El caso es que por circunstancias de la vida llevo unos días que apenas salgo de casa, lo cual que le lleva a uno a hacer cosas que en condiciones normales nunca se me hubieran ocurrido. Y así ha sido que sin saber cómo ni por qué me he puesto a hurgar en los papeles que tengo arrumbados en un cajón. Y he encontrado un cuadernillo en el que hay media docena de historias que escribí cuando, como quien dice, apenas me había apuntado el bozo en lo que a escribir se refiere. Pues bien, me ha parecido que pudieran ser aprovechables para mantenerme entretenido unos cuantos días corrigiéndolas la forma ya que el fondo tiene esa ingenuidad de los principiantes que es lo que a la postre le da a cualquier arte su aquel de genialidad. Así que, por ese lado estoy contento.
Por el lado en el que estoy un tanto encabronado es por el de siempre, por tener que soportar este sistema político que es lo más parecido a vivir en un cepo. Resulta que me vendría ahora como de molde tomar cierto medicamento que hasta hace no mucho podías comprar en cualquier farmacia por dos perras. Pues bien, ahora, tengo que pedir hora a un médico que sabe sobre el asunto que me concierne la décima parte que yo, tengo que ponerme la mascarilla, le tengo que suplicar una receta de lo que quiero, luego, si lo consigo, más mascarilla para la farmacia... ¿ustedes creen que esto es plan? ¿Pero por qué nos hemos dejado acogotar de esta manera? Y lo que más me desespera es que la gente a mi alrededor no vé por ninguna parte el cepo que les tiene inmovilizados. Nunca entenderé cómo hemos podido llegar a esto. Un sistema en el que por nuestro bien tiene convertido a cada sujeto en un policía de su vecino. Policía o, en el caso de los médicos, en un tiranuelo de mierda. ¡Dios, aquella manera de ejercer la profesión que tenía mi padre! Tengan por bien seguro que, al respecto, hemos retrocedido siglos.
En resumidas cuentas, que voy a ver si me hago con un pequeño arsenal para las emergencias vía la India. Allí todavía puedes comprar medicamentos sin pedir permiso a la mafia médico-política de turno. En fin, que aquí me iban a pillar a mí si fuese algo más joven. Aunque sería más correcto decir menos viejo. Cualquier país de África me iba a servir mejor que este de mierda que nos dejó en herencia Franco con sus ansias socialdemócratas. ¡Dios, qué engañado he vivido!
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