domingo, 7 de diciembre de 2025

Camino de perfección

 


Ya tenemos otra vez aquí la Navidad. ¡Y qué le vamos a hacer! Ahí nos plantan cada año ese chirimbolo en forma de cono para recordárnoslo. No deja de tener su aquel. 

En cualquier caso, con cono o sin cono, el muelle siempre está igual de tranquilo. Los pescadores en la esquina noroeste, algún niño en el corral de los juegos, unos cuantos paseadores de perros y las cuatro parejas de viejos de siempre dando su paseo por prescripción médica. 

Me alegra poder gastar mis últimos cartuchos en un lugar tan apacible. Y civilizado: todo, gente del vecindario. Un kilómetro más allá, hacia el este, la ciudad bulle con gentes venidas de los cuatro confines. Es la feria de las vanidades o, por mejor decirlo, de las expectativas insatisfechas. ¡Cuánta vida se me fue por el desagüe por haber picado en ese anzuelo! Aunque, bien pensado, ¿es que es posible no picar? Eso también forma parte del camino de perfección. 

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