lunes, 1 de diciembre de 2025

Correlación +91%

  


En un artículo aparecido en Medical & Clinical Research (ISSN: 2577 - 8005), y titulado "Excess Deaths in the United Kingdom: Midazolam and Euthanasia in the COVID-19 Pandemic", el Dr. Wilson Sy, Director de Invest Analitic Recheach, Australia, nos cuenta con pelos y señales la realidad de lo que pasó cuando pasó lo que pasó como si no hubiese pasado nada. Y esa es precisamente la gracia de todo este asunto.  

Pues sí, señoras y señores, como ven en la gráfica que les muestro hay una correlación de +91% entre las muertes que se produjeron por aquellos días y la cantidad de midazolam que se suministró en hospitales y residencias de ancianos. En resumidas cuentas, que lo que fue aquella que llamaron pandemia fue una operación de eutanasia masiva. O sea, que se cargaron a los viejos, que era de lo que se trataba. ¿A quién le iba a importar? Imagínense la felicidad de sus familiares que les quitaron de encima el marrón de tener que ir a la residencia a visitarles so pena de dar mala imagen. E incluso, así, a más de uno se le aceleró el cobro de una herencia que se estaba comiendo la residencia. ¡Como para ir a protestar!

No me digan ustedes que no es curioso que se haya producido semejante barbaridad sin que toda la chusma al uso haya salido a las calles a gritar ¡genocidio!, esa palabra talismán que les hace entrar en trance cuando la achacan a los judíos. Porque la verdad es que si ha habido en el mundo, de la segunda guerra mundial para acá, algo a lo que se pueda aplicar esa palabra con una cierta propiedad es precisamente la matanza de viejecitos que se hizo por aquellos días, no sé si con premeditación y conocimiento de causa, pero sí, desde luego, con fruición. ¡Había que ver con qué orgullo mostraban en las televisiones públicas los féretros amontonados! ¡Miren qué bien lo estamos haciendo!, parecían querer darnos a entender las autoridades del momento. ¡Ríete tú de las cámaras de gas de los nazis! 

Pues sí, como si no hubiese pasado nada. Como si no estuviese pasando. ¿Quién habla de ese exceso de muertes -del 20% o así- que se viene produciendo desde que se empezó a vacunar para el covid? Es de mal gusto mentarlo. ¡Imagínate los que se habrían muerto si no se hubiese vacunado masivamente!, te dicen con esa arrogancia propia de los ignorantes. Pues no, mira, chaval, estás equivocado; hay ya publicados cientos de trabajos que demuestran que en las comunidades que no se han vacunado no hay exceso de muertes, ni aumento de cánceres, ni Cristo que lo fundó. Así son las cosas y, por más que la chusma siga con la cabeza debajo del ala, no van a dejar de serlo. 

Miren ustedes, si se toman la molestia de leer ese trabajo del que les he dado referencia al comienzo de este post, verán que ya desde finales del siglo XIX hubo prestigiosos científicos que pusieron en solfa el pretendido milagro de las vacunas. La realidad es, dijeron, que la retirada de todas aquellas epidemias que por siglos asolaron a la humanidad, poco tuvo que ver con las vacunas y sí, y mucho, con el cambio radical de las condiciones sanitarias de la mayoría de la población. Eso de que todo el mundo cague en un retrete y la mierda vaya por tuberías hasta la depuradora es la real vacuna que nos protege de todo tipo de epidemias menos de la de la estupidez, que esa, más que epidemia es endemia, o sea, que no viene a oleadas sino que está aquí por los siglos de los siglos. 

En fin, perdonen que les traiga a colación este espinoso asunto, pero es que estoy convencido que sin expiar esta culpa no va a haber sosiego. Porque es imposible que la justicia divina pueda pasar por alto aquella matanza de viejecitos. ¡Que mira que hay que ser nazi para poder hacer una cosa así y como si nada! No, no se hagan ilusiones, esto hay que pagarlo, cada uno en función de lo podrida que tenga la conciencia.

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