lunes, 15 de diciembre de 2025

Acto revolucionario

    


Plaga de Corrupción es el título de una película que ha visto la luz estos días en los EEUU de América.  

Vamos a ver: la corrupción es algo consustancial a todo lo que vive, pero sin salirse de unos ciertos límites que hacen posible una razonable convivencia con lo que está a su alrededor. Como muy bien dice Pla en su Cuaderno Gris, el estado natural del hombre es el pecado y nada hay más peligroso que la pretensión de pureza. Pero, claro, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa: lo de ahora no es corrupción, es, sencillamente, suicidio. 

Dice ante un comité del Senado el que a la sazón fuera director de CDC -el organismo estatal para control de medicamentos y enfermedades-: 

"we knew since the spring of 2021 that the ‘Covid Vaccines’ can induce lethal side-effects."
"They should have never been mandated...they don't prevent infection & they do have side effects."

("sabíamos desde la primavera de 2021 que las vacunas para el Covid podían producir efectos colaterales letales"

"Nunca debieran haber sido impuestas... no previenen la infección y tienen efectos colaterales")

O sea, en las más altas esferas se sabía que con unas vacunas que eran ineficaces iban a matar un montón de gente y, sin embargo, callaron como putas. 

Lo que no sabían toda aquella gentuza es que Dios escribe recto con renglones torcidos. Al final aquella falsemia pensada por algunos para forrarse se convirtió en el detonante de una campaña de esclarecimiento de la realidad que ha sacado a la luz lo que, como les decía, ya no es corrupción, sino suicidio. 

De eso va la película, de poner al descubierto lo que podríamos llamar la mafia de la hipocondría: médicos y laboratorios en estrecha connivencia con los políticos. Tengan ustedes en cuenta que no hay nada más humano que el miedo a sufrir y, en última instancia, a morirse. Pues bien, ese miedo bien gestionado da como resultado una sociedad de hipocondríacos que solo vive para no morirse. El negocio, así, es casi infinito. Si vives de la enfermedad y has conseguido que todo el mundo se sienta enfermo, pues, entonces, ya tienes la cuadratura del círculo... que es en lo que estamos. ¿Conocen ustedes a alguien que no esté atrapado en ese círculo infernal? Así es que les dices que hay una pandemia y se lo creen a pies juntillas por más que no vean en su entorno una sola persona afectada. 

¡Qué mundo éste, por Dios! Un médico cada ciento cincuenta personas y, así todo, hay unas listas de espera para que te atiendan de meses e incluso años. No creo yo que pueda haber una prueba más fehaciente que esa de que vivimos en una sociedad cadavérica. ¡Qué vergüenza haber sido médico! No hay nada de lo que más me arrepienta. 


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