lunes, 8 de diciembre de 2025

La Virgen María


Decir que, en la invención, o el descubrimiento -interesantísima distinción-, de los circuitos integrados, chips que les dicen, exactamente igual que a las patatas fritas, está la madre de todas las revoluciones es una obviedad que ya cansa. Con él, vino el internet, lo mismo que con la máquina de vapor llegó el ferrocarril. Dos inventos, o descubrimientos, que no sé, que cambiaron el mundo por su impacto en el terreno de la comunicación. 

A mi docto entender, llamamos comunicación a la interrelación entre las personas. Desde que existe el hombre sobre la tierra esa interrelación se ha intentado facilitar por todos los medios habidos y por haber. Hay hitos indiscutibles en ese camino: la invención de la escritura, la de la imprenta, la navegación a vela, la máquina de vapor, la electricidad con todos sus derivados del que el chip es el último y, seguramente, más poderoso. Ni que decir tiene que con cada uno de esos hitos vino aparejada una revolución de las relaciones entre los humanos. Y es que todos ellos sirvieron para que nos conozcamos mejor los unos a los otros... en la medida de lo posible, claro está. 

Y en eso es en lo que estamos, chip mediante, en llegar a unos grados de información de los unos sobre los otros que nos ha convertido a todos en el rey que iba desnudo. Lo de fingir se ha puesto muy difícil. Recuerden al respecto a Julieta cuando, en el ápice de su pasión amorosa, le suelta a Romeo: te seré tan fiel como las más expertas en el arte de fingir. Sí, Julieta lo tendría chungo hoy día. 

Así las cosas, con tanta información dejada de la mano del dios Poder, lo que es inevitable es esta encarnizada guerra que dicen cultural, o sea, entre las diversas ideas que existen sobre el ser de las cosas... es decir, guerra de subjetividades. ¿Y dónde es en donde las subjetividades se muestran en todo su esplendor? Se lo diré por si no lo saben: en las religiones. A la postre, no se engañen al respecto, todas esas guerras que llaman culturales, en la realidad, son guerras de religión, o sea, fe y razón, como sostienen los unos y los otros. Como si esas dos palabras juntas no constituyesen una contradicción en sí, que no por otra razón es que se necesiten expertos en manipular el lenguaje para que parezca que encaja lo inencajable. Son esos a los que llamamos teólogos, que hay que reconocer que son lo mejor de lo mejor en el arte de construir superestructuras mentales en el aire. 

Esí es que andamos en estos días en un rifirrafe de proporciones homéricas. ¿Es la Virgen María mediadora y redentora? Pues bien, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe... bueno, no se asusten con lo de dicasterio, que solo es una rimbombancia para decir departamento o negociado. Pero a lo que iba, ese departamento ha emitido el otro día un breve asegurando que la Virgen María no es ni chicha ni limonada. ¡Amárrate los machos! ¡Díselo tú a todos esos andaluces que van a lo del Rocío! Claro, el dicasterio ese hace su política con miras expansionistas. Hay que tener en cuenta que lo de la Virgen María es la seña de identidad por antonomasia del catolicismo frente a las otras derivaciones del cristianismo. Y es que el Papa este americano anda amagando con ceder terreno para ganar fuerza. En fin, sea como sea, Severina la de Garabandal está que trina. Porque, ¿en qué se iban a quedar todos los garabandales del mundo si ahora va a resultar que la Virgen ni media, ni intercede, ni redime, ni nada de nada. ¡Por Dios Bendito, para eso mejor ser protestante! 

En fin, que las redes están que echan humo al respecto de, Virgen sí, Virgen no. Y claro, algo tan en apariencia inofensivo, empieza a derivar en cuestiones de orden moral y ya tenemos aquí la guerra de siempre, cada cual con su razón y a matarse.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario