Estuvimos viendo estas noches pasadas la película de Ang Lee titulada La Tormenta de Hielo. Es una historia que tiene que ver con cómo el descubrimiento de la anticoncepción le hizo caer al personal en la quimera de que romper el tabú del sexo era cosa hecha. Fue por los años setenta del siglo pasado y lo recuerdo bien porque servidor tampoco se libró de sucumbir al tópico de moda. Lo de la tormenta de hielo es fácil de entender: sucumbir a esa quimera tiene como primera consecuencia un congelamiento de toda la sentimentalidad. ¡Ale, todos a follar con todos! Como si del follar no se derivase lo que es la esencia de la vida, a saber, la perpetuación de la especie. Los hijos, para que nos entendamos.
Sí, aquellos maravillosos años. Los de los rockeros que nunca mueren. Fue quizá la primera demostración de hasta qué punto los medios de comunicación de masas pueden manipular las conciencias. Por supuesto, con la inestimable colaboración de la industria farmacéutica que, como el dinosaurio del cuento, al depertar todavía seguía allí. Y lo que te rondaré.
Porque es que hoy veo un video del Dr, Campbell en el que nos cuenta que ocho con tres de los sesenta y tres millones de británicos que hay consumen habitualmente antidepresivos. O sea, más de un doce por ciento. Vas por la calle y de cada cien personas que te topas, doce al menos, van con la conciencia modificada a su antojo por la industria farmacéutica.
Aunque tampoco es cosa de rasgarse las vestiduras. Coges la biblia, sin ir más lejos, y por todas partes se hacen omnipresentes las viñas que, por así decirlo, eran la industria farmacéutica de por aquel entonces. Desde que el ser humano empezó a civilizarse, cualquier cosa que eso sea, no ha hecho otra cosa que necesitar estimulantes para poder soportarlo.
En fin, unas cosas llevan a otras y, al parecer, es inevitable que el final de la secuencia sea la insoportabilidad de la vida a palo seco. O lo que es lo mismo, la congelación de la sentimentalidad. ¡Hermosa metáfora la que nos cuenta Ang Lee en esa película!
No hay comentarios:
Publicar un comentario