martes, 7 de febrero de 2023

Lo siento

Siento mucho tener que insistir, pero es que me parece que hasta que no solventemos esto no podremos ser personas. ¿Es verdad o no es verdad que las llamadas vacunas para eso del covid han producido miles, cientos de miles, de víctimas debido a unos efectos secundarios que, al parecer, según acreditan ciertos documentos, injustamente mantenidos secretos, se sabía de sobra que se podían producir? El asunto me parece de tal envergadura que no se puede obviar ni un minuto más. En Japón un grupo de entre los más prestigiosos científicos del país han puesto una demanda al Gobierno por haber ocultado esa información. Ellos están seguros de que, efectivamente, las susodichas vacunas han producido una hecatombe. ¿Cómo puede ser que un grupo de prestigiosos científicos haga una rueda de prensa para explicar el asunto y ningún medio de comunicación se haga eco? Aquí está pasando algo muy raro que si no se dilucida nos va a llevar a todos por delante. 

La vida en apariencia sigue igual. La chusma se amontona a la puerta de los bares o pasea el perro por las alamedas. Los jubilados no se apean del coche ni para cagar y las autoridades no se cansan de organizar eventos e inaugurar centros cívicos. Por cierto, que las susodichas autoridades han llenado la ciudad con carteles de "También de esto se sale", refiriéndose el "también" al despilfarro energético.  Porque, claro, según ellos, de lo que hemos salido, y con nota, es de la famosa pandemia. Lo hicieron todo maravillosamente. Ni un solo periódico ni televisión les ha puesto la menor pega. Y al que lo ha osado, siquiera mínimamente, lo han arrojado a los leones. ¿Y nos vamos a quedar de brazos cruzados ante tamaña desfachatez? No, mira, hasta que esta gente se someta al escrutinio del pueblo soberano la cosa solo va a empeorar. 

Ya digo que lo siento, Pero esto es una cuestión de orden moral que nos concierne a todos. Y allá cada cual si quiere o no quiere esconder la cabeza debajo del ala porque va a dar igual. Y si no se lo creen, cojan, agarren una Biblia y váyanse a lo de Jeremías. Él decía que se lo había dicho el Señor, pero en realidad la que hacía era razonar sobre cuestiones de orden moral. Cuando la gente se salta los preceptos divinos es muy fácil predecir que se va a pegar el castañazo. La experiencia es determinante al respecto. Y esa es la cuestión, que aquí no hay precepto divino que no se haya violado por parte de las autoridades. ¡Por Dios bendito, qué años venimos de pasar! ¿Cómo es posible que todavía no nos hayamos quitado de enmedio a estos gobernantes?

En fin. 


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