No importa que las mafias del poder, esa gente moralmente devastada, que nunca acaba de sentirse segura, ni satisfecha con lo que tiene, ganen algunas batallas, porque la experiencia demuestra que no hacen más que perder la guerra definitiva que mantienen con el afán de libertad del ciudadano común. Y es que cada ser humano tiene un componente divino, su imaginación, al que es imposible mantener encerrado en la cárcel. Para que se me entienda, es como lo de Penteo que quería mantener el orden, su orden, poniendo tras las rejas a Dionisos. No había forma. Siempre se le escapaba por arte de birli-birloque. Y es que para ciertas cosas no hay barrotes que valgan.
No sé si se habrán enterado, pero el caso es que llevamos tres años en los que esas mafias del poder vienen echando el resto para mantenernos tras las rejas. Primero montaron lo de la pandemia, pero antes de un mes ya se les habían escapado los suficientes cerebros para difundir por el mundo que todo era una gran mentira. No habían pasado dos años y ya estaban completamente derrotados. El noventa por ciento de la población ya no se quería inyectar la pócima sagrada.
Después montaron lo de Ucrania y ni siquiera en el ascensor te librabas de escuchar pestes contra Putin. ¡Tan malos los rusos! Inútil, también. Ayer mismo, la leyenda viviente, Roger Waters, puso blanco sobre negro, ante la asamblea general de la ONU, el engaño que hay sobre esa guerra. ¿Y quién no va a creer a Roger Waters que trasportó a varias generaciones en las alas de su música por las etéreas salas? Un canuto, Pink Floyd... y carretera y manta. Sí, desde luego que, desde ayer, Putin es bastante menos malo. Y mañana lo será mucho menos porque la verdad, como le gusta decir al profesor Salvatore Vargas, ya se cae de madura.
Nunca les ha durado mucho el chollo a las mafias del poder político-mediático. Ni nunca les va a dura. Darán mucho pol saco, eso sí, pero ya digo, el enemigo al que quieren someter tiene un no sé qué de sobrenatural que pretender controlarlo es como querer conservar el agua en un cesto.
En fin, es lógico que los deficientes mentales se organicen en mafias para sobrevivir. Un mecanismo más de los ideados por la naturaleza para la conservación de la especie.
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