asunto de esta vida. Cada cual piensa haberla descubierto; luego está lo de si se es capaz de vivir de acuerdo con ella o no. La mayoría de los mortales nos estrellamos en ese compromiso. Es nuestra tragedia interior. 

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